martes, 9 de junio de 2009

Solidaridad total y de todos con Cuba

Apolinar Díaz – Callejas (especial para ARGENPRESS.info)

La pecadora OEA, que cumpliendo los dictados y órdenes del gobierno del Presidente Kennedy de Estados Unidos de Norte América, expidió en la octava reunión de consulta de Ministros de Relaciones Exteriores la resolución del 31 de enero de 1962, “mediante la cual se excluyó al gobierno de Cuba de su participación en el sistema interamericano”.

Esta decisión fue protestada y no fue aprobada ni firmada por los gobiernos de Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador y México. Los demás miembros de la OEA, incluido Colombia, en la que era presidente Alberto Lleras Camargo, firmaron el texto de la resolución presentada por Estados Unidos. Debe quedar claro que quien lideró la aprobación de la resolución contra Cuba fue el Presidente Lleras Camargo de Colombia, siguiendo la recomendación de su Embajador en Washington Carlos Sanz de Santamaría. Era la época de la guerra fría y de la violencia, invasiones, bombardeos y destrucción de las riquezas de Cuba hecha por las fuerzas militares norteamericanas cumpliendo los mandatos del presidente Kennedy.

En América Latina la opinión pública democrática nos lanzamos a las calles a protestar por la agresión de los Estado Unidos por esa resolución, que era una especie de aprobación continental a las agresiones militares norteamericanas contra Cuba y su territorio. Las universidades y los estudiantes, las organizaciones sindicales, brillantes intelectuales y escritores se pronunciaron duramente contra la decisión de la OEA que amenazaba la soberanía de Cuba.

En América Latina y el Caribe, hubo varias agresiones e intervenciones militares norteamericanas desde la decisión de la OEA contra Cuba, que ya era un proyecto claro de los Estados Unidos. Por eso la invasión norteamericana en Bahía Cochino fue lanzada en 1961. A partir de esa fecha Cuba fue víctima de bombardeos, lanzamiento de plagas contra los seres humanos, producción agrícola y azucarera. Fue una guerra permanente que se extendió hasta las declaratorias unilaterales de los gobiernos norte americanos sobre la agresión a Cuba que ponían en marcha y que nunca ocultaron. Al tiempo Estados Unidos siguieron su política de guerra e invasiones a países de la América del Sur, tales como la invasión de República Dominicana en 1965. Desde aquellos tiempos hasta hoy no ha cesado la agresión militar, económica, social y política de los gobiernos de Estados Unidos contra Cuba que ha resistido todas esas agresiones, que le permiten a su pueblo celebrar en estos momentos la decisión de la OEA de suspender la resolución de 1962 expulsando a Cuba del sistema interamericano. La realidad es, que todos los pueblos de América Latina y del Caribe y sus gobiernos aprobaron unánimemente la anulación de esa resolución, pese a las presiones del gobierno del presidente Obama y de la Secretaria de Estado, Hilary Clinton, para que primero fuera aprobada una invitación a Cuba a abandonar su sistema político, económico y social. Fue una presión estúpida del gobierno del presidente de Estados Unidos Barack Obama que se vio obligado a dejar que las cosas ocurrieran como querían las naciones latinoamericanas y del Caribe, sin imponer sanción alguna contra el gobierno cubano. En realidad estuvo ausente el presidente Barack Obama y lo alcanzó la secretaria Hilary, quien abandonó la reunión para viajar al Medio Oriente sin haber logrado su objetivo de imponer condiciones previas para anular la vieja sanción contra Cuba impuesta por los Estados Unidos a los gobiernos más débiles del continente. Entre ellos, hay que decirlo, al gobierno de Colombia de entonces que siguió los rumbos trazados por los gobiernos norteamericanos.

Todo lo dicho muestra que América Latina y del Caribe comienzan una nueva lucha histórica de su región de países independientes. Cuba ha dicho públicamente que no tiene intención de ingresar a la OEA que sigue siendo, pese a todos los cambios que están en marcha el viejo instrumento de presión norteamericana, cuando en la propia América Latina y del Caribe está en marcha una nueva organización política y de unidad de las naciones latinoamericanas y del Caribe, en cuyas acciones está comprometido el futuro de la soberanía e independencia de nuestras naciones. La OEA, como dice una vieja canción del Caribe colombiano entró a la etapa de su disolución, abriéndole paso a la organización en marcha de países latinoamericanos y del Caribe, para que Estados Unidos se quede solo en cuales quiera planes de agresión indebida en nuestras región. Es la alegría que disfruto en estos momentos.

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