lunes, 13 de julio de 2009

De la teoría y la práctica política (VI) La duda y la herejia

Jorge Gómez Barata (especial para ARGENPRESS.info)

Todavía en los años ochenta, en círculos marxistas, la irreversibilidad del socialismo era artículo de fe y aunque después de lo acontecido en la Unión Soviética y Europa Oriental el enfoque se invirtió; el debate académico conserva alguna vigencia.

Recientemente, durante un evento universitario en La Habana, cuando ante la pregunta de si el socialismo es o no reversible, la masa adoptó el punto de vista establecido y lo consideraron tan cierto como años atrás sus mayores habían creído lo contrario, un estudiante avanzó contracorriente y defendió la siguiente idea:

“Concebido como una nueva formación económica y social y como un estadio de la civilización al que la humanidad o una parte de ella llegan mediante el autodesarrollo, el socialismo es tan irreversible como lo es el capitalismo, que puede dar paso a algo más avanzado pero jamás regresar al feudalismo”.

“En 1845, con apenas 27 años - argumentó el joven -, Carlos Marx, uno de los grandes científicos del siglo XIX, en La Ideología Alemana escribió: “...La primera premisa de toda existencia humana y también, por tanto, de toda historia es que los hombres se hallen para hacer historia, en condiciones de poder vivir. Ahora bien, para poder vivir hace falta ante todo comida, bebida, vivienda, ropa y algunas cosas más. El primer hecho histórico es, por consiguiente, la producción de los medios indispensables para la satisfacción de estas necesidades...”

“Con aquella conclusión, que hoy resulta elemental, Marx se colocó en el camino hacia el gran descubrimiento que expondría 14 años después cuando, en su famoso Prólogo a la Contribución a la Crítica de la Economía Política, con precisión matemática y elegante prosa, de un tirón, en sólo unas líneas expuso toda su ciencia”:

“El resultado general a que llegué…puede resumirse así: en la producción social de su vida, los hombres contraen determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción, que corresponden a una determinada fase del desarrollo de sus fuerzas productivas materiales…Al llegar a una determinada fase de desarrollo, las fuerzas productivas materiales de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes…De formas de desarrollo de las fuerzas productivas, estas relaciones se convierten en trabas suyas. Y se abre así una época de revolución social.”

“Marx - enfatizó el estudiante - no percibió el advenimiento del socialismo como un hecho aislado o fortuito, derivado de contingencias políticas locales, tampoco de conspiraciones ni de situaciones coyunturales. Para él, el socialismo era una categoría histórica, una nueva formación social cuyas premisas esenciales, como un resultado natural del desarrollo, surgen en el interior del capitalismo que, al llegar al límite de sus posibilidades, evoluciona hacía formas superiores de convivencia.”

“El socialismo que Carlos Marx avizoró y el único que puede asumirse como científico, debutaría en los países más desarrollados, en el momento en que sus contradicciones internas alcanzaran un punto crítico y las relaciones de producción capitalistas hubieran agotado sus posibilidades. Ni en la Rusia de 1917, como tampoco en la Europa del 1945, se encontraban presentes esas condicionales”.

“El hecho de que Lenin, aprovechando una excepcional coyuntura histórica, inspirado en las ideas de Marx, haya concebido la idea de, a partir del control del poder político, la economía y el heroísmo masivo, fomentar conscientemente condiciones que todavía la historia no había creado y haya innovado hasta propiciar la expresión “construcción del socialismo”, es una heroica pagina en la historia revolucionaria de la humanidad pero también, un equivoco cuyos resultados están a la vista”.

“El socialismo no se derrumbó sólo por negligencias e ineptitud de sus lideres, sino porque las condiciones para su advenimiento no estaban maduras, en otras palabras, lo que pereció era, cuando más un intento de aproximación y no el socialismo al que según Marx la humanidad llegaría desde el desarrollo económico y social y no desde las terribles condiciones propiciadas por la Primera Guerra Mundial en el caso Rusia y de la Segunda respecto a Europa Oriental. El socialismo sobre el que escribió Marx no puede haber muerto porque no ha nacido y no es pasado porque pertenece al porvenir”.

Al concluir el joven fue aplaudido, no porque estuvieran de acuerdo con él o comprendieran el fondo de sus razonamientos, sino porque retaba a la izquierda desde la izquierda.

- Según tu punto de vista, - comenté yo - el camino para llegar al socialismo pasa por el desarrollo del capitalismo”

- De eso debe culpar a Carlos Marx, yo soy inocente.

- Sabes que, aquí y ahora tu enfoque es hereje.

- Aprender a pensar es aprender a dudar. Donde no existen espacios para las dudas tampoco los hay para las certezas.

Prometió escribirme unas notas al respecto. Las espero y las compartiré.

Ver también:
- De las ciencias y la práctica política (Parte V)
- De las ciencias y la práctica política (Parte IV)
- De las ciencias y la práctica política (Parte III)
- De las ciencias y la práctica política (Parte II)
- De las ciencias y la práctica política (Parte I)


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