viernes, 10 de julio de 2009

La cumbre educativa en París


Jorge Zavaleta (especial para ARGENPRESS.info)

La educación superior pasa por un terremoto mundial, no obstante que las computadoras e internet han creado formas nunca imaginadas de trasmisión de conocimiento, como ocurre ahora con la Cumbre de Educación en París, que desde cualquier lugar de la Tierra se puede seguir paso a paso todas las exposiciones y debates.

Decenas de niños caminan por la carretera central del Perú sorteando el tránsito lento y pesado de una interminable caravana de camiones que llevan la riqueza de la selva al puerto del Callao. Esta rutina se observa con mayor crudeza desde el frío y solitario Ticllo, por donde también atraviesa el ferrocarril más alto del mundo, según cartas geográficas.

Con motivo del Día Campesino, Ticllo se convirtió en escenario de una fugaz fiesta y diálogo informal entre criadores de alpacas, autoridades agrarias y periodistas. Todos absolutamente todos, coincidieron en que la solución para los males de la sociedad radica en la educación de calidad. La frase de la australiana Naomi Maystone, del Financial Times, fue contundente: “Mi país se parece mucho al Perú, exporta materias primas y sobre todo conocimiento”.

Amador Gadea, maestro extraordinario, criado en su niñez entre campesinos de una hacienda de Caraz, cuando llegó a dirigir el colegio Markham, instauró el quechua como parte de la currícula, y en vacaciones invitaba a sus alumnos a conocer las escuelas rurales de su terruño, donde los niños utilizaban los adobes como carpetas. Así creó una estrecha relación entre el aula miraflorina y la realidad del país. La lección tuvo un ejemplar correlato. Ese colegio inglés creó una sucursal en Caraz, junto al nacional y centenario “Dos de Mayo”, como ayuda inmediata para las familias de las víctimas del terremoto de 1970, que en los pueblos vecinos provocó la muerte de más de setenta mil personas.

Estas referencias deben ser parte de la preocupación del mundo en torno a la educación. La II Conferencia Mundial de Educación Superior, que se realiza esta semana en París, convocada por la Unesco, después de once años, discute como uno de los temas centrales la crisis económica y su incidencia en este sector. Lamentablemente, como advierten los organizadores, hay una mínima presencia de representantes de América Latina.

La recesión ha generado dos tendencias. Ha aumentado la demanda de estudios superiores por el aumento de la desocupación o porque los que ya tienen empleos quieren mejorar su nivel académico; y en algunos países podrían empezar a reducir sus presupuestos en educación superior.

Los miles de asistentes a esta Cumbre consideran que la relación es la misma para la educación superior que para la educación en sentido amplio. Es absolutamente necesario continuar invirtiendo en la educación durante este periodo de crisis. Se puede posponer la construcción de un puente, el asfalto de una calle o carretera, salvo urgencias, pero posponer la inversión en la educación, incluyendo la educación superior, pone en riesgo toda una generación.

El desafío más importante, según la Unesco, es que la educación superior debe ser relevante y estar visiblemente ligada a las necesidades de las economías, de la sociedad y de los estudiantes. Esta proclama será importante en tanto se mantenga viva la discusión y atención prioritaria a los más pobres. Necesitamos políticas específicas sobre este asunto de la igualdad y pensar siempre cuáles son las consecuencias de las crisis para los estudiantes más olvidados.

Un tema prioritario será convertir en inviolables los presupuestos en Educación, porque hay países que por efecto de la crisis han comenzado a mermar estos recursos.

El año pasado en Dakar, Senegal, en una reunión previa a la de París se detectaron cuatro prioridades para desarrollar sus sistemas de educación superior: la calidad, la relevancia, la innovación y la investigación y la creación de una plataforma de educación superior. Tales prioridades fueron muy similares a la conferencia en Cartagena de Indias. De los dicho se desprende que puede ampliarse el espacio de cooperación entre estas dos regiones, particularmente en educación sobre agricultura y ganadería, porque ambas tienen zonas climáticas parecidas. Brasil es el país donde hay más africanos fuera de África y donde ha comenzado a funcionar la moderna Universidad Luso-Afro.

La otra cara de esta Cumbre es la emergente y acelerada articulación de redes de la sociedad civil, de estudiantes y de investigadores; y por parte de las autoridades oficiales la consabida reiteración de las mismas cosas, de los mismos conceptos y la ausencia de medidas.

Diez años después de la primera reunión mundial de educación no se ven reflexiones acompañadas de acciones concretas de la UNESCO. La inacción de esa organización se explica por la creciente participación del sector privado en la educación superior. Y si los presupuestos públicos disminuyen será un incentivo para la privatización y la mercantilización de la educación superior. El peor error conceptual de estas últimas décadas, señalan los nuevos estudios, ha sido alentar la educación privada y descuidar la pública.

A fines del siglo pasado hubo un pronunciamiento contra la declaración de la Organización Mundial del Comercio, porque consideraba que la educación es un bien transable. Una década después, según métodos convencionales de medición, hay 774 millones de adultos que carecen de competencias elementales en lectura, escritura y cálculo. De ese total, el 64% son mujeres.

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