lunes, 27 de julio de 2009

Argentina, Chaco: Siete años mostrando lo invisibilizado

Lisandro Vargas Gómez (ACTA)

El 27 de julio de 2002, se terminaba de dar forma a la Red de Comunicación Indígena (RCI), un proyecto largamente anhelado y trabajado desde las comunidades originarias del norte argentino.

Ese día, siete años atrás, organizaciones indígenas y no indígenas realizaban la primera asamblea de esta institución pensada y construida desde la pluriculturalidad.

En los inicios, el cuervo del fracaso estuvo siempre posado en el algarrobo más cercano. Solo el espíritu que reinó en los y las dirigentes que creyeron en sus comunidades y su gente, mantuvo la experiencia en pie y andando. Fueron ellos los que vieron en la comunicación la herramienta para romper prejuicios y hacer que el mundo viera a los invisibles.

Sabían de la necesidad de recuperar la palabra. Pero recuperarla significaba trabajar largo y mucho para poder decirla. También supieron que ahí no terminaba la tarea. Recuperar la palabra “tiene sentido cuando al decirla alguien la escucha”.

Por eso, las comunidades debían prepararse para “poder decir” la palabra, pero la sociedad debía preparase para “poder escucharla”. Sabiendo eso, el norte argentino indígena se puso en movimiento. Se pensó en las líneas de acciones necesarias para desarrollar la Red de Comunicación Indígena y se definieron tres grandes líneas.

Había que realizar talleres de capacitación para jóvenes indígenas. Ellos serían los generadores de la comunicación. Había que realizar programas de radio. Ese sería el micrófono que diera a conocer la cosmovisión de los sin voz. Había que desarrollar una fuerte organización, flexible, abierta, plural, donde entren y puedan participar quien estuviera dispuesto a construir un mundo mejor, más justo y solidario.

Eso es la Red de Comunicación Indígena: una organización social, política y popular. Es una construcción pensada desde la pluriculturalidad como una herramienta, que organizaciones indígenas y no indígenas empuñaron con el firme objetivo de marchar hacia el cambio, hacia la reivindicación de lo invisibilizado, y con la convicción de que esa batalla se debe dar desde el campo de la comunicación.

Esas fueron algunas de las premisas que llevaron a que allá, por 2002, en el Centro de Capacitación de Pampa del Indio, aquellas primeras dos organizaciones chaqueñas (la comisión zonal de tierra Cacique Taigoyic, de Pampa del Indio, y el Equipo de Tierra Qom del Departamento Bermejo) y la formoseña Federación Pilagá, con el acompañamiento de INCUPO, empezaban este proceso que con el tiempo y mucho trabajo se extendería a otras provincias del norte argentino.

Tal vez aún hoy es difícil comprender acabadamente el funcionamiento vital de la RCI.

A saber: cuando hablamos de la Red de Comunicación Indígena hablamos de una red de organizaciones (en su mayoría indígenas) que generan canales de difusión, comunicación y debate, sobre los temas que incumben a los pueblos originarios. Y lo hacen desde una construcción política, con un mensaje decidido y firme sobre temas tan cruciales como el derecho indígena, los derechos humanos, el derecho a la tierra, el derecho a la salud, entre otros.

Hoy, la RCI articula a nivel nacional con el Foro Argentino de Radios Comunitarias – FARCO, y a nivel Latinoamericano lo hace con la Agencia Latinoamericana de Educación Radiofónica – ALER y participando de América Indígena en Red. Ésta última es una Red de redes de comunicación indígena que produce programas radiales difundidos en Argentina, Bolivia, Paraguay, Brasil, Perú, Ecuador, Venezuela, Guatemala, El Salvador y México.

Ese proceso de buscar “ser oídos” parece ir dando buenos resultados. Al día de hoy, más de 200 radios reproducen los programas de la RCI. Además, mediante la página www.rci.org.ar cientos de visitantes del resto del mundo siguen los programas por internet.

A siete años de su nacimiento, la Red continúa creciendo. Falta camino por andar. Y, claro, faltan palabras por decir.

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