martes, 23 de junio de 2009

Desempleo: más que descalabro financiero

Néstor Núñez (AIN, especial para ARGENPRESS.info)

Por lo general los medios informativos de las grandes potencias occidentales centran su atención en los aspectos financieros y comerciales de la actual crisis económica global.

Para ellos las fluctuaciones de las bolsas, las bajas o subidas de las acciones, las quiebras y avatares de bancos, monopolios y entidades crediticias, son la comidilla de cada día, el gran centro de atención. La suerte de los opulentos es la fuente de toda noticia.

Mientras, las mayorías tienen que cargar, sin mayor auxilio ni cajas de resonancia, con la baja del poder adquisitivo, el aumento de las deudas familiares, el desalojo de sus viviendas, el mal estado o la carencia de los sistemas de salud y, tal vez lo peor, la falta de un trabajo decente para intentar subsistir en medio del maremoto.

De manera que la desocupación no es para nada un asunto irrelevante, no importan los silencios que se intenten tejer en torno al asunto. Entre otras cosas porque, como es evidente, su indiscriminadaextensión puede se fuente de violentos trastornos y explosiones sociales y políticas, no pocas veces en contextos generalmente caracterizados por una presunta placidez.

De hecho, en el trimestre que recién concluyó, no menos de un millón 200 mil ciudadanos del Viejo Continente pasaron al paro forzado, y la carencia de oportunidades ya tuvo reflejos importantes en las elecciones parlamentarias de la Unión Europea, donde el abstencionismo resultó clave, así como el voto de castigo a las actuales autoridades.

En los Estados Unidos, donde el desempleo afecta a más de ocho por ciento de la población económicamente activa, el fenómeno va incubando rápidamente inquietud y frustración.

Algunos voceros financieros intentan entretener los ánimos sociales con especulaciones sobre descensos menores a los esperados en aquella u otra rama económica, como pretendido guiño de que las cosas “no van tan mal”.

Al Sur, ni qué decir. A la desocupación casi habitual se unen ahora los duros guarismos derivados de una crisis también exportada por los ricos a los polos expoliados.

En América Latina, por ejemplo, un reporte de la CEPAL indicó que en los primeros tres meses de 2009 la desocupación se elevó en 0,6 puntos porcentuales, es decir, que más de un millón de personas pasaron a las filas de los sin trabajo.

La medida de desempleo regional ronda ahora el 8,5 por ciento, y según cálculos, para el cercano diciembre el nueve por ciento o algo más, contra 7,5 por ciento doce meses antes.

El tema de la desocupación global y sus consecuencias no ha dejado de reclamar la atención de importantes sectores que promovieron una reciente conferencia global sobre el tema y al análisis de las causas concretas que impulsan el nocivo fenómeno y a la búsqueda de apoyo a los millones de seres humanos que hoy están en la calle y sin esperanzas. ¡La bomba, sencillamente, está activada!

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.