jueves, 23 de julio de 2009

Pilatos lo hizo


Alfredo Grande (APE)

“si no se trata de política, sino de guerra,
tampoco se trata de paz, sino de tregua”
(aforismo implicado)

El gobierno de la provincia de Salta desplegó un amplio operativo policial para evitar las protestas de médicos y familiares de los pacientes
Escándalo y muerte por el traslado de 8 chicos que estaban en terapia
Los llevaron al ala pediátrica del Nuevo Hospital Materno, en medio de la emergencia sanitaria por la gripe A. Graves denuncias de médicos y conmoción por el fallecimiento de una de las nenas que fueron movilizadas.
Después de que Crítica de la Argentina denunciara el vergonzoso cuadro de desnutrición que padece uno de cada tres niños salteños, una nueva polémica surgió en las últimas horas a partir del increíble traslado de ocho chicos en grave estado, que estaban internados en la sala de terapia del Hospital Niño Jesús de Praga y fueron llevados al ala pediátrica del Nuevo Hospital Materno. El gobierno provincial calificó como “exitoso” el operativo sanitario, en medio de las críticas de los médicos del viejo nosocomio porque se quedaron sin servicio de cuidados intensivos, los cuestionamientos a la gerenciadora del flamante centro asistencial y la triste noticia del fallecimiento de una nena horas después de la cuestionada mudanza.
“Se los movió 50 metros desde terapia a las ambulancias, sin respirador y bolseados a mano. Todo en medio de un frío terrible”, explicó Cristina Nesrala, secretaria general de la Asociación de Profesionales de la Salud de Salta (Apiades).
Después de la desaparición de los equipos, los médicos y anestesistas se negaron a hacer cirugías “porque no hay garantías”, según explicaron, y para evitar juicios por mala praxis. Pese a que el gobierno de Salta asegura que las condiciones están dadas para que siga funcionando, Nesrala dijo que no hay terapistas ni unidad especializada: sólo hay un médico durante medio día. La sala de urgencias del Jesús de Praga ya está cerrada con llave. Queda el shock room, que “tiene dos camas que suelen estar ocupadas. Van a tener que decidir a quién se lo quitan”, desafió Nesrala. Los médicos creen que todo forma parte de un plan de vaciamiento. En los hospitales faltan enfermeras y médicos. “¿Cuántos niños deben morir para que se adopten y se pongan en práctica políticas públicas serias, que garanticen derechos esenciales de alimento, vivienda, educación y asistencia sanitaria a nuestra población infantil?”
(Diario Crítica de la Argentina 14/07/09)

