lunes, 20 de julio de 2009

México: La cruenta guerra de las armas

Teodoro Rentería Arróyave (especial para ARGENPRESS.info)

Las malas noticias no respetan ni los días de descanso ni los fines y principios de semana como es el caso de este domingo, en el cual nos desayunamos con lo que sabíamos o intuíamos, pero que ahora se avisa oficialmente: creció la cifra de mexicanos pobres, de ahí que no nos debe sorprender el aumento de los jóvenes que recluta el crimen organizado.

Nunca hemos creído en las cifras oficiales y máximo cuando se trata de la situación real del país; los índices de pobreza, de marginación y de pobreza extrema son verdaderamente lacerantes.

En su momento, cuando se dieron a conocer las cifras de supuesta mejoría en los listas de la marginación en el desgobierno de Vicente Fox Quesada, que inclusive se arregló un reconocimiento internacional, nos salimos de la cargada de elogios para denunciar el maquillaje de esas cifras.

Hoy toma vigencia esa circunstancia porque se hace referencia a las estadísticas de “foxilandia” para hacernos saber que el país está peor que en esa terrible etapa de la ineptitud y la corrupción, de lo que se desprende que ahora la situación es desastrosa, para no usar otro calificativo.

La mala noticia es que la cifra de pobres en México aumentó seis millones en los dos primeros años del segundo gobierno panista el de Felipe Calderón Hinojosa, pese a los programas sociales impulsados que han sido rebasados o simplemente, como existe incontables quejas, no llegan a sus destinatarios.

El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, Coneval, de acuerdo a su última medición nos explica que comparativamente en el gobierno de Vicente Fox, la pobreza de patrimonio disminuyó de 53.6 por ciento a 42.6 y la alimentaria bajó de 24.1 por ciento a 13.8; en los dos primeros años de administración calderonista las cifras se dispararon: los pobres de patrimonio aumentaron de 42.6 por ciento a 47.4 y los que no tenían ni para comer, de 13.8 por ciento a 18.2.

Para entender en toda su magnitud la tragedia del país, que insistimos se quedan cortas las cifras oficialistas, de los 44.7 millones de mexicanos que no tenían los ingresos suficientes para satisfacer necesidades básicas como salud, alimentación, vivienda, vestido, transporte y educación en 2006, se convirtieron en el 2008 en 50.5 millones. ¿Cómo irá el aumento de desheredados en lo que va de este 2009?

La información del aumento de la pobreza, como muchas otras: el aumento del desempleo, la baja de la economía, el decrecimiento del país, el más bajo de América Latina, se han dado a conocer a cuentagotas y después de las elecciones de mitad de sexenio.

Ni eso les valió, el pueblo sufragante, esa ciudadanía que si cumple con su deber de votar, que está comprometida con la democracia les volteó la espalda y les infringió una derrota histórica. No podía ser de otra manera, cuando todos sabemos que no son 50 y medio millones los pobres en México, cifras conservadoras nos hacen saber que pasan de 60 millones y de ellos cuando menos la mitad están en pobreza extrema.

Exacto, en la ineptitud, en la corrupción, en el mismo desinterés por revertir la lacerante realidad del país, hayamos la respuesta única al aumento de los efectivos del crimen organizado. Sólo con el impulso a la economía, con programas sociales, con la guerra franca y vertical a la pobreza, es la única forma de triunfar sobre el crimen organizado, no con la cruenta guerra de las armas.

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