lunes, 13 de julio de 2009

China: Las mentiras no encubren ningún hecho

XINHUA

Después de negar su implicación en la revuelta del 5 de julio en Urumqi, capital de la Región Autónoma Uigur de Xinjiang en China, el Congreso Mundial Uigur (CMU) y su presidenta Rebiya Kadeer se han ocupado de intentar manipular los hechos propagando una serie de mentiras y falseando la realidad.

Sin embargo, las tácticas de los separatistas se han evidenciado una tras otra, y Kadeer ha sido descubierta como embustera por sus propias "verdades".

El martes, el CMU firmó un artículo de opinión en nombre de Kadeer en el diario estadounidense Wall Street Journal y concedió una entrevista a la cadena británica BBC para repetir sus reivindicaciones de que 400 uigures habían sido asesinados en Urumqi y otros 100 en Kashgar, la segunda ciudad más grande de la Región Autónoma Uigur de Xinjiang.

"Pero sus reivindicaciones parecían entrar en conflicto directamente con los testimonios de testigos y otras informaciones recogidas por los medios de comunicación internacionales sobre el terreno, en Urumqi, durante los últimos tres días", indicaba una crónica del periódico británico The Daily Telegraph enviada desde Urumqi el miércoles.

También el miércoles, las mentiras del CMU se pusieron de manifiesto en Munich (Alemania). En una rueda de prensa organizada por el CMU, los asistentes utilizaron fotografías para hacer una contundente réplica a las acusaciones de la organización de que entre 600 y 800 uigures habían muerto en las reyertas de Urumqi el 5 de julio.

Aparte de los números, el CMU y Kadeer también han sido meticulosos sobre la imagen de "evidencia" que mostraban a los medios de comunicación internacionales.

En una entrevista con Al Jazeera el martes, Kadeer mostró una fotografía que pretendía ilustrar a "manifestantes uigures pacíficos" en Urumqi y cómo habían sido tratados por la policía. Luego se descubrió que esa fotografía se había obtenido de una imagen de una página web china acerca de una protesta sin relación alguna ocurrida en Shishou, provincia china de Hubei, el 26 de junio.

Otra fotografía facilitada por la Asociación Uigur de Estados Unidos para el "Turquestán Oriental" mostraba a separatistas reunidos delante de la embajada china en Ankara (Turquía) y con ella se pretendía ilustrar cómo los uigures habían sido perseguidos en las revueltas del 5 de julio; sin embargo, se identificó esa imagen como una escena de un accidente de tráfico captada el 15 de mayo a miles de kilómetros, en Hangzhou, provincia china de Zhejiang.

Los separatistas están haciendo engreídos cálculos con sus evidentes mentiras. En primer lugar, tratan de encubrir su función de instigadores y autores intelectuales de la revuelta del 5 de julio en Urumqi y edulcorar sus atrocidades y violencia hablando de "protestas pacíficas".

En segundo lugar, distorsionan la verdad, desacreditan las políticas del gobierno chino respecto a las minorías étnicas, sabotean la unidad nacional y siguen con sus actividades para enardecer a la muchedumbre avivando el odio.

En tercer lugar, juegan la "carta de la víctima" y definen a los malhechores como "no privilegiados" y "manifestantes pacíficos" a fin de ganarse el apoyo y la solidaridad de la comunidad internacional.

Las mentiras, no obstante, los disuelven a ellos mismos ante la verdad. Los separatistas como Kadeer están al límite de sus posibilidades. Sólo podrían prepararse para fabricar nuevas mentiras que enmienden las que han fallado.

Lo único que pueden conseguir al final es poner en evidencia sus feas características como separatistas del "Tusquestán Oriental" y hacer el ridículo con sus mentiras.

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