jueves, 16 de julio de 2009

Argentina, Santa Fe: El dueño los quiere matar, la justicia desalojar. Como hace más de un siglo, una huelga de inquilinos hacinados


REDACCION ROSARIO

En una “pensión” ubicada en Carranza 860, en la zona oeste, viven hacinadas 70 familias en piezas en donde apenas hay lugar para una cama y por la que pagan entre 290 y 350 pesos. Se cansaron y salieron a denunciar en qué condiciones viven. Temen desalojo.

A sólo 20 minutos de Puerto Norte, en donde se levantan lujosas torres y edificios vidriados, hay una postal de contraste de la pujante Rosario que crece sobre la costa ribereña. En la zona oeste, en una edificación que se parece más a una cárcel que a un inquilinato, viven hacinadas casi 70 familias que pagan cada una de ellas entre 290 y 380 pesos por mes.

Sus habitantes son trabajadores en negro que no tienen ni los salarios ni los requisitos que piden las inmobiliarias para alquilar una casa. Como cien años atrás en los conventillos, el hacinamiento es un negocio ruin manejado como una mafia y también como entonces, comienzan los conflictos. Como existe una orden de desalojo de la Justicia los inquilinos están angustiados por su suerte y exigen respuestas de las autoridades, mientras dicen que soportan amenazas y aprietes de la patota del propietario del lugar.

La “pensión” está ubicada en Carranza 860, (muy cerca de Mendoza y Donado) tiene tres pisos, con 69 habitaciones, algunas más pequeñas que las celdas del penal de Coronda.

Allí viven hacinadas unas 60 familias, que pagan entre 290 y 380 pesos cada una, por piezas, la mayoría sin ventana alguna, según una nota publicada en la edición de este jueves de El Ciudadano.

En algunas de las habitaciones ni siquiera entra una cama de una plaza, en otras, apenas un poco más grandes, viven familias con hasta nueve hijos.

Las instalaciones de gas y electricidad son precarias y no cumplen ninguna norma de seguridad. Sólo hay dos pequeños baños para más de 350 habitantes. La separación de entre los pisos es una simple madera de machimbre por lo que uno de los padres de familias que vive en una de las habitaciones de planta baja puso como protección un nylon “por si se le cae algo a la mujer que vive arriba”.

La pequeñísima cocina está en el medio de un largo, angosto y único y oscuro pasillo que atraviesa el local. Una mujer muestra la escasa presión de gas y señala el calefón desvencijado que estuvo roto durante meses y que dijo, arreglaron los mismos inquilinos.

Eso sí, según contaron los moradores, si se pasan un día del pago del alquiler reciben un recargo de 10 pesos por día y al tercero son desalojados por patoteros que trabajan para el dueño del local.

Durante mediodía del miércoles los inquilinos se decidieron a cortar la avenida Circunvalación y Mendoza. “No tenemos respuestas concretas de las autoridades sobre lo que va a pasar con nosotros. Si nos desalojan no tenemos donde ir, y mientras estamos con este conflicto nos están agrediendo los patoteros del dueño”, dijo uno de los hombres que interrumpió el tránsito y quemó cubiertas.

Según contó uno de los vecinos, los inquilinos son asediados por matones que los amenazan con quemar la pensión y, por la noche, disparan al aire armas de fuego al aire para amedentrarlos.

Todo comenzó cuando los habitantes comenzaron a reclamarle al dueño mejoras en las instalaciones eléctricas y de gas, “un peligro sobre todo para los pibes que son un montón”, alertó un joven.

Además se quejaban por la falta de desinfecciones. “Las cucarachas viven y reinan acá”, comentó una mujer.

Pero no tuvieron respuestas positivas por parte del dueño. Por el contrario, fueron agredidos y amenazados por matones, muchos de los cuales se apostan en la misma esquina lindera, en donde hay una pollería que los pensionistas dicen “es también del mismo propietario”, quien además sostienen, tiene otra pensión lindante, más o menos con la misma estructura edilicia, frente al Fonavi.

La edificación tiene algo más de dos años y parece hecha a medida de un ruin proyecto inmobiliario destinado a los que no tiene otra alternativa de alquiler.

Según los habitantes fue el propietario Antonio Gambacurta quien alarmado por las denuncias públicas les dijo: “En el cementerio hay lugar para todos”.

Los pensionistas apuntaron al propietario como uno de los principales culpables de las agresiones que recibieron en los últimos días, entre ellas, la que sufrió una mujer de 33 años, madre de tres niños, que fue atacada por dos encapuchados en la esquina de Carranza y Derqui.

“Anoche pasaron los patoteros con dos bidones de nafta, los mostraron y no dijeron: esto les espera a ustedes si siguen jodiendo”, contó uno de los habitantes.

“El temor mas grande es por nuestros hijos y en estos días tuvimos que quedarnos de guardia para protegernos; nosotros no tenemos problemas en hacerle el aguante a estos tipos, si es por nosotros los enfrentamos, pero están nuestros hijos de por medio”, dijo uno de los hombres fuera de sí.

“Muchos estamos en riesgo de perder nuestros trabajos porque en esto días no podemos dejar a nuestras familias”, añadió otro joven.

La mayor parte de los habitantes del lugar son trabajadores precarizados de comercios, restaurantes y bares de los grandes shoppings, custodias de comercios y garages, vendedores ambulantes y changarines del mercado de concentración.

“Acá todos estamos en negro y nadie tiene medios como para alquilarse algo por afuera, ya sea por los precios o por los requisitos que se piden”, dijo un muchacho que trabaja en uno de los grandes shoppings, al que va todos los días en bicicleta.

“El temor es que, si ahora clausuraron esta pensión y nos quieren desalojar, no tenemos donde ir por esta plata. La mayor parte de la gente viene de familias numerosas que viven el Fonavi o en la Villa y no tiene más lugar”, contó otro pensionista, mientras el resto se amontonaba junto a un televisor para ver el noticiero en donde se daba cuenta de su situación y se asombraban por la información que decía que Gambacurta era dueño de seis pensiones en total.

Foto: Argentina, Rosario - La foto está sacada desde la puerta, esa es una de las piezas grandes. / Autor: REDACCION ROSARIO


Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.