lunes, 20 de julio de 2009

Inocencia y complicidad

Carlos del Frade (APE)

"El cambio climático es la cuestión central de la pobreza en nuestra época. Los países más pobres del mundo, que luchan a diario para sobrevivir, son los que lo sufren de manera más dura. El costo humano del cambio climático es tan real como cualquier anuncio de despido o de embargo", dijo la directora del Oxfam International, Ariane Arpa. La noticia llegó desde Madrid y parece ser una inocente comprobación de quien recién se desayuna del significado del capitalismo a principios del tercer milenio.

Inocencia bastante parecida a la complicidad.

¿Puede existir semejante nivel de inocencia en una organización internacional que se precia de buscar un futuro mejor para la humanidad?

El informe lleva como título: 'Evidencia que duele: el cambio climático, la gente y la pobreza' y fue publicado como prólogo de la reunión de los presidentes de los ocho países más poderosos del planeta que se hizo en Italia. Allí se alerta de que si no se actúa de inmediato se perderán de manera irremediable 50 años de logros en el desarrollo de los países pobres.

Este cronista tiene todo el derecho de preguntarse, perdón, ¿cuáles fueron los logros en el desarrollo de los países pobres? O esta buena gente contabilizará como resultados positivos el aumento de la pobreza en los países saqueados.

“Una encuesta entre científicos especializados en cambio climático elaborada por la ONG sostiene que las personas pobres que viven en áreas de la costa a bajo nivel por encima del mar, en atolones y en grandes deltas, y también los agricultores, son los que corren más riesgo, por las inundaciones y sequías. Según el texto, 26 millones de personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares y 200 se verán forzados a hacerlo en 2050. En este sentido, advierte que 375 millones de seres humanos se verán afectados por el cambio climático hacia 2015”, remarca la nota que sigue en el mismo camino de candor. Para la organización, “las consecuencias sociales y ecológicas del calentamiento global afectarán directamente a más de 660 millones de personas en 2050”.

Diana Liverman, asesora del Gobierno norteamericano sobre cambio climático, dice que “el mundo se está calentando y las poblaciones más vulnerables están sufriendo las consecuencias” y que instituciones como IO "pueden intentar ayudar a la gente a adaptarse al cambio climático", pero que "los medios de vida, la comida, el agua, y la salud de millones de personas estarán en riesgo" si no hay un compromiso serio.

¿Tendrán en cuenta estas almas sensibles del norte dominante que es el mismo sistema el que multiplica la pobreza y, en forma paralela, destruye el medio ambiente? ¿Por qué se rasgan las vestiduras ante algo evidente e incontrastable?

En esta declaración internacional reaparece aquel espíritu de cierta culpa que fuera exhibida en Europa después de la masacre de los pueblos originarios americanos. La información procedente de España termina diciendo que la Oxfam International hizo un llamado al Grupo de los 8 “para que se llegue a un acuerdo global y que aborde el cambio climático. Asimismo, incita a los países industrializados a que reduzcan sus emisiones al menos en un 40 por ciento respecto a los niveles de 1990 hacia el 2020 y el desembolso de 150 mil millones de dólares al año para frenar el calentamiento global”.

Un conjunto de buenas intenciones pletóricas de falsa piedad sobre las consecuencias del sistema pero sin una mínima descripción de las causas y sus ejecutores. La siempre curiosa moral de los organismos internacionales. Tan inocente, tan cómplice.

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