martes, 2 de junio de 2009

La guerra y "la lucha contra el terrorismo" son dos factores fundamentales del proceso de acumulación económica del proyecto imperialista de la Unión

PCPE

El imperialismo europeo despliega su armada en el Índico -desde Somalia hasta las Seychelles- como parte de su estrategia de robo y pillaje del continente africano.

Al mismo tiempo, Francia inaugura su primera base militar en otro país distinto de sus colonias. En Abu Dabi, Sarkozy ha inaugurado recientemente una base militar naval, aérea y terrestre, según dice para defender a ese país de Irán.

En el Índico la flota pesquera vasca arrasa las pesquerías somalíes sin convenio pesquero ni prestación económica de ningún tipo. Además, ese mar es utilizado por muchos países de la UE para realizar vertidos de todo tipo, arruinando aún más sus aguas.

España -con el gobierno Zapatero- se coloca también en esta lógica invasora y expoliadora. El Parlamento español tuvo un amplio acuerdo en el envío del contingente militar al Índico, entre quienes votaron a favor estaba Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), que parece tener claro el derecho de autodeterminación del pueblo catalán pero que no le concede el mismo derecho de soberanía al pueblo somalí sobre sus propios recursos.

Con uno u otro pretexto la realidad es que la UE, y los gobiernos de sus países miembros, hacen de la fuerza militar un recurso sustancial para tratar de mantener el proceso de acumulación capitalista. La participación en todo tipo de misiones militares viola la soberanía de los pueblos y el derecho internacional hasta ahora existente.

Así Francia -como antigua potencia colonial- lidera las tropas de ocupación en Líbano, Zapatero envía militares a apoyar el golpe de estado en Haití, varios países de la UE participan en el Congo en el conflicto por el coltan y otros recursos minerales, España -todos sus gobiernos y especialmente la monarquía- permiten y toleran todo tipo de crímenes, torturas y desapariciones de saharauis, etc.

A otro nivel "la lucha contra el terrorismo" se convierte en la coartada para establecer un estado policial de espionaje universal sobre toda la población de la UE. Todas las comunicaciones son registradas, la videovigilancia invade las ciudades, se aprueban leyes cada día más restrictivas de los derechos individuales y colectivos (Ley Antiterrorista y Ley de Partidos), la policía actúa con total impunidad y la tortura es parte de los métodos regulares de obtención de información. El objetivo último de este estado del terror no es otro que tratar de contener las aspiraciones de la clase obrera por su emancipación. Con la cobertura de "lucha contra el terrorismo" consiguen la legitimación social para el ejercicio de la violencia que de otra manera les resultaría más difícil.

Esta es la auténtica cara de la dictadura del capital.

El capitalismo europeo, en el próximo futuro, no tiene otro recurso que incrementar todo este ejercicio de la violencia para tratar de salvarse. Pero será esa violencia -y otras que ejerce el sistema- la que terminará levantando la lucha de masas que le llevará a su destrucción y liquidación histórica.

El PCPE se coloca a la vanguardia de ese proceso, denuncia el carácter dictatorial de la UE y llama a las masas obreras y populares a levantar una generalizada lucha de masas contra la Europa del capital y la Guerra. El día 7 de junio votando la candidatura del PCPE y todos los días organizando la lucha por la revolución socialista en España y en toda Europa.

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