lunes, 6 de julio de 2009

La cumbre del G-8 puede imponer a Irán sanciones de efectos impredecibles

Piotr Goncharov (RIA NOVOSTI)

Irán será uno de los temas principales de la moscovita cumbre Rusia - Estados Unidos y también de la cumbre del G-8 en la ciudad de L´Aquila en Italia.

Durante las conversaciones en la capital rusa, Medvédev y Obama dedicarán especial atención al programa nuclear iraní.

Se considera que Rusia y EEUU son clave para solucionar este asunto porque Moscú puede influir en Teherán en cierta forma, y porque la solución práctica de este problema depende en gran medida de la apertura de un dialogo directo entre Teherán y Washington.

Para la comunidad internacional, la solución del programa nuclear iraní es indispensable porque de esto depende el mantenimiento del régimen de no proliferación de armas nucleares, y en consecuencia, la seguridad y la estabilidad global.

En la cumbre del G-8 en la ciudad italiana de L´Aquila se planteará la imposición de nuevas sanciones contra Irán, incluso al margen de su programa nuclear, en particular el programa nacional para el enriquecimiento de uranio.

Las sanciones se preparan como medida de castigo por los acontecimientos que siguieron a los comicios presidenciales en Irán el pasado 12 de junio, que a juicio de algunos gobiernos europeos, no son compatibles con las normas de la democracia occidental.

Se trata de la disolución violenta de manifestaciones de protesta y las amenazas de arresto a la oposición. También por el respaldo que han manifestado las instituciones de fuerza iraníes al actual presidente Mahmud Ahmadineyad, que contrastan ante la prudencia demostrada por el parlamento y el clero del país persa.

En otras palabras, una crisis social que debe solucionarse democráticamente, de cuerdo a las normas occidentales.

Los anuncios sobre la posible imposición de esas sanciones fueron valoradas por Teherán como injerencia en sus asuntos internos, entre otras cosas, es un hecho que se corresponde con la realidad.

La versión iraní del "poder popular islámico" parte de la premisa de que el gobierno en un país donde triunfó la revolución debe estar en manos de revolucionarios profesionales, y en Irán, ese papel le corresponde al instituto de los ayatollás.

Otra tesis importante indica que la revolución debe estar en capacidad de defenderse y en Irán esos defensores son los Guardianes de la Revolución (GR) una estructura militarizada comparable con las Fuerzas Armadas, que posee aviación y armada con buques de superficie y hasta submarinos.

Antes que todo, los Guardianes de la Revolución están destinados a hacer frente a enemigos foráneos. Pero Irán tiene también un ejército para defender la revolución de los enemigos internos, la denomina Basidj, una estructura que opera de forma similar a las milicias populares.

En su tiempo, el imán Jameini, arquitecto del régimen los ayatollás lanzó el grito de guerra "de 20 millones de creyentes de la revolución islámica" y apareció la "organización de milicias islámicas iraníes", que entonces, se conformó por los sectores menos favorecidos de la población iraní que son millones.

No es casual que Ahmadineyad y líder espiritual el ayatolá Jomenei denunciaron enemigos internos. Según su lógica, precisamente esos enemigos que cuestionan la victoria de Ahmadineyad en las urnas son los organizadores de los desórdenes y manifestaciones.

La discusión sobre las sanciones contra Irán en L'Aquila puede evolucionar en dos variantes. El ministro de Asuntos Exteriores de Italia Franco Frattini, en un balance sobre la pasada cumbre de cancilleres del G-8 en Trieste, recomendó no apresurarse.

Frattini argumentó que no vale la pena precipitar las cosas porque esto puede entorpecer los planes del presidente estadounidense de EEUU que está decidido a toda costa restablecer el dialogo entre Washington y Teherán.

Obama pidió a todos esperar hasta diciembre. Y ya que Obama mantendrá su mano extendida hasta final de año, vale la pena tener en cuenta esta petición y esperar hasta diciembre, después, veremos.

¿Y porqué hasta diciembre?, la respuesta es simple. Porque Israel dijo que puede esperar sólo hasta diciembre.

Rusia considera que a partir de problemas internos, la imposición de sanciones contra Irán suponen un paso "jurídicamente incorrecto y contraproducente".

Como subrayó una declaración del ministerio ruso de Asuntos Exteriores, este paso pude "provocar un desarrollo desfavorable de los acontecimientos tanto en el interior de Irán como en el exterior".

Por otra parte, el primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi, en calidad de anfitrión del G-8 en L´Aquila, subrayó que según las conversaciones que ha sostenido con otros lideres del G-8, "el asunto va encaminado a la adopción de sanciones contra Irán".

Al respecto, Francia, Inglaterra y Alemania ya han expresado que adoptarán una postura dura frente a Teherán.

¿Y qué puede ocurrir si se implantan esas sanciones? Para Irán una inflación galopante y el aumento del desempleo.

Es muy seguro que en caso de que aumente la tensión y la confrontación de la sociedad iraní entre los partidarios al actual régimen y sus adversarios Ahmadineyad y Jomeini acudirán a los servicios de los Guardianes de la Revolución a las milicias islámicas Basidj.

En política exterior, Jomeinei y Ahmadineyad romperán definitivamente sus contactos con Europa, y en consecuencia, el proceso negociador sobre el programa nuclear, que ya pende de un hilo, le quedará muy poco tiempo de vida.

Teherán, a punto de obtener armas nucleares, tendrá sus manos libres, y la mano de Obama tendida hacia Irán permanecerá extendida sin que nadie la estreche hasta diciembre.

A partir de ese momento, el asunto correrá por cuenta de Israel, que actuará como considere necesario, sin prestar ninguna atención a la imposición de sanciones contra Irán.

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