viernes, 10 de julio de 2009

Círculos religiosos de China condenan los disturbios en Xinjiang

XINHUA

Representantes de grupos étnicos y círculos religiosos de China condenaron hoy los mortales disturbios del 5 de julio que dejaron 156 muertos y más de 1.000 heridos en Urumqi, capital de la Región Autónoma Uygur de Xinjiang en el noroeste de China.

"Los disturbios no son un asunto étnico ni religioso. Por su naturaleza, es un evento de grave violencia criminal planeada desde el exterior y ejecutada internamente... Es un brutal pisoteo de los derechos humanos y de la conciencia del ser humano", señalaron en un simposio organizado por el Departamento de Trabajo del Frente Único del Comité Central del Partido Comunista de China (PCCh).

Los asistentes a la reunión condenaron con firmeza la violencia y expresaron su firme apoyo a las medidas tomadas por el PCCh y el gobierno para calmar la situación y garantizar la estabilidad de la región.

El Departamento de Trabajo del Frente Unico del Comité Central del Partido Comunista invitó a representantes de grupos étnicos y círculos religiosos a la reunión para explicarles la situación de los mortales disturbios ocurridos el 5 de julio en Urumqi.

Entre los asistentes a la reunión estuvieron Yi Cheng, presidente de la Asociación Budista de China, Chen Guangyuan, jefe de la Asociación Islámica China, y Gao Feng, presidente del Consejo Cristiano de China.

Los participantes dijeron que la libertad de creencia religiosa de los ciudadanos ha sido plenamente garantizada y respetada en el país, y todos los grupos étnicos y círculos religiosos aprecian mucho la actual situación de solidaridad.

Mencionaron que tratarán de hacer su mejor esfuerzo para contar la verdad a las masas de compatriotas étnicos y creyentes religiosos, exponer el criminal proyecto de los separatistas y evitar nuevos disturbios provocados por fuerzas hostiles.

El pasado de Rebiya Kadeer ejemplifica la política china para la armonía étnica

Si la líder del Congreso Mundial Uygur, Rebiya Kadeer, pensara en su propio pasado, se daría cuenta de que ha sido uno de los numerosos uygures que se ha beneficiado de las políticas aprobadas por China para promover la armonía étnica.

La de Kadeer, que vivió 40 años en Xinjiang y a la que Forbes consideró en 1995 la mujer más rica de esta región autónoma del noroeste de China y la octava más rica de la parte continental de China, es una historia "de mendigo a millonario".

Sin embargo, la agencia de noticias AFP publicó el lunes unas declaraciones de Kadeer en las que afirmaba que la causa de los disturbios registrados el pasado domingo en Xinjiang, en los que murieron al menos 156 personas, fue "seis décadas bajo el dominio de China en las que los uygures han sufrido una letanía de abusos de derechos humanos como detenciones arbitrarias, torturas, discriminación, represión religiosa, abortos forzados y eliminación de la lengua uygur del currículum escolar".

La palabra "abuso" no describe apropiadamente la vida de los uygures en Xinjiang, y menos aún la de Kadeer, que empezó siendo pobre y luego prosperó en suelo chino, construyendo su imperio de negocios y convirtiéndose en "La Millonaria" de Xinjiang en diez años.

Si sus acusaciones de "discriminación" de los uygures por parte del gobierno chino fueran ciertas, sólo los ciudadanos chinos de la etnia han habrían tenido esa oportunidad.

Su identidad como uygur también le permitió tener seis hijos, mientras que la mayoría de las mujeres de han sólo podían tener uno.

Además, las acusaciones de abusos de derechos humanos, incluyendo la represión religiosa y la desaparición de la lengua uygur de las escuelas, pierden sentido a la luz de los logros alcanzados por los residentes y el gobierno locales.

El argumento de la "discriminación" mencionado por Kadeer en su entrevista con AFP tampoco se sostiene si se tiene en cuenta el número de personas pertenecientes a minorías étnicas que ocupan puestos gubernamentales.

En Xinjiang, las minorías ocupan más de la mitad de este tipo de puestos, generalmente muy demandados en un mercado laboral muy competitivo. Alrededor de 360.000 de los empleados gubernamentales en esta región autónoma pertenecen a minorías étnicas.

Según las estadísticas oficiales, el número de clases bilingües (impartidas tanto en chino mandarín como en uygur) en las escuelas secundarias de Xinjiang fue de 4.500 en 2007 con un total de 145.000 matriculados, mientras que en 1999 la cifra era sólo de 27. Los centros educativos de la región empezaron a ofrecer clases bilingües a principios de la década de 1990.

El imán de la Mezquita Id Kah de Kashgar (oeste de Xinjiang), Jume Tahir, afirmó que el gobierno invirtió 1,5 millones de yuanes (219.500 dólares) en la renovación del templo en 1999. "Nuestras creencias religiosas legítimas están completamente protegidas", asegura Tahir.

China ha respetado y reconocido la libertad religiosa de sus minorías desde que adoptó su primera Constitución en 1954.

El texto recoge el objetivo de "promover la prosperidad común para todos los grupos étnicos", lo que explica la voluntad del gobierno de mantener un entorno estable y pacífico construido con mucho esfuerzo y su llamamiento a la moderación por parte tanto de los de han como de los uygures.

Kadeer negó las acusaciones del gobierno según las cuales habría instigado junto a sus seguidores las protestas que dieron lugar a los disturbios del domingo y afirmó que el número de muertos en los enfrentamientos fue mucho más alto que el que han difundido las autoridades chinas, según AFP.

Hay que reconocer que el desarrollo de Xinjiang está lejos de ser perfecto. Tanto los de han como los uygures se enfrentan a problemas como la probreza y las enfermedades, así como a los desafíos vinculados a la globalización, que sólo se podrán superar a través de la unidad étnica y la coexistencia pacífica en una región estable.

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