miércoles, 17 de junio de 2009

Tratado antimisiles, el gran obstáculo

Néstor Núñez (AIN, especial para ARGENPRESS.info)

Todo inclina la balanza a favor de los que indican que, si no hay éxito en la conformación de un nuevo tratado ruso-norteamericano para la reducción de los arsenales nucleares, la responsabilidad será netamente estadounidense.

Y es que la hasta ahora inamovible decisión de Washington de instalar su titulado escudo antimisiles en suelo europeo, resulta un muro para el entendimiento claro y diáfano entre ambas potencias.

El asunto es serio. Este diciembre expira el acuerdo bilateral START 1, suscrito en 1991, que limitó los arsenales de cada parte a seis mil cabezas nucleares y mil 600 portadores.

Incluso, el documento que ya se negocia como sustituto deberá modificar también las cifras del Tratado de Moscú sobre Reducciones de Armamento Estratégico Ofensivo del 2002, que colocó los topes entre mil 700 y dos mil 200 cargas atómicas para cada nación.

Sin embargo, expertos militares rusos se inclinan porque el texto sustitutivo no lleve los guarismos más allá de las mil 500 cabezas atómicas, porque un límite más bajo comprometería la seguridad nacional frente a los planes norteamericanos de colocar una base de radares en la República Checa y misiles interceptores en Polonia, con el pretexto de “defenderse” de posibles ataques nucleares de “estados terroristas”.

En pocas palabras, que el “escudo antimisiles” made in USA podría afectar seriamente la aspiración global de que un día desaparezca definitivamente el riesgo de que el planeta se convierta en polvo bajo el hongo atómico.

Lo cierto es que, lejos de buscar alternativas diplomáticas y de estudiar seriamente las consecuencias de sus actos, para los círculos de poder norteamericanos la injerencia bélica sobre las fronteras rusas se ha tornado en final más que apetecible.

De hecho ya se anunció que en meses cercanos, y como pago al préstamo de su territorio a semejante engendro militarista, las autoridades de Varsovia recibirán baterías de cohetes interceptores Patriot, operadas por personal estadounidense, convirtiéndose en una de las primeras avanzadas castrenses norteamericanas en Europa del Este.

De esa forma, la Casa Blanca da respuesta a la demanda polaca de fortalecer su aparato militar local a cambio de integrarse al “escudo antimisiles”.

Desde luego, frente a este panorama, no sería nada raro que el START 1 pasara a mejor vida, no sin alternativas que reduzcan mucho más los depósitos de armas atómicas, sino que siquiera alarguen un tiempo más sus actuales regulaciones.

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