lunes, 6 de julio de 2009

China: Disturbios son una catástrofe para Xinjiang

XINHUA

Los graves disturbios ocurridos ayer domingo en la región autónoma uygur de Xinjiang, en el noroeste de China, han manchado la reputación de la bella ciudad de Urumqi, capital de la región, y han conmovido al mundo, tan sólo 16 meses después de los actos violentos de Lhasa, capital de la región autónoma china del Tíbet.

"¡Otra vez no!" fue la reacción generalizada en el mundo cuando los medios de comunicación comenzaron a informar de lo ocurrido en la noche del domingo en China, cuando se perdieron 140 vidas y más de 800 personas resultaron heridas en Urumqi.

Los alborotadores asaltaron a residentes inocentes con cuchillos, porras de madera, ladrillos y piedras, destruyeron vehículos y quemaron edificios e instalaciones públicas. En estos momentos angustiosos muchos miembros de minorías étnicas ofrecieron ayuda a las víctimas.

El amor y la humanidad fueron los protagonistas detrás de las escenas de violencia mortal; siguiendo sus instintos estos individuos valientes se ocuparon de las víctimas y evitaron que los transeúntes se acercaran demasiado a los núcleos de violencia.

Esperamos que mediante estos actos heróicos los alborotadores y todos aquellos involucrados en los disturbios comprendan que la violencia solamente tendrá resultados negativos para la mayoría de residentes.

De nuevo, la historia ha demostrado que la estabilidad social es una bendición y que los disturbios son una catástrofe. Siempre que la estabilidad social es trastocada, los que más sufren son los ciudadanos inocentes, lo que con frecuencia conlleva las tensiones sociales y un estancamiento del crecimiento económico.

La unidad nacional y la estabilidad social están en línea con los intereses fundamentales de todo el pueblo chino, incluidos los más de 21 millones de ciudadanos pertenecientes a los grupos étnicos de Xinjiang.

Dada su peculiar ubicación y demografía, esta región de China ha sido el objetivo de numerosas acciones secesionistas y terroristas, en especial en los últimos dos años.

El 4 de agosto de 2008, pocos días antes de la inauguración de los Juegos Olímpicos de Beijing, 17 personas perecieron y 15 resultaron heridas en un ataque a la policía perpetrado por terroristas en Kashgar, en Xinjiang. La agresión tenía por objeto sabotear las Olimpiadas.

Seis días más tarde, una cadena de explosiones sacudió supermercados, hoteles y edificios gubernamentales en el distrito de Kuqa, dejando un saldo de un guardia de seguridad y un civil muertos y dos efectivos de la policía heridos.

El 7 de marzo de 2008, un grupo de terroristas tenía previsto atacar un avión de pasajeros con explosivos, pero el intento fue frustrado por la policía. Luego se descubrió que la trama fue dirigida desde el extranjero por secesionistas de Turkestán Oriental.

Según la policía, en la primera mitad de 2008 se desmantelaron cinco bandas terroristas en Xinjiang y se detuvieron a 82 sospechosos.

Ahora, las tres fuerzas del terrorismo, separatismo y extremismo han vuelto a ponerse activas. Una investigación inicial demuestra que un grupo secesionista se aprovechó de una pelea en la que estaban implicados trabajadores de Xinjiang, sucedida el 26 de junio en la provincia del sur de China de Guangdong, para fomentar los disturbios de ayer y sabotear el país. Detrás del complot estaba el Congreso Mundial Uygur, liderado por Rebiya Kadeer.

De las investigaciones gubernamentales se desprende que los actos violentos de ayer estaban controlados y fueron instigados desde el extranjero.

"Se trata de un crimen violento premeditado y organizado", dijo Nur Bekri, presidente del gobierno regional de Xinjiang, en un discurso televisado difundido en la mañana de hoy.

Bekri indicó que la estabilidad es la premisa indispensable para todo en la región y que las personas deberían de trabajar para mantener su estatus social y político armonioso y estable, que es un resultado de los esfuerzos a largo plazo realizados por el gobierno y pueblo de todo el país.

Aquellos que organizaron los disturbios y pretenden materializar sus intenciones mediante la violencia deberían percatarse de que bajo ninguna circunstancia se tolerará el derramamiento de sangre, la violencia y el desafío a la seguridad nacional.

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