lunes, 20 de julio de 2009

La gran cofradía mediática en acción


Alberto Maldonado (especial para ARGENPRESS.info)

“Basta de Agresiones” era el título de un “indignado” comunicado que publicaron en primeras páginas los medios impresos de la “gran prensa escrita” de Ecuador; y que, con seguridad, fue leído por infinidad de emisoras radiales y no pocas estaciones de televisión, de señal abierta.

La Asociación Ecuatoriana de Empresas Periodísticas (AEDEP) asumió la autoría de este texto que comenzaba diciendo (más bien dicho, afirmando): “las continuas y reiteradas agresiones a los medios de comunicación independientes han creado un ambiente de beligerancia, que no se compagina con los derechos de libertad de expresión plenamente garantizados por la Constitución de la República y las expresas disposiciones internacionales… y etc.”

Más adelante, los “aedepistas” puntualizaban que el Presidente de la República (Rafael Correa Delgado) y algunos miembros de su gobierno han “venido sembrando” un clima de violencia que se inició este período (enero 15/2007) Y reclamaban que “es indispensable que el jefe de estado y los funcionarios de Gobierno bajen el clima de confrontación nacional que provocan en muchas de sus declaraciones”.

Una perla del cinismo mediático

Sin mucho analizar, uno encuentra en estos pocos párrafos un verdadero prontuario de afirmaciones y verdades que los firmantes del comunicado se readjudican sin más:

“Las continuas y reiteradas agresiones a los medios de comunicación independientes” contiene los siguientes dislates:

Define el Diccionario de la Real Academia (vigésima segunda edición) que agresión es un “acto de acometer a alguien para matarlo, herirlo o hacerlo daño. Acto contrario al derecho de una persona” Que se sepa, el Presidente Correa o alguno de sus ministros, no han acometido contra nadie de la gran prensa para matarlo, herirlo o hacerle daño. Tampoco ha cometido actos “contrarios al derecho de una persona” Mucho menos que estas agresiones hayan sido “continuas y reiteradas”

Confunden deliberadamente los “aedepistas” el derecho esencial, ese si legítimo, que tienen el Presidente y sus ministros para responder, rechazar y/o desenmascarar las, esas si, “continuas y reiteradas agresiones” que difunden los medios, todos los días, a toda hora, en todos los espacios, contra el Correa, solo porque este ha liquidado a la vieja y corrompida partidocracia, mediante el voto popular, y porque ha desplazado del poder real a esos grupos de presión, que mandaban mediante telefonazos a sus antecesores. Y porque promete una revolución ciudadana que se identifica con el Socialismo Siglo 21. Para los medios, esto es francamente “un crimen” contra el establecimiento y la sociedad de consumo, que tan buenos réditos ha dejado (y sigue dejando) precisamente a los círculos mediáticos del mundo entero.

Las dependencias de los“Independientes”

El calificativo de “ independientes” que los medios del sistema gustan de endilgarse, es también una afirmación que, en más de un siglo, no la han explicado: ¿Independientes de qué, de quién o de quiénes? La única independencia de estos medios es con los intereses legítimos y permanentes de los pueblos, comprendidos estos como los conglomerados humanos que son amplias mayorías en nuestros países y que viven en los niveles de la pobreza, el analfabetismo, la insalubridad, el desempleo, la desnutrición y un largo etcétera. Y cada vez que aparece un líder o un movimiento (o los dos) que pretenden cambios, lucha contra inequidades, contra la corrupción o contra los poderes fácticos, entonces, enfilan contra estos gobiernos tratando de liquidarlos, de desprestigiarlos, de barrerlos.

Está demostrado hasta la saciedad, que los grandes “medios mediáticos” tienen dos DEPENDENCIAS, así con mayúsculas, de las cuales no solo que no pueden escapar sino que les obliga (de muy buena gana, desde luego) a asumir el papel de agresiva vanguardia.

La primera dependencia se relaciona con la propiedad de los medios. Desde siempre, la gran comunicación social es propiedad de esos círculos cerrados o exclusivos, que manejan lo político y lo económico de un país, una región: importadores o exportadores, financistas (banqueros) terratenientes, millonarios o empresarios “emprendedores” Quedó para la historia ese tipo de ejecutivo que ensayó una empresa periodística para luchar por los asuntos esenciales de un pueblo, de una sociedad. Ese tipo de ensayo o quebró tempranamente (caso Diario del Ecuador) o se transformó en próspera empresa periodística que tiene doble función: velar por los intereses de sus propietarios y preocuparse porque el poder político siempre esté bajo su control.

