viernes, 28 de agosto de 2009

Argentina: Volver a Carrillo

Juan Carlos Giuliani (ACTA)

Mientras la crisis sanitaria se extiende y profundiza en todo el país y la clase política se llena la boca con promesas que se cumplen en tiempos oceánicos o directamente nunca se ejecutan, desde la Central de Trabajadores de la Argentina se impulsa la Campaña Nacional “Volver a Carrillo”.

La figura ejemplar del médico sanitarista santiagueño, que marcó un antes y un después en las políticas de Estado relacionadas con la salud y el bienestar de la población, preside con absoluta justicia esta iniciativa de rigurosa actualidad que se propone impulsar un nuevo Sistema Nacional Integrado de Salud.

Gripe A, Mal de Chagas, dengue, mortalidad materno-infantil, bronquiolitis, tuberculosis. La carencia de una política integral de Salud se paga con la muerte de miles de personas por año.

"Los problemas de la Medicina como rama del Estado, no pueden resolverse si la política sanitaria no está respaldada por una política social. Del mismo modo que no puede haber una política social sin una economía organizada en beneficio de la mayoría. Sólo sirven las conquistas científicas sobre la salud si éstas son accesibles al pueblo", afirmaba Carrillo, ministro de Salud durante el primer gobierno de Juan Domingo Perón. Reconocía, además, que "frente a las enfermedades que genera la miseria, frente a la tristeza, la angustia y el infortunio social de los pueblos, los microbios, como causas de enfermedad, son unas pobres causas".

Reducir la Salud a un problema netamente médico ha sido el sagaz objetivo del pensamiento hegemónico existente en la Argentina para sostener el redituable negocio de la enfermedad, evitando, entre otras cuestiones, poner sobre el tapete el grave deterioro de la calidad de vida de nuestro pueblo.

Carrillo sostenía que “no hay pueblo sano sin justicia social”. Desde esa concepción resulta imprescindible generar nuevos modelos productivos que pongan freno a la concentración y extranjerización económica y a la depredación de nuestros recursos naturales, e implementar políticas públicas integrales que avancen en una distribución equitativa de la riqueza.

El último intento serio por establecer un Sistema Nacional Integrado de Salud data de 1973. Corrió por cuenta del doctor Domingo Liotta -célebre cardiocirujano que en 1969 realizó el primer transplante de corazón artificial-, quien fuera Secretario de Salud Pública durante el tercer gobierno de Perón.

El Sistema Nacional Integrado de Salud ideado por Liotta proponía integrar el Sector Público de Salud con el de la Seguridad Social. La propuesta generó numerosas resistencias de buena parte de la burocracia sindical y de la corporación médica.

El proyecto finalmente aprobado en el Congreso Nacional mantuvo muy poco del original. Además, su aplicación efectiva estuvo fuertemente condicionada por la inestabilidad política e institucional que azotaba al país en esos tiempos, previos al reinado del terrorismo de Estado. La dictadura militar de 1976 no titubeó en derogar de inmediato la ley propiciada por Liotta.

En la Argentina, a diferencia de otros países del mundo, además del Sistema de Salud Pública y del sustentado en la actividad privada, desde la década del ’60 existe el régimen de las Obras Sociales Sindicales. Sostener el sistema solidario de salud en manos de los trabajadores combatiendo y denunciando la corrupción con la que malversa el sistema el sindicalismo empresarial, implica no resignar una herramienta que, administrada transparentemente, brinda servicios médico-asistenciales a 13.000.000 de personas.

Mientras tanto, habrá que dar carnadura política y social al proyecto estratégico de sancionar un Sistema Universal de Salud que priorice los intereses populares y que revierta lo que ocurre actualmente donde del gasto en Salud (9% del PBI) sólo el 1,9% se invierte en el Sector Público.

“Volver a Carrillo” significa clavar la pica en Flandes para dar la disputa por un nuevo modelo de país, en el que la democracia sea compatible con la restitución de los derechos de ciudadanía de los que hoy se ven privados millones de compatriotas arrojados a la exclusión y al desamparo social. En este caso, el silencio no es salud.

Juan Carlos Giuliani es Secretario de Comunicación y Difusión de la CTA.

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