lunes, 31 de agosto de 2009

Brasil: Se agrava la crisis en el ministerio de Hacienda

La semana pasada en Brasil 12 funcionarios de la Secretaría de Rentas Federales (SRF), dependiente del Ministerio de Hacienda renunciaron en aparente solidaridad con la ex titular del órgano, Lina Vieira, destituida en julio pasado.

Los renunciantes fueron un subsecretario, cinco superintendentes regionales, un superintendente adjunto y seis coordinadores generales, lo que representa poco más de la mitad de la más alta jerarquía del órgano recaudador de impuestos.

Dos días después se produjeron cerca de 60 nuevas renuncias a cargos de confianza en la SRF, 25 de ellas en el importante estado de Sao Paulo y 10 en el de Rio Grande del Sur, lo cual amplió la crisis en uno de los sectores más importantes del Ministerio de Hacienda.

En una carta hecha pública en forma colectiva, los primeros 12 funcionarios señalaron que las medidas tomadas por el gobierno, a partir de la destitución de Lina Vieira, muestran "una clara ruptura con la orientación y directrices" de la gestión en el Ministerio de Hacienda.

"Sabemos que el contexto político-institucional que nos motivó a asumir puestos de gerencia en nuestra casa (la SRF) hoy es diferente "y que ya no existe la necesaria sintonía que justifique nuestra permanencia", concluyeron.

Los renunciantes, que seguirán siendo funcionarios de la SRF en otras funciones, formaban parte del equipo que Vieira colocó en las posiciones claves de la Secretaría, cuando asumió su dirección en julio de 2008.

En aquel momento muchos consideraron que la nueva secretaria, una técnica vinculada al Partido de los Trabajadores (PT, en el gobierno), era la encargada de "copar" con militantes del movimiento sindical el órgano recaudador más importante del país.

Sin embargo, en varios episodios el equipo de Vieira mostró que no estaba realmente afinado con el gobierno, sobre todo en el caso del choque con la empresa semiestatal Petrobras, debido al cambio en los criterios de pago de impuestos.

Vieira se manifestó contraria a aceptar que Petrobras cambiara sus criterios contables a mitad del año, en una medida que destinada a reducir en 2.140 millones de dólares el volumen de impuestos pagados por la compañía petrolera.

Luego se produjo el famoso episodio en el que la ministra-jefe de la Casa Civil (Gobierno), Dilma Rousseff, solicitó a Vieira que acelerara la investigación sobre el empresario Fernando Sarney, hijo del presidente del Senado y gran aliado del gobierno.

Según sus palabras ante una comisión del Senado, Vieira no respondió al pedido de la ministra, uno de los más influyentes integrantes del gobierno y candidata a la sucesión del presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

A partir de ahí se empezaron a hacer oír comentarios críticos sobre la disminución de la recaudación fiscal, los cuales arreciaron hasta la destitución de la secretaria.

De acuerdo con los periodistas Gerson Camarotti y Adriana Vasconcelos, del diario "O Globo", la destitución de Vieira es considerada en el gobierno uno más de los errores del ministro brasileño de Hacienda, Guido Mantega.

El primero de ellos fue destituir al anterior secretario de Rentas Federales, Jorge Rachid, el último que permanecía en sus funciones entre los miembros del equipo del ex ministro Antonio Palocci, antecesor de Mantega.

El segundo fue haber elegido en su lugar a Vieira, a quien no conocía lo suficiente, al aceptar una indicación de terceros vinculados a la organización sindical de los funcionarios de la SRF.

El tercer error fue destituir a Vieira sin tener un reemplazo digno de confianza, motivo por el cual fue nombrado de manera interina, Otacilio Cartaxo, quien más tarde fue confirmado en el cargo.

En su afán de librarse de los miembros del grupo de Palocci en el ministerio, Mantega enfrenta ahora un gran número de dificultades para mantener en funcionamiento la SRF.

De acuerdo con el tributarista Sacha Calmon, la recaudación de impuestos en sí no constituye un problema, ya que 99 por ciento se ejecuta de manera directa por los contribuyentes, de manera automática.

Los problemas aparecen en el combate a la evasión fiscal, ésa sí es una actividad que exige la iniciativa de los auditores fiscales, sin cuya efectividad la recaudación "automática" sufriría pérdidas por evasión.

En esas condiciones, el destino del propio ministro de Hacienda puede estar en juego, pues ahora depende de su efectividad para poner fin a la crisis.

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