lunes, 13 de julio de 2009

Resaltando la memez

Jaime Richart (especial para ARGENPRESS.info)

Puro silogismo elemental de perogrullo: si el mundo está organizado bajo la carpa de la ONU y la ONU depende del Consejo de Seguridad (creado en 1945 para perpetuar el dominio de las potencias ganadoras de la segunda guerra mundial), la conclusión incontestable es que lo mismo que en otros tiempos la Sociedad de Naciones y Europa estuvieron dominados por Hitler y el nazismo, en estos está dominado por el neoliberalismo, por el neofascismo y por quienes poseen los mayores arsenales de armas nucleares y el espíritu filibustero y depredador.

Todo esto viene a cuento de algo que está presente en la vida común, en cada rito. A fuerza de repetir comportamientos, nadie se pregunta el por qué de ellos. Total, una soberana estupidez, pero también una cósmica injusticia que tampoco nadie se propone remediar. Si Dios existe es porque se ha repetido dos mil años que existe. Si la democracia es la menos mala de las fórmulas políticas es, porque lo vienen diciendo los dueños del mundo de un siglo a esta parte, salvo la China del Consejo de Seguridad que aún resiste. Y así sucesivamente…

Londres prepara un aumento de sus tropas en Afganistán. Pero ¿quién pregunta en la pérfida Albión el por qué de las tropas enviadas ya al país asiático?

Todo empezó por un perverso "malentendido": Ben Laden, presunto autor intelectual del atentado del WTC, estaba en algún lugar de Afganistán según el gran Mamón. Y a por él fueron sus huestes. Pero antes, durante y después, para dar con su imaginario paradero, estas y el Mamón tuvieron que matar a cañonazos a centenares de miles -quién sabe si millones- de hormigas afganíes.

Bien, Ben Laden no estaba allí y lo lógico hubiera sido ir a buscarle a otra parte. Pero la lógica nada tiene que ver ni con las matanzas ni con la muerte, pero sí con el razonar al uso en los foros mundiales donde la razón pretende imponerse. Y en ese plano, ¿a qué vienen esos ríos de tinta y esos millones de artículos periodísticos y esos millones de razonamientos y de argumentos circulares acerca de la ocupación de Afganistán y de lo que se hace allí, cuando todo el mundo sabe desde el principio hasta el final que todo responde a una invención?

La vida es atroz para millones de seres humanos, y las aberraciones de otros inhumanos les acechan pero a todos nos salpican. Ciertas sociedades y ciertos canallas postmodernos de todos conocidos que las trastean, son los autores de las confabulaciones primero y de las infamias después. Y así, el aspecto más indignante del asunto, para quienes no las padecemos en vivo y en directo, es saber que esas toneladas de mentiras urdidas por malnacidos son luego difundidas y tratadas como verdades por los reales titiriteros de estas pantomimas: los medios que dan cobertura a los canallas de postín.

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