viernes, 24 de julio de 2009

El Salvador: El pueblo avala el plan de vivienda de Funes

COLATINO

“Nació la esperanza, vinieron las casas”, afirmó entre risas José López Gutiérrez, mejor conocido en el universo de las risas como “cosquillín”, un trabajador del arte y la cultura, quien desde hace 15 años gestiona en el Fondo Social para la Vivienda (FSV) un préstamo para adquirir un inmueble propio.

Al igual que muchos salvadoreños confía en la voluntad política del nuevo gobierno sobre la implementación del proyecto de vivienda, según un sondeo realizado por el Diario Co Latino.

La adquisición de una vivienda digna, la implementación de una cuota general baja y sin intereses y la focalización eficiente de los recursos públicos, son las principales peticiones que decenas de salvadoreños manifestaron al presidente Mauricio Funes sobre el plan “Casa y techo para todos”, según la investigación realizada por este vespertino el día de ayer entre personas del sector informal y productivo, cotizadores y deudores de créditos de vivienda y a personas naturales en la zona céntrica de la capital.

“Para mí, una vivienda digna es donde tengamos donde comer mis cinco hijos y yo, donde podamos dormir seguros y donde tengamos un baño higiénico, por eso confío en nuestro Presidente que sacará adelante a la gente más necesitada”, dijo Saúl Ernesto Bonilla, quien desde hace un mes gestiona un crédito de 12 mil dólares en el FSV, sin embargo, no llena el perfil que esta institución solicita, por no contar un empleo estable.

En el país actualmente cinco de cada diez familias no cuentan con una vivienda básica según lo anunció el Instituto de Derechos Humanos de la UCA (IDHUCA) en un informe sobre la calidad de vida de los salvadoreños emitido en enero de 2009. A este comunicado se le suma el reporte del mapa de pobreza confeccionado por el Programa de Naciones Unidas Para el Desarrollo, donde se han identificado más de un mil 700 asentamientos, en 43 municipios urbanos y rurales, que reclaman de inmediata atención

En ese sentido, esos datos no difieren con la realidad que varios salvadoreños sufren en carne propia.

“Yo le pido a nuestro Presidente que no se detenga, toda mi familia respalda la propuesta y si nos dicen que tenemos que ayudar, ahí vamos”, expresó María Raquel Lara, una vendedora del sector informal, quien mensualmente cancela en el FSV 100 dólares por su vivienda de 28 metros cuadrados adquirida en el 2000 a un valor total de 8 mil dólares.

Los números del plan y la expectativa de la gente

El 90% de los consultados coincidieron en le necesidad de crear una cuota general libre de intereses. “Es importante que faciliten que las cuotas a cancelar no sobrepasen los sesenta dólares, pues al menos en mi caso esa es mi quincena, no puedo arriesgar la comida de mi familia”, aseguró Carlos Ernesto Gómez, un albañil de 79 años, quien es parte de la población subempleada del país.

Según el plan, las familias que perciban desde uno hasta cuatro salarios mínimos entrarán en el proceso de selección del proyecto, el cual ya cuenta con 10 mil familias interesadas que reúnen los requisitos.

Aún no se tiene datos reales de las cuotas a cancelar, no obstante los salvadoreños respaldan en su totalidad la propuesta que esta libre de intereses. “Yo perdí mi casa en el 2003, porque los intereses me hicieron caer en mora, le había invertido mucho, por eso es buena la iniciativa del Presidente, ya que no cobrará intereses”, dijo López.

Los salvadoreños evidenciaron que el escepticismo y la incredulidad se han desvanecido según el sondeo, pues varias personas provenientes del sector rural y urbano de todos los puntos del territorio nacional han acudido a las instancias correspondientes encargadas de la selección de los posibles beneficiarios para informarse sobre el plan.

Instituciones como el Fondo Nacional para la Vivienda Popular (FONAVIPO), el Banco Multisectorial de Inversiones (BMI), el Viceministerio de Vivienda (VMV) y el FSV son los lugares donde la mayoría de los investigados han recurrido para iniciar el expediente.

“Vengo a buscar información sobre el programa de Funes, yo vengo desde Los Platanares, en las noticias salió, por eso estoy interesado”, dijo Rodolfo Eliseo Mendoza, un agricultor del rubro del fríjol, quien actualmente habita en un asentamiento en la zona norte del departamento de Ahuachapán.

El panorama es factible, pues personas de todos los niveles económicos de la sociedad civil salvadoreña apoyan la iniciativa gubernamental que no defiende colores partidarios, según el monitoreo.

Focalizar es lo mismo que incluir

Sin embargo, la mitad de los encuestados opinó que el mandatario tiene el deber de orientar y distribuir los 80 millones presupuestados para el programa en una forma íntegra en todo el territorio salvadoreño.

Además afirmaron que debe establecerse un riguroso estudio para la elección de los favorecidos.

“El plan debe ser incluyente para todos, no le va dar más a uno que a otro, esas casas deben ir adonde la gente las necesita”, aseguró Julio Villanueva. Además, dijo que se debe dar prioridad a las familias de las zonas rurales y urbanas que se encuentran en las situaciones más precarias.

Otro de los puntos en lo que la ciudadanía coincidió es en la necesidad de implementar un programa de clasificación eficiente, que sea capaz de organizar, transparentar y dirigir eficientemente el proceso de selección de los candidatos, con el propósito de evitar una mal uso de los recursos públicos.

“No se está haciendo eso para la gente rica, es para la gente pobre, no son casas para la escalón, son casas para pobres, si hablamos de incluir qué mejor manera de hacerlo a través de la inclusión del pobre y marginado que durante tanto tiempo estuvo al margen de la vida política de la nación”, dijo René Humberto Fuentes, un estudiante de economía de la Universidad Tecnológica (UTEC).

En ese sentido, los consultados piden evitar y erradicar los favoritismos que durante los últimos cuatro quinquenios presidenciales secuestraron al aparato de Estado y lo vendieron a la libre empresa.

Actualmente, José López Gutiérrez, o el payaso “Cosquillín”, como le llaman sus allegados, se dirige casi rutinariamente a la ventanilla cuatro del FSV para solicitar información de los avances del plan. El mantiene la esperanza de que en un futuro dejará de recibir esos “molestos” recibos de alquiler, que cada mes impactan más su bolsa. Por hoy, el sigue en los buses pregonando sus chistes y esperando que el plan se vuelva realidad para él y los demás que aspiran a una vivienda digna.

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