martes, 28 de julio de 2009

La línea fronteriza Honduras-Nicaragua podría convertirse en una bomba social de tiempo

La línea fronteriza entre Honduras y Nicaragua podría convertirse en una bomba social de tiempo, con la concentración paulatina de centenares de simpatizantes del derrocado presidente hondureño, Manuel Zelaya, que traspasan el borde fronterizo por diversas rutas para integrar el "frente de la resistencia pacífica" convocada por el político hondureño.

Inicialmente eran unos 300, ahora el número es mayor, quizás, unas mil personas de todas las edad, que han dejado sus hogares para acudir al llamado de Zelaya.

La mayoría caminó por veredas, día y noche, en algunos casos evadieron operativos de persecución de los soldados del Ejército hondureño o tuvieron que ocultarse de los helicópteros "que peinan" la zona; algunos se perdieron, pero al fin llegaron al paso de Las Manos, del lado nicaragüense.

Todos permanecen en la ciudad de Ocotal, 226 kilómetros al norte de Managua y 26 de la frontera con Honduras. El local donde fueron albergados inicialmente no dio abasto y se habilita el polideportivo local, con capacidad para dar cabida a unos 1.500 personas, para albergar a los recién llegados.

Se espera que lleguen más, arriban cansados y con los pies maltratados, pero llegan para ayudar "a romper el cerco", como dijera hoy Carlos Eduardo Reyna, un allegado al derrocado presidente Zelaya.

"El pueblo romperá el cerco (militar), no lo romperán con agresiones, sino con la moral del pueblo", dijo Reyna en declaraciones a la prensa que permanece en Ocotal y en la zona fronteriza de Las Manos.

En tanto Zelaya parece decidido a permanecer cerca de la frontera "en espera de mi pueblo" para trasponer las fronteras y "abrazar a mi familia y a mi pueblo".

Incluso, en declaraciones ofrecidas en conferencia de prensa la noche del domingo reciente, dijo que no se movería de Ocotal, en directa alusión a una invitación que le fuera cursada por la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, que desea persuadirlo de que la ruta del retorno a Tegucigalpa pasa por aceptar los términos del "Acuerdo de San José" diseñado por el mandatario costarricense, Oscar Arias.

Oficialmente el "Acuerdo de San José", que comenzó a debatirse hoy en el unicameral congreso de Honduras y por otros poderes estatales, no fue aceptado por las partes confrontadas, aunque el gobierno de facto lo ponderó.

En ese contexto, el portavoz estadounidense, Ian Kelly urgió hoy a Zelaya a que no precipite un retorno no negociado para permitir que se agote el proceso político liderado por el presidente Arias.

Las declaraciones de Kelly se produjeron horas después que Zelaya exhortara a Hillary Clinton a "sancionar y enfrentar con fuerza a la dictadura" impuesta en su país tras el golpe militar del 28 de junio.

No hubo una respuesta inmediata a la exhortación del presidente hondureño, en cambio se reafirmó que la política del gobierno estadounidense "sigue siendo la misma, queremos la restauración del orden democrático y eso incluye el retorno por acuerdo mutuo del presidente democráticamente electo, y ese es el presidente Zelaya" dicho en palabras de Kelly.

EEUU no insistió en calificar como imprudente la decisión de Zelaya de retornar en forma unilateral, sino que se acentuó en el plan Arias que condiciona el retorno del depuesto mandatario a que éste abandone su idea de una "cuarta urna".

En tanto, el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, en declaraciones a una televisora internacional reiteró su apoyo a un arreglo pacífico de la crisis hondureña para que Zelaya "complete su mandato" hasta enero, tal como lo establece la Constitución del país centroamericano.

Insulsa recalcó que "es bueno llegar a un acuerdo y no tratar de imponer la posición de uno sobre el otro".

Mientras Zelaya no se cansa de repetir que su retorno es un derecho legítimo, el clima se tensa en la zona fronteriza y la presión podría hacer estallar en cualquier momento la bomba social en ciernes.

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