jueves, 20 de agosto de 2009

Alemania: Las perspectivas de un segundo mandato para Angela Merkel

Andrei Fediashin (RIA NOVOSTI)

Alemania entra en fase de comicios generales: el 30 de agosto tendrán lugar elecciones legislativas en cinco estados de la federación, y el 27 de septiembre, se celebrarán comicios para la elección del parlamento federal Bundestag, que su vez, determinará quien asumirá el mando del Gobierno alemán en los próximos cuatro años.

Pero en la etapa clave de lo que en cualquier país sería la campaña electoral, la cancillera alemana, Angela Merkel, se marchó de vacaciones al sur del Tirol y apenas hace poco regreso del viaje.

En comparación con sus vecinos, la cultura política alemana nunca ha sido original, pero lo que actualmente ocurre en Alemania es un fenómeno extraño, inclusive para los propios alemanes, porque en las puertas de los comicios, la actividad electoral entre el electorado es casi nula.

Esto quiere decir que los alemanes están muy desilusionados por muchas cosas.

Y cuando el elector alemán esta desengañado, opta entre dos variantes, o bien vota por el candidato opositor para castigar al partido que apoyó en los comicios anteriores, o sencillamente, no acude a las urnas.

Y si se tiene en cuenta estas particularidades de la conciencia política nacional, después de las elecciones en Alemania puede ocurrir la ruptura total entre el Partido Unión Democrática Cristiana (CDU) liderado por Merkel, y el Partido Social-Demócrata (SPD), encabezado por Frank Walter Steinmeier, las fuerzas políticas más influyentes la "gran coalición", que convivieron en una unión política muy complicada, los últimos cuatro años.

Ahora, por lo visto, la situación puede cambiar de forma radical. El divorcio en el seno de la coalición puede ser estruendoso, y como supone la mayoría de los expertos alemanes, de esta situación la que podrá salir ganando será Merkel.

Lógicamente si en las semanas que faltan hasta las elecciones no ocurre nada extremadamente desagradable en Alemania, circunstancia que por lo visto, no ocurrirá.

Al contrario, según estadísticas de la Unión Europea (UE), Alemania y Francia, las dos locomotoras que jalan la economía europea, ya están saliendo de la crisis económica y financiera, y en los últimos tres meses consecutivos, sus economías han crecido, al menos en un insignificante 0.3 %.

Ahora, los ánimos que dominarán en las urnas en septiembre próximo dependerá de cual de los candidatos ha acumulado el mayor nivel de desilusión entre los electores alemanes.

La cancillera Merkel, o el ministro de Asuntos Exteriores Steinmeier, elegido por los social-demócratas como su líder con el mandato de organizar la victoria del SPD en el Bundestag y conquistar la jefatura del Gobierno.

La coalición CDU-SPD que vivieron durante estos años perjudicó mucho a ambos partidos.

Muchos partidarios de la democracia cristiana se sienten defraudados porque Merkel no se erigió en esa segunda "Margaret Thatcher" que tanto se esperó, y en su lugar, la que debió convertirse en la "dama de acero alemana", tuvo que aceptar todo tipo de compromisos y hasta el momento, seguir el camino del conservatismo tradicional europeo.

Esto pudo poner fin a las posibilidades de la señora cancillera al segundo mandato, sino hubiera sido por la "ayuda" involuntaria prestada por el señor Steinmeier.

Para el candidato del SPD, la situación todavía es peor. Según la opinión de la mayoría del electorado alemán socialdemócrata, Steinmeier es responsable de muchas culpas, como aceptar la reducción del gasto estatal en los programas sociales y la reforma laboral de acuerdo a las reglas que impone el mercado libre de la mano de obra y otras concesiones.

En conclusión, la situación de los socialdemócratas es deprimente.

La mayoría de las recientes encuestas de opinión pública indican que la popularidad del CDU sobrepasa al SPD en un 17% y 20 %.

Analistas del canal de televisión alemán ZDF opinan que el CDU puede contar con el 49 % de los votos si forma coalición con el Partido Democrático Libre (FDP), mientras que otras encuestas, apuntan que en estos comicios la democracia cristiana obtendrá el 51% de los sufragios.

A juzgar por todos los pronósticos, en los próximos comicios en Alemania el CDU obtendrá una cómoda mayoría en el Bundestag, y en cambio los socialdemócratas del SPD, incluso si forman coalición con el Partido Verde, apenas podrá contar con el 32 % de los votos.

Teniendo en cuenta la reanimación económica de Alemania, la victoria de Merkel puede conducir a que Berlín opte por conversar con sus aliados y sus socios en un tono más fuerte, y esto atañe también a Rusia.

Desde hace mucho, algunos sectores políticos en Alemania si no acusan, al menos reprochan a Merkel que en política exterior, la voz de Alemania no es lo suficientemente fuerte y convincente, lo que en realidad no es cierto.

Es evidente que esos sectores, no piensan renunciar al gas, crudo y otras materias primas rusas, pero les gustaría que ese "proveedor" de todas formas observe con más detalle las normas europeas en materia de derechos humanos, desarrollo de la sociedad civil y otros asuntos afines.

Pero los últimos acontecimientos ocurridos en el Cáucaso ruso impiden ser optimistas en este campo, porque Moscú no podrá satisfacer del todo las exigencias de los socios europeos.

Y en consecuencia, probablemente, el sector empresarial y de negocios alemán tendrá dificultades en desarrollar sus proyectos en Rusia, y muchos más problemas tendrán que afrontar las inversiones rusas en la economía alemana.

Es muy difícil que alguien en Alemania decida renunciar a la construcción gasoducto ruso-germano por el mar Báltico "North Stream", pero si es posible que se opte por complicar el avance del proyecto.

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