lunes, 13 de julio de 2009

Cuba reactiva la producción azucarera

XINHUA

Cuba produjo el pasado año 1,4 millones de toneladas de azúcar, cifra superior a los 1,2 millones alcanzados en la cosecha de 2007, según informes de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE).

De acuerdo con la ONE, la producción de azúcar sin refinar en 2008 alcanzó los 1,4 millones de toneladas en 180 días de zafra con un rendimiento de 41 toneladas por hectárea y las exportaciones de la industria fueron de apenas 250 millones de dólares.

Esos números, aunque lejos de los logrados en los años 80, cuando no se bajaba de los 7 millones de toneladas de azúcar y esa industria era el motor de la economía cubana, pudieran marcar el inicio de una tendencia al alza.

Aquellas sostenidas cifras millonarias estaban respaldadas por fertilizantes, métodos de riego y pesticidas suministrados a bajo costo por la Unión Soviética, combustible subsidiado y hasta un mercado garantizado, pues el bloque socialista europeo compraba toda la producción.

La desaparición de socialismo europeo en los 90 significó el desplome del mercado tradicional cubano, además de disiparse las posibilidades de obtener insumos y piezas de repuesto para las maquinarias.

Con el fin de los subsidios, la industria azucarera de la isla tuvo que adaptar los costos de producción para que fueran inferiores a las ganancias y la primera medida fue reestructurar el sector a partir de 2002.

La reestructuración significó el cierre de 95 fábricas de azúcar improductivas, pero siempre tratando de mitigar el impacto social sobre el personal excedente y apostando por un incremento de los rendimientos de caña por hectárea.

"En el 2002 tuvimos que hacer lo que todo el mundo y adecuarnos a los precios y a las condiciones del mercado internacional", comentó el vicetitular del Ministerio del Azúcar (MINAZ), José Carlos Santos.

"Teníamos una industria sobredimensionada", sostuvo el funcionario que recordó que 300.000 cubanos dependían de ese sector.

La caída de los precios internacionales del azúcar, el aumento del costo del combustible, el pobre rendimiento agrícola e industrial obligó a cerrar o desmontar decenas de fábricas y unas 60. 000 personas quedaron excedentes.

Sin embargo, paralelamente se aplicó un programa de reanimación que incluyó desde los planes de ceba de animales en tierras cañeras y la reforestación, pasando por la recalificación a los trabajadores cesantes y sobre todo la autorización para que los cañeros pudieran cobrar de acuerdo a su producción.

Ahora, el MINAZ controla 1,4 millones de hectáreas, de las que 700.000 están dedicadas a la caña y otra cifra similar a cultivos varios, pecuarios y frutales, así como a un programa forestal.

Esos cultivos no cañeros asociados a la caña empezaron a rendir frutos, no sólo por los ingresos extras que significan, sino por el aporte a la necesitada canasta alimenticia nacional.

Por eso, este año se obtendrán unas 300.000 toneladas de hortalizas y 3.000 toneladas de carne porcina.

Entretanto, técnicos y científico desarrollan un proyecto para mejorar los rendimientos cañeros, incrementar las variedades y hacerlas más resistentes a las plagas.

Las nuevas especies son resistentes a la roya, el carbón, el mosaico y la escaldadura, plagas que pueden causar serios daños a las cosechas suelen ser dramáticas para la caña de azúcar.

"Buscamos garantizar alimentos para las unidades productoras de azúcar" lógicamente no somos muy ambiciosos por ahora", explicó Jorge Isidor, el viceministro del MINAZ responsable de este proyecto de diversificación.

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