La idea de Poncio Pilatos ha tenido una inesperada difusión. De lo que se trata es de lavarse las manos y varias veces por día. Todos los que hemos diagnosticado como trastorno obsesivo compulsivo de la personalidad deberían ser revindicados. El personaje que encarna Jack Nicholson en “Mejor Imposible” pasa a constituirse en el Icono de las nuevas generaciones “a un metro por lo menos”. No tocarse, no besarse, no intercambiar fluidos, no tomar mate, no… no… no. Estado de sitio con fundamento preventivo, el sueño imposible para las restituciones democráticas que supimos conseguir. El lavarse las manos, y además, varias veces por día, no solamente previene los contagios con diferentes factores de riesgo (virus, bacterias, protestas sociales, índices de mortalidad infantil, enanismo nutricional, déficit de vivienda, carencias educativas a partir de las cuales mujeres y hombres de neanderthald seguirán disfrutando de tinelli) sino que cura, licua, anula, invisibiliza, destruye, todas las pruebas de lo que he denominado los crímenes de lesa gobernabilidad. Si los crímenes de guerra son graves, ¿cuánto más lo serán los crímenes de paz? Entendiendo por “paz” no la ausencia de guerra, sino el encubridor y transvestido formato que construye el “estado de derecho” y que prefiero llamar tregua. Tregua vulnerada en Honduras donde a una declaración de guerra de los golpistas se la pretende enfrentar con comunicados y gestiones de mediadores cercanos a lavarse las manos, si bien muy despaciosamente. Pero la tregua también es vulnerada cuando el ataque a los sectores precarizados exige por imperativo ético y político declarar la emergencia nacional. A saber: educativa, sanitaria, nutricional, habitacional, del transporte. La única que escucho es la emergencia climática, anticipada por Confessore, el profeta meteorológico de TN, que aunque no acierte, tiene onda. Estas emergencias, naturalmente no son las del campo, sino la de las grandes, medianas y pequeñas ciudades. La maquinaria urbana de destrucción, que algunos llaman “va a estar buena buenos aires” o con cierto optimismo cuasi farmacológico “el cambio recién empieza”, hace de todo ciudadano y mucho más, de toda ciudadana, un blanco móvil. Advertencia que realizara Mario Benedetti, pero en los tiempos de las dictaduras. Lamentablemente, en los tiempos de las democracias, sigue habiendo “blancos móviles”, y curiosamente, la mayoría son móviles, pero no blancos. El racismo de nuestra sociedad apenas está disimulado, apenas está maquillado, apenas está condenado. Racismo/macartismo que ha entrado hondamente en el corazón y cuerpo de los dirigentes/gerenciadores de la Argentina S.A. (a veces anónima del Estado, casi siempre no). Argentina Anónima donde lo que pasa en Salta es de Salta y no hace falta relacionarlo con lo que pasa en la cuenca del riachuelo. Argentina Anónima donde un rehén tomado por delincuentes comunes (será que próximamente lo más común sea un delincuente) es más importante que los rehenes (llamados piadosamente “mercados cautivos”) de las corporaciones de la salud, la vivienda, la alimentación. No todos son rehenes, ya que algunos pocos son los secuestradores. Estos secuestradores tienen un interlocutor privilegiado al que aman y odian. Lo aman porque se lleva la peor parte, y lo odian porque pretende ser más papista que el papa. Su apellido es ilustre, pero nada más. Los reinos de las corporaciones siempre son de este mundo, y sus operaciones de saqueo las bautizan gerenciamientos. En Salta, el Nuevo Hospital aparece como el shopping sanitario que la madre patria gerenciadora pone en funcionamiento. Lástima que el bautizo se acompaña de un funeral. Y que el operativo de traslado de 8 chicos ameritó más policías que profesionales de la salud. Creo que la brigada lanza gases no fue convocada, pero seguramente lo será cuando haya que evacuar asmáticos. Así paga el diablo privatizador. En la Argentina Anónima el lavarse las manos pasa a ser un tema de seguridad nacional (o sea de impunidad estatal). Como dijo un periodista, “formador” de opinión: “ciertos hábitos que hemos aprendido con la gripe A deberían mantenerse como prevención”. A lo que un médico con rostro mezcla de santa claus y bela lugosi, contestó: “efectivamente”. Decretos de necesidad y pestilencia: lavarse las manos. Apropiación de terrenos fiscales: lavarse las manos. Vínculos con redes de traficantes: lavarse las manos. Nombramiento de represores zorros para cuidar a gallinas reprimidas: lavarse las manos. Desnutrición infantil, el asesinato más cobarde: lavarse las manos. Es posible que el agua para lavar tanta mugre tampoco sea potable, ni incolora, insípida e inodora. Pero eso porque las obras de saneamiento no se realizaron, los mecanismos de contaminación de las napas siguen con paso redoblado, y los que prometieron lo contrario también se están lavando las manos. Quizá haya llegado el momento de pensar en la emergencia de todas las emergencias: la catástrofe. Colapso y Cisma institucional que se expresa primero con indicadores que nadie atiende, y luego con derrapes que nadie para. Nos quedan dos años, quizá menos, para no lavarnos las manos y construir la muralla ideológica y política que sostenga el “nunca más” y el “no pasarán”. Y librarnos de la tentación de enfrentar a las bestias que todo ensucian, con el mecanismo de lavarnos las manos. Pilatos lo hizo. Yo no.

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