jueves, 27 de agosto de 2009

Argentina, Corrientes: Mosquera, “déjense de joder, yo no voy a ir preso”

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Hasta hace unas horas nadie pensaba que el secretario privado del gobernador Arturo Colombi podría ir preso por los delitos de los que se lo acusa. Confiaban ciegamente en que la justicia “no se animaría” a tomar tamaña decisión. Un golpe difícil de digerir.

La noticia cayó como una bomba en Casa de Gobierno: “Diego esta preso”. El mensaje recalentó los celulares oficiales y se esparció como un reguero de pólvora por toda la provincia. Mientras, en un despacho del Juzgado de Instrucción 1, el secretario privado del gobernador sentado mirando al suelo buscaba una explicación a lo que hasta una semana atrás para él era un verdadero imposible: quedar detenido por las acusaciones que recibía desde hace algunos meses y por las que la Justicia lo investigaba.

La muestra de la creencia de su impunidad es el breve pero contundente dialogo que el secretario privado de Arturo Colombi mantuvo una semana atrás con dos legisladores provinciales enrolados en otro frente político. “Déjense de joder, yo no voy a ir preso, así que vayan y díganle a los fiscales que no gasten su tiempo” les dijo el joven funcionario.

Los legisladores se miraron sorprendidos y sólo atinaron a responderle “nosotros no tenemos nada que ver, sos vos el que tenés que ir a hablar con los fiscales y demostrarle que sos inocente, si lo sos”. El dialogo se cortó ahí y cada uno siguió por su lado, pero el sentimiento de Diego Mosquera quedó plasmado con total claridad.

Este martes, cuando Mosquera se presentó a declarar ante el juez acompañado de varios abogados, no pasaba por su cabeza la posibilidad de quedar detenido. Para él su visita al juzgado era un ida y vuelta a Casa de Gobierno; su rostro cuando fue retirado de tribunales lo demostraba. “Es un operativo político” dijo nada mas mientras era conducido al vehículo que lo depositaría en el cuartel de Bomberos donde quedó alojado.

Antes, tras la sorpresa inicial, había pedido cuanto menos no ser esposado para no perjudicar aún mas su imagen ante la prensa que lo esperaba afuera. Hizo algunos llamados telefónicos, se notificó y se entregó a la realidad que un par de horas antes ni siquiera figuraba en su mente.

En Casa de Gobierno y en la residencia oficial los teléfonos ardían. Algunos decidieron que era hora de comenzar a apretar a los medios para silenciarlos mientras otros se dedicaban a prepara un comunicado oficial del Gobierno en el que incluyeron la voz de algunos candidatos del Frente de Todos, todos en plena coincidencia: una defensa irrestricta del funcionario ya preso, al extremo de llegar a obviar absolutamente que, aunque sea por guardar las formas, debieron haber apoyado una investigación cuanto menos y aún sosteniendo la inocencia de su “amigo”.

Alguien logró comunicarse con el vicepresidente Julio Cobos para pedirle una mano: había que parar todo lo posible en la prensa nacional, y hacia allá fueron los cobistas respondiendo al pedido del socio correntino. Claro, ya era tarde, la noticia recalentaba las pantallas de los canales nacionales y era de las mas leídas en los portales de Internet.

Todas las reacciones parecían llegar tarde. Sólo los “amigos” bien pagos de Corrientes aceptaron, algunos previos pedidos de pagos atrasados, minimizar la cuestión o darle un tinte de persecución política, algo en lo que a esa altura ya nadie creía, porque lo inesperado ya había sucedido.

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