La segunda dependencia es con la publicidad, en la que la “sociedad de consumo” se gasta anualmente miles de millones de dólares al año. Desde luego, la publicidad y la propaganda (hoy llamadas “marketing”) privilegian a los medios que “mejor se comportan” con esta tendencia y que responden a sus intereses de mercado. No es por gusto que la gran publicidad privilegie hoy en día a la televisión (se lleva más del 70% de la torta publicitaria) y que imponga en este medio (el de mayor impacto en los sectores sociales) lo que ellos mismos calificaron de la “televisión basura” que, con cinismo dicen que es la que “interesa y mira” el teleespectador común y corriente. Y desde luego, en la parte ideológica, las oficinas regionales o nacionales que manejan la publicidad, imponen también sus líneas ideológicas. En Colombia, se dio el caso de grandes firmas publicitarias que financiaban a grupos de paramilitares (asesinos a sueldo) que sembraron muerte y terror, durante décadas, en sectores urbano rurales. Solo de la Unión Democrática (un partido de izquierda que creyó en un proceso de paz) fueron eliminados más de 4.000 cuadros (líderes, candidatos, dirigentes)

Vuelvo al tema. Los sipianos autores del comunicado (porque todos ellos siguen a pie juntillas las orientaciones de la SIP – CIA) hablan de que se creado un “ambiente de beligerancia” contrario al “derecho a la libertad de expresión” y responsabilizan de este cuadro al Presidente y algunos de sus ministros.

Efectivamente, desde que asumió el gobierno de la “revolución ciudadana” se ha creado un ambiente de beligerancia; pero, ¿de parte de quién? preguntaría una ciudadana común y corriente. Han sido los “medios mediáticos” los que, en algo más de dos años del actual Gobierno, han ido creando ese “ambiente de beligerancia” mediante editoriales o información: la mentira disfrazada de verdad, la manipulación informativa y de opinión, el uso persistente de fuentes de confianza o “anónimas”, la magnificación de todo lo que surja en contra del Gobierno o de su Presidente; y la minimización (cuando no la exclusión) de todo lo que signifique temas o puntos a favor del Presidente o su equipo de gobierno.

El país ha visto esta práctica mediática desde el 15 de enero del 2007, fecha en la cual asumió la Presidencia, el economista Rafael Correa. La tendencia ha ido “profundizándose” conforme Correa no solo que se ha mantenido en su discurso de cambio, de campaña, sino que ha ido radicalizando su discurso antineoliberal e imponiendo políticas de cambio y transformación, que, desde luego, están aún lejos de un socialismo siglo 21; pero que apuntan por ahí. Y esta actitud va creando resistencias, antagonismos, en sectores sociales que deberían estar (ya estuvieron) respaldando el cambio y la transformación. Por ejemplo, los sindicalistas públicos, que se niegan a reconocer que a título de “lucha sindical” lo que habían creado es grupos sociales privilegiados con “conquistas” inclusive inadmisibles (remuneraciones especiales, millonarias indemnizaciones por “renuncia” y hasta vacaciones pagadas para el sindicalista y su familia)

Tengo, por lo tanto, el derecho a preguntar: ¿Quién ha creado ese clima de confrontación? ¿los medios, con su política totalmente opuesta al menor cambio, o el Presidente que ha tratado de desmentir de sábado a sábado la infinidad de infundios o afirmaciones que se han dado, cada semana, sin faltar una? Ocurre también que, la gran prensa, acostumbrada a que nadie le contradiga y a mandar vía insinuaciones más que desvergonzadas (con tal de sostener y fortalecer el sistema imperante, que les favorece) pues encuentran poco menos que “ianudito” que un jefe de estado les responda y les desenmascare, de igual a igual, aunque ella sigue teniendo una tremenda ventaja: la de disponer de espacios a su gusto, todos los días, a toda hora, para tratar de desgastar, cuando no derrocar al gobierno que les es poco grato.

Quieren derrocar a Correa

Desde luego, un análisis completo de este rabioso comunicado daría para escribir un análisis de varias páginas; pero, como disponemos de espacios cortos, no puedo dejar de denunciar que los sipianos criollos (perdón si alguno de ellos se considera descendiente legítimo de español o de gringo) a pretexto de este comunicado, pretenden endosar sin más, hasta el incremento de la delincuencia común, al gobernante insumiso.

No será de pura coincidencia que el diario El Comercio de Quito, reproduce en espacio destacado, una “célebre” frase que ha dicho el coronel Lucio Gutiérrez Borbúa, comentando un video que apareció en Colombia y que supuestamente destaca que el “Mono Jojoy” (comandante de las FARC) ha dicho ante un comando revolucionario que “las FARC han dado dinero para la campaña política de Correa” El coronelito ha expresado textualmente:

“Por traición a la patria, para salvar el prestigio y la dignidad del pueblo ecuatoriano, Correa debe renunciar”.

Quizá, sin advertirlo, ya que el coronelito es muy conocido por sus pocas luces, Lucio dejó en claro que lo que la retardataria burguesía nacional anhela es que Correa siga con su ensayo de “revolución ciudadana” para justificar su derrocamiento, al más puro estilo hondureño.. Por algo, la derecha ecuatoriana, apoyada firmemente por la ultra derecha y por los resentidos de última data, más las burguesías nacionales de países del hemisferio, declaró que este señor (que el primer día de su mandato viajó a Washington, a declararse ante el señor Bush como “su mejor aliado” y que tuvo como cinco entrevistas “reservadas” con el señor Álvaro Uribe y el ex Ministro Santos) era el líder de la oposición y el abanderado de su sector.

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