lunes, 31 de agosto de 2009

América Latina, Democracia Cristiana y golpes de Estado

Hugo Murialdo (EL CLARÍN, Chile, especial para ARGENPRESS.info)
 
Al cumplirse dos meses del golpe de Estado en Honduras, es interesante detenerse a pensar qué fuerzas políticas están detrás de la destitución del Presidente Zelaya y apoyando al gobierno de facto encabezado por Micheletti. Me refiero sólo a los partidos políticos pues está demostrado que ahí están, (¡cómo podrían faltar!), los empresarios y el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica.

Por supuesto que los dos partidos mayoritarios, Nacional y Liberal, que se han alternado en el poder, -que no han perdido incluso durante los gobiernos militares-, encabezaron el golpe y lideran el gobierno de facto, cuya cabeza pertenece al partido Liberal, al igual que el Presidente constitucional Manuel Zelaya.
 
Sin embargo, existe un partido político, que aunque pequeño en ese país centroamericano, siempre se las arregla para encontrar un espacio y participar en los Golpes de Estado, cuando las cifras no lo han acompañado en las elecciones presidenciales y por tanto no han podido acceder al poder que alguna vez pudieron detentar.
 
En Honduras, la Democracia Cristiana fue creada el 10 de septiembre de 1968 y alcanzó en las elecciones legislativas de 2001, el 3.7% de la votación, logrando ocupar 3 asientos en el Congreso unicameral. En las elecciones de 2005, aumentaron a 4 dichos curules. Obviamente con la escasa votación y representatividad, un Golpe de Estado es la oportunidad para acceder al Gobierno, aunque sea con una cuota escasa de poder.
 
Si bien la DC hondureña permanece con poca representatividad, es necesario destacar que pertenece a la ODCA (Organización Demócrata Cristiana Americana), que sí tiene bastante poder en algunos países de América Latina y con gran experiencia en Golpes de Estado: Chile, Venezuela y ahora Honduras. En todos los casos nombrados, las causas son las mismas: “el gobierno del Presidente tal, se estaría poniendo al margen de la legalidad y de la Constitución, o estaría en camino de hacerlo”.
 
Esta característica de la DC, parecería estar en su propio ADN, pues si revisamos el discurso de Eduardo Frei leído en el seminario “América Latina en la Perspectiva Estratégica, organizado por el Ejército de Chile (al cual no fueron invitados todos los candidatos presidenciales), menciona a los gobiernos constitucionales de Venezuela y Honduras como culpables de la inestabilidad política en dichos países:
 
“La democracia se consolida cuando los actores usan sus reglas del juego integralmente y no selectivamente, en función de proyectos personalistas de perpetuación en el poder.

“Y en la región está esa tendencia a modificar las reglas del juego democrático o aspectos importantes de la institucionalidad democrática en función de ambiciones personalistas.

“Para dar tan sólo dos ejemplos: el afán de reelección personal han puesto en riesgo el sistema democrático en Honduras, el afán de permanecer en el poder en Venezuela lleva a crear un poder Ejecutivo sin contrapesos y a una oposición que no tiene espacios institucionales para actuar, lo que se aleja significativamente de una verdadera democracia.

“Comienza a darse entonces, un fenómeno muy particular, presidentes elegidos democráticamente comienzan a modificar desde adentro aspectos esenciales del sistema democrático, que finalmente terminan afectando la legitimidad de las instituciones. Ello genera una desafección con la política, mina los grados de legitimidad que esas mismas democracias han alcanzado, y sin dudas, es una fuente interna de inestabilidad política”.
 
De estos párrafos (que son seguidos, para no ser acusado que fueron sacados de contexto), del discurso de Frei, se desprenden los siguientes comentarios:
 
Que el candidato Eduardo Frei está muy mal informado, o que desea quedar bien con los militares, o lo traiciona su ideología demócrata cristiana. Primero, el presidente Zelaya no podía ser reelecto, aunque se hubiese aprobado la urna adicional para una consulta no vinculante. Segundo, las reelecciones del presidente Hugo Chávez se han efectuado todas, absolutamente todas, dentro de los cánones legales y de los preceptos de una Constitución redactada por una Asamblea Constituyente y aprobada en un plebiscito (no como la chilena que fue hecha por un dictador). 
 
Tercero, ya quisiéramos los chilenos tener la décima parte de los “espacios institucionales” que tiene la oposición en Venezuela. Cuarto, ¿por qué en los ejemplos que da el señor Frei no menciona el afán de reelección del presidente Uribe de Colombia, que ha cambiado las reglas del juego sobornando a parlamentarios? Este delito le valió la condena de la Corte Suprema de su país, a la cual ni siquiera le hizo caso. El señor Uribe es el principal factor de inestabilidad política en América Latina por inescrupuloso, por sus nexos con el narcotráfico, con los paramilitares, porque invade países limítrofes y por aumentar la presencia de militares norteamericanos en las bases de su país. Y el candidato Frei, no le dedica ni una letra en su discurso sobre “Estabilidad política en la región”. 
 
Quinto, si el senador Frei critica tanto el “afán de reelección personal”, ¿qué está haciendo, entonces, como candidato a la reelección, o en su caso ésta no es personal? Quinto, queda claro que si el candidato Frei, llegara a la Primera Magistratura, no va a cambiar un ápice de la Constitución, pues si se “comienzan a modificar desde adentro aspectos esenciales del sistema democrático, terminan afectando la legitimidad de las instituciones”.
 
Senador Eduardo Frei Rui-Tagle, agradezco en mi nombre y en el de tantos otros, la sinceridad con la que ha expuesto su pensamiento, pues esto nos proporciona aún más antecedentes para no votar por Usted ni en la primera, ni en la segunda vuelta. Ni jamás de los jamases.

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