lunes, 8 de junio de 2009

República Dominicana: Terror desde Estados Unidos

Narciso Isa Conde

Cuando digo EEUU me refiero a la CIA, al Pentágono, al Departamento de Estado, a su embajada aquí.

Mi compañera Lourdes, cariñosamente Lulú, recientemente fue vejada en el aeropuerto de Miami, en tránsito hacia Jamaica, donde iría a participar en un evento representado al Centro de Género de la universidad INTEC.

Ella le exigió a la Cancillería Dominicana que le solicitara al Departamento de Estado una explicación sobre ese acto ofensivo a su persona, al país y a la universidad. Y el Canciller, presionado por una opinión pública muy solidaria con Lulú, envío la nota diplomática correspondiente.

La explicación fue dada. El Cónsul General de los EEUU en República Dominicana le solicitó a Lourdes un intercambio para exponer la causa de esa situación. Pero de todas maneras explicó lo injustificable, ley antiterrorista en manos.

Según esa ley maravillosa no hay que ejecutar “acciones terroristas” para ser “terrorista”. Tampoco hay que pertenecer a una organización de ese tipo: basta tener relaciones, escribir favorablemente, vincularse a fuerzas, personas o países que EEUU califique de tal.

Basta eso o ser pareja, hijo o hija de una persona con esas características. La acusación de “actividad terrorista”, aun sin basarse en hechos que se consideren tales, es extensiva a toda la familia por obra y gracia del amor y los genes.

El cónsul fue explicito en señalarle mis “vínculos con el terrorismo”, a lo que airadamente Lulú le respondió que si de eso se trataba no era por ser esposa mía que se le debía criminalizar, sino por ser su propia trayectoria política bastante similar, que incluye vínculos históricos con movimientos insurgentes. Porque Lourdes es Lulú, no simplemente la “esposa de Narciso”

Los párrafos de la ley antiterrorista leídos por el Cónsul se refirieron a las personas posibles de ser acusadas de “actividad terrorista” y en este caso me señaló e hizo extensiva la penalización a Lourdes y a mis tres hijos. Lo extraño es que por esa ruta perversa no continuara implicando a mis cuatro nietecitas y a mi nieto: Zoe de año y medio, Mía de dos años y medio, Camila de tres y medio, Isabella de cuatro y medio y Narciso Isaac de 6 años y medio. O a mi madre que con sus 88 años está en cama desde hace meses.

Todo está clarísimo, sobre todo la responsabilidad de los altos funcionarios civiles y militares estadounidenses en la trama criminal que recientemente denuncié. Esto se confirma a plenitud y además se le agregan intenciones de represalias ominosas contra mi esposa y mis hijos, dado que hay hechos que confirman que para las autoridades de ese país las personas y países bajo esa mendaz acusación son blanco de apresamiento, torturas y vejámenes. Este acoso está estrechamente relacionado con aquello.

Está claro que no solo se trata de un plan criminal de Uribe, Montoya y otros tantos verdugos colombianos y dominicanos. Por encima de ellos esta la CIA, el Departamento de Estado, el Pentágono….

A sus jefes, junto a los gobierno colombiano y a los de este gobierno leonelista permisivo, responsabilizo de lo que me pueda pasar a mí y a mi familia.

Esa jauría de asesinos en el poder, de funcionarios curtidos con el terrorismo de Estado sin fronteras…es capaz de todo.

Sus visas, su país, su opulencia, su prepotencia… se la pueden meter por donde mejor les quepa. Lo que no vamos a aceptar pasivamente es que se nos veje, se nos denigre, se nos amenace y se nos intente asesinar.

También vamos a librar esta pelea sin vacilación alguna, con la integridad que nos caracteriza. Ninguna ofensa, agresión quedará impune. Ninguna. Porque no hay fuerza, menos una tan podrida como esa, capaz de doblegarnos.

Quedan todos ellos responsabilizados de esa criminalización, incluyendo Barak Hussein Obama, porque más allá de lo que prometió, de las expectativas que despertó y de ciertos gestos positivos y plausibles de su parte, él -y no otro- es el presidente de ese país y no puede ser exculpado de esas reacciones oficiales, a no ser que las desautorice, como sería deseable.

Declaración de prensa

A propósito de las confesiones del Cónsul de EEUU

Al explicarle a mi esposa Lourdes Contreras las razones por la cual las autoridades estadounidenses atropellaron sus derechos y vejaron su persona en ocasión de su reciente tránsito por el aeropuerto de Miami, el Cónsul General de los EEUU me ha criminalizado como persona vinculada al “terrorismo” y ha hecho extensivas las consecuencias de esa mendaz acusación a mi esposa y mis tres hijos.

Cualquier acusación, persecución y abuso que proceda de de un Estado imperialista tan históricamente comprometido con la mentira y el crimen, debe ser motivo de orgullo para quienes hemos enfrentados con dignidad y sin claudicaciones sus fechorías. Ese es mi caso.

En algún momento, además, estos señores tendrán que tragarse sus calumnias como ha ocurrido recientemente con el caso de Evo Morales estigmatizado como narcoterrorista por los gobiernos de EEUU durante largos años y como acontece hoy con las implicaciones del viraje del presidente Obama frente al vejado y calumniado mundo musulmán.

Pero en otra vertiente del asunto, formulada contra mí y mi familia por el Cónsul general estadounidense esa acusación, pocos meses después de denunciada la trama criminal en mi contra puesta del régimen narco-paramilitar-terrorista de Álvaro Uribe, la CIA de EEUU y el Mossad de Israel, no caben dudas sobre la complicidad del Departamento de Estado de ese país en ese plan y de su interés en estimularlo. Sin “querer queriendo” el referido funcionario estadounidense ha auto-inculpado a su propio Estado. La prepotencia conduce a esas reacciones descaradas.

Responsabilizo, en consecuencia, a las autoridades civiles y militares de los EU de lo que podría pasarme a mí y a mi familia a partir de esa combinación de factores y de esa acusación pública, sin exculpación de las personas y organismos colombianos y dominicanos que puedan servirle de instrumentos.

Al referirme a las autoridades estadounidenses, incluyo por razones de investidura a la Secretaria de Estado Hillary Clinton y al Presidente Obama; sobre todo, si a partir de esta situación, no desautorizan el peligrosísimo y mentiroso pronunciamiento de su Cónsul General en nuestro país.

De cara a las autoridades dominicanas vamos a enfrentar esta ominosa y riesgosa situación agravada tanto por el avance de las relaciones “carnales” entre los gobiernos dominicano y colombiano, manifiesta en las designaciones del Embajador Ángel Lockward y del Embajador Mario Montoya –ambos de conocidos antecedentes delictivos- como ahora por los estímulos a ese plan criminal contenidos en la acusación de “terrorista” que me hiciera ese alto presentante diplomático de EEUU.

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