lunes, 1 de junio de 2009

El Salvador: Inicia un nuevo ciclo político, el de la izquierda


COLATINO

Sin lugar a dudas, para la izquierda salvadoreña, es decir, los de la línea revolucionaria, los moderados y hasta los progresistas, harán suyo este día, como el más importante en la larga lucha por el poder político, que se puede remontar, según los enfoques, a más de cien años atrás. Otros, los fijarán desde los años 30 del siglo pasado. En todo caso es de larga data, y de lucha intensa.

El triunfo electoral del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), con su fórmula presidencial conformada por el periodista Mauricio Funes, y el profesor y ex comandante guerrillero, Salvador Sánchez Cerén, el 15 de marzo pasado, tiene a la base a los miles de revolucionarios caídos antes, durante y después de la guerra civil.

Es decir, sin esos héroes, cuya sangre rebelde abonó el suelo salvadoreño, de los más de diez mil desaparecidos y de las lágrimas derramadas por sus familiares, el FMLN no hubiese hecho posible que los y las salvadoreñas vivan este día histórico.

A lo anterior, por supuesto, hay que sumar el aporte de la figura de Mauricio Funes, un periodista que con sus 20 años de trabajo profesional y comprometido, se apropió de los sentimientos y anhelos de los sectores populares, y optó, por aportar desde la palestra política.

La derecha, fue la que tras 20 años en el ejecutivo, envalentonada por los resultados electorales y por la caída del muro de Berlín, implantaron las recetas neoliberales al pie de la letra, con lo que no sólo se deshicieron de los activos del Estado, sino que se beneficiaron de ello, con las tradicionales prebendas. A la par, los tentáculos de la corrupción corroyeron diferentes esferas políticas. Diputados, alcaldes y otros funcionarios hasta fueron acusados y llevados a la justicia, y otros se esconden tras los escudos de la impunidad.

Mientras, el pueblo iba sufriendo los efectos, reflejados en menos trabajo, más pobreza, más delincuencia. El mapa de pobreza en El Salvador se amplió, eso implicó también que la brecha entre los más pobres y los más ricos se amplió. Esta realidad contribuyó al cambio, reflejada en la personalidad de Mauricio Funes y Salvador Sánchez Cerén, hoy Presidente y Vicepresidente de la República. La primera administración de la izquierda en El Salvador.

La toma del poder, o mejor dicho, la asunción del ejecutivo de parte de la izquierda, se da en un momento especial. Por un lado, porque la izquierda asume en el momento en que una crisis mundial afecta la economía, y , por el otro, las inoportunas políticas económicas y fiscales, que tienen al país en un gran agujero financiero.

Esto, sin lugar a dudas, se vuelve en un verdadero reto para la izquierda, para Mauricio, pues, invita a hacer uso de toda creatividad y habilidad para salirle al paso a la crisis y sacar avante a la Nación. Si esto se logra, con la ayuda de todos, pero, fundamentalmente de la izquierda, en general, con el acompañamiento del pueblo, se habrá inaugurado en “el Pulgarcito de América”, el ciclo de la izquierda en la patria de Farabundo Martí.

Funes rinde homenaje a arzobispo asesinado en El Salvador

El presidente de la República de El Salvador, Mauricio Funes, acompañado de la primera dama, Wanda Pignato, visita la cripta de Monseñor Óscar Arnulfo Romero, ubicada en la Catedral Metropolitana. Foto Diario Co Latino, Roberto Márquez.

Poco antes de ser ungido como el primer presidente de izquierda de El Salvador, el periodista Mauricio Funes rindió un homenaje al asesinado arzobispo de San Salvador Oscar Romero, y prometió seguir su legado de mantener "una opción preferencial por los pobres".

El presidente electo llegó a la cripta de los obispos ubicada en la céntrica catedral de San Salvador. "Prometí que haría un gobierno, tal como lo soñó Monseñor Romero, que tendría una opción preferencial por los pobres", dijo Funes, que poco después iba a jurar su cargo.

El religioso asesinado es "el guía espiritual, el mentor de una nueva forma de hacer política", dijo Funes, que ganó las elecciones del 15 de marzo.

Considerado la "voz de los sin voz", el arzobispo Romero fue asesinado por un francotirador contratado por la ultraderecha, el 24 de marzo de 1980 mientras oficiaba misa en un hospital de cancerosos.

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