martes, 28 de julio de 2009

El gobierno militarista de los gremios colombianos


Alberto Pinzón Sánchez (especial para ARGENPRESS.info)

Hace 7 años, cuando después del atentado realizado en mi apartamento previamente anunciado por Carlos Castaño en la página 313 de su libro Mi Confesión, tuve que salir hacia el exilio; argumenté con sobradas razones que una vez posesionado Uribe Vélez como presidente de Colombia, entraríamos en un periodo de dominación oligárquico-imperialista, que caractericé como “el gobierno militarista de los Gremios”, valga decir, la variante colombiana del Fascismo. Caracterización que he venido sustentando a lo largo de mis escritos.

Hoy 28 de Julio del 2009 como confirmación plena a mi caracterización, por los despachos noticiosos del Mundo recorre la noticia de que, el Gerente del poderoso gremio colombiano de los cafeteros y exportadores del grano, agrupados en la Federación Nacional de Cafeteros, el ex embajador de Colombia en USA Gabriel Silva Luján; era cooptado directamente y sin solución de continuidad de la gerencia del Gremio y pasado a ministerio de defensa del gobierno de la Seguridad Democrática.

Ya no cabe duda tampoco, de que la profunda crisis económica y social, y la sangrienta lucha de clases que se libra en Colombia bajo la forma de un histórico conflicto social armado, finalmente han derretido el llamado “efecto teflón” con el cual el aparato de propaganda del régimen había blindado ante la “opinión”, la figura del Führer o Caudillo, y quien sin más argumentos que los duros datos de la realidad, ha tenido que aceptar el ingreso del Gavirismo dentro del conciliábulo que gobierna en Colombia, e iniciar el desgrane de la mazorca en su ralea.

Pero no nos equivoquemos. Cualquiera que haya leído alguno de los ensayos políticos sobre el pacto del Frente Nacional de 1957 escrito por el Dr. Silva Luján, o conozca su trayectoria dentro del grupo de los llamados por el presidente Lemos Simonds, “los efebos del palacio de Cesar Gaviria”, sabe que fiel a la tradición judeo-cristiana; él es amigo de dios pero lo es más de la plata. Sus largas y lucrativas ejecutorias gerenciales así lo demuestran.

El Dr Silva Luján, no debe saber mucho acerca de tácticas o estrategias militares. Lo que si muy seguramente sabe, es cómo gerenciarlas y financiarlas. Y para eso en un gesto de desprendimiento generoso con la “Nación”, abandona el rosado canapé de la Federación de Cafeteros y asume el riesgo de iniciar la transición a la superación de las terribles malversaciones cometidas durante estos años con las finazas de la guerra. Así volvemos la causa incausada de todas las guerras imperialistas: El dinero

La guerra del Plan Colombia, (como todas las guerras) tiene su inercia, y la estamos viendo: Un sector de los republicanos estadounidenses desea continuar y escalar la confrontación impuesta por la administración Bush y llevarla incluso a los vecinos, bien sea apoyando a Uribe o alguno de sus burdos clones preferiblemente Juan Manuel Santos. Mientras que otro sector de los demócratas orientados por los Clinton, se inclina por un cambio en las maneras y las formas, y para eso confía en el buen criterio de apaga-incendios que durante muchos años desempeñó en Washington el secretario de la OEA Cesar Gaviria, bien sea con otro de sus pupilos como Pardo Rueda, o algún liberal o aliado “centrista”. Todo depende de la correlación de fuerzas que se vaya dando.

Pero el Dr. Silva Luján encuentra en rojo las cifras, no solo del Gremio que tan eficientemente representa, sino las del descomunal Gasto Militar “tirado al inodoro” en la cartera que asume y que no solo come sino que carcome o corroe toda la critica economía colombiana. Son según un matemático creíble como José Fernando Isaza para el 2008 el 6,5% del Producto Interno Bruto de Colombia. (Las cifras del gobierno da del 4,7%, es de todas maneras es el más alto de Latinoamérica). También encontrará que el déficit o agujero Fiscal para este año es de (ojo con la cifra) 23,4 billones de Pesos Colombianos. Y además, que el Impuesto para la Guerra que el engominado y lambido ministro de hacienda Zuluaga pensaba decretar, se empantanó en el parlamento.

Con el añadido de que el Grupo Social y Empresarial del Sector Defensa (GSED) creado en Diciembre pasado con 17 empresas públicas:

1 Cotecmar -que maneja lo relativo a la industria naval-. 2 Indumil. 3 Satena. 4 Hotel Tequendama. 5 Corporación de la Industria Aeronáutica. 6 Agencia Logística de las Fuerzas Militares. 7 Fondo Rotatorio de la Policía. 8 Caja Promotora de Vivienda Militar y Policía.9Instituto de Casas Fiscales del Ejército. 10 Caja de Retiro de las Fuerzas Militares.11Caja de Sueldos de Retiro de la Policía.12 Hospital Militar, 13. Club Militar. 14 Universidad Militar Nueva Granada. 15Círculo de Suboficiales de las fuerzas militares. 15 Defensa Civil. 16 Superintendencia de Vigilancia y Seguridad Privada. 17 Corporación Gustavo Matamoros D`Costa.

Constituye una arteria rota por donde los vampiros militaristas adicionalmente chupan SIETE COMA TRES BILLONES DE PESOS (7,3 billones de pesos colombianos) es decir, la tercera parte del total del presupuesto del sector defensa asignado en el Presupuesto Nacional. Y así, si se desea poder continuar con la financiación de la guerra del Plan Colombia, en este periodo de crisis económica, todas estas 17 empresas públicas del GSED deberán ser saneadas muy pronto y asimiladas dentro del manejo corporativo del gobierno de la Seguridad Democrática.

Pero atentos: Recordemos que las soluciones corporativas y Fascistas allí donde se pusieron en practica como la Italia de Mussolini, Alemania de Hitler, o España del Caudillo Franco; no solo fueron soluciones económicas brutales a la crisis y contra los trabajadores. También abarcaron la supra estructura Ideológica y Política de cada uno de aquellas Naciones. Este doble aspecto, es el que hace egregia la figura del Dr Silva Luján.

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