martes, 14 de julio de 2009

Argentina, líder en América Latina en métodos de esterilización para bancos de tejidos

AGENCIA CYTA - INSTITUTO LELOIR

Desde la década del 90, la Comisión Nacional de Energía Atómica fue elegida por el Organismo Internacional de Energía Atómica para capacitar a operadores de bancos de tejidos de la Argentina y otros países de Latinoamérica en el empleo de una técnica que consigue esterilizar y mantener la calidad de tejidos. Desde 1992 a 2005 se han esterilizado cerca de 21 mil tejidos como piel, hueso y membrana amniótica que son empleados en diferentes tratamientos e intervenciones quirúrgicas.

Desde 1993 se vienen desarrollando en la Argentina actividades para crear una red de bancos de tejidos que puedan ser empleados en tratamientos de diverso tipo. Esos bancos cuentan con córneas, tejidos de piel y válvulas cardíacas, entre otros tejidos.

Un artículo publicado en la revista Cell Tissue Bank destaca el aporte de un proyecto de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) orientado a preservar la calidad de los tejidos conservados en esos bancos.

“Con la tecnología y el conocimiento, que hemos acumulado en estos años, entrenamos a operadores en el uso de un método de esterilización de tejidos denominada ‘esterilización de tejidos mediante el uso de radiaciones gamma’. Esta tecnología consiste en irradiar los tejidos con radiaciones gamma con la finalidad de eliminar bacterias y conseguir la esterilidad del tejido preservando su estructura y calidad sin volverlos radioactivos ni dejando residuos”, explica la bioquímica Eulogia Kairiyama, responsable del Grupo de Procesos por Radiación del Centro Atómico Ezeiza de CNEA.

En la Argentina la esterilización de tejidos para injerto por radiación fue una consecuencia de la esterilización por radiación gamma de productos médicos, cuyo proceso se lleva a cabo industrialmente desde 1970 en la Planta de Irradiación del Centro Atómico Ezeiza de CNEA y además desde 1988 en la Planta de Irradiación multipropósito IONICS.

Durante el Segundo Curso Regional del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) sobre Actualización de la Esterilización por Radiación de Productos para el Cuidado de la Salud, llevada a cabo en 1991 en CNEA en Buenos Aires, el Oficial Técnico de entonces del OIEA, Ramendra Mukerjee, incluyó una clase que dictó el profesor Glym Phillips, un referente internacional en materia de banco de tejidos. “Este evento fue el inicio de la actividad sobre banco de tejidos y la esterilización de tejidos en los países de la Región que se continúa hasta el presente”, explica Kairiyama. Y agrega: “Argentina fue seleccionada por la OIEA como centro de capacitación regional de operadores de bancos de tejidos, provenientes de Uruguay, Chile, Brasil, Perú y Cuba, entre otros países.”

Desde 1992 a 2005 se han esterilizado cerca de 21 mil tejidos en bancos que participan en el programa del OIEA como el Banco de Piel de la Fundación Fortunato Benaim, el Banco de Hueso del Hospital de Clínicas de la UBA, el banco de de piel, hueso, amnión y válvulas cardiacas del Hospital Garrahan y el banco de huesos de la Universidad de Córdoba, entre otros.

Distintas aplicaciones

“Actualmente procuramos, procesamos, almacenamos y distribuimos tejidos cardiovasculares (válvulas cardíacas, segmentos vasculares y pericardio), piel, membrana amniótica y hueso”, señaló a la Agencia CyTA el doctor Oscar Schwint, jefe de Servicio del Banco de Tejidos del Hospital Garrahan.

La membrana amniótica o amnios es una de las membranas de la placenta que protegen al feto. “El amnios es la más interna de las dos, está en contacto con el líquido amniótico y con el feto. La otra membrana se llama corion”, indicó Schwint. Y agregó: “El amnios puede ser procesado y conservado para su empleo en tratamientos y cirugías de distinto tipo. Se utiliza principalmente en oftalmología para el tratamiento de diversas enfermedades de la córnea y la conjuntiva. También se utiliza en el tratamiento de los quemados y una enfermedad que se conoce como Síndrome de Lyell en la cual el paciente pierde su epidermis (capa más superficial de la piel) perdiendo la protección que la misma proporciona contra diversas agresiones, en particular los microorganismos”. Recubriendo esos pacientes con amnios se permite la regeneración de los tejidos propios evitando las complicaciones que pueden ser mortales, afirma el especialista.

La piel se utiliza principalmente en el tratamiento de pacientes, consideradas como grandes quemados, para cubrir transitoriamente las zonas quemadas y evitar complicaciones, “principalmente relacionadas con la pérdida de líquidos y las infecciones”, explicó Schwint.

En cambio, el hueso se utiliza en una diversidad de procedimientos tanto de cirugía ortopédica como odontológica. “Se procesa también de formas diversas con la finalidad de adecuar el tejido a todas estas diversas aplicaciones. Fundamentalmente se recurre al hueso de banco para favorecer la formación de hueso propio del paciente de una forma más rápida y ordenada”, destacó Schwint.

Las válvulas cardíacas se utilizan principalmente en distintas cirugías del corazón como el reemplazo valvular en el caso de enfermedad de la válvula del paciente y en la corrección de diversas malformaciones cardíacas congénitas. “Los segmentos vasculares se utilizan para reemplazar estas mismas estructuras cuando están enfermas. En el caso de estos tejidos no se utiliza la radiación gamma para su esterilización dado que diversos estudios han demostrado que la misma no es buena para estos tejidos”, puntualizó Schwint. Y continuó: “El pericardio se utiliza en cirugía cardiovascular y recientemente en neurocirugía para reemplazar la duramadre (Membrana que recubre el cerebro) en distintas condiciones quirúrgicas.”

En la Argentina, la organización y control de la actividad de banco de tejidos es llevada a cabo por el Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (INCUCAI), un organismo descentralizado dependiente del Ministerio de Salud de la Nación.

“Esta actividad, que mejora la calidad de vida de múltiples pacientes año a año, sólo es posible gracias a las personas altruistas y solidarias que han donado estos tejidos para el beneficio de la sociedad”, destacó Schwint.

Para el especialista la intervención del INCUCAI y sus regionales son fundamentales en el proceso de donación y selección de los donantes, así como también en la reglamentación y fiscalización de la actividad de los bancos de tejidos. “Su trabajo diario y silencioso a lo largo de todo el país permite obtener tejidos, que siempre resultan insuficientes ante una demanda creciente, que de otra manera sería imposible obtener”, subrayó.

Ese tipo de tejidos, dadas sus características y la legislación vigente, no tienen valor comercial y sólo se está autorizado a recuperar los costos de el procesamiento de los mismos. “En el caso del hospital sólo se recupera este costo cuando el paciente tiene algún tipo de cobertura social ya sea en el hospital como fuera del mismo”, indicó Schwint.

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