martes, 4 de agosto de 2009

China: Familiares de Kadeer esperan persuadirla de abandonar las actividades violentas y separatistas

XINHUA

Luego de que fuera dada a conocer ayer lunes una carta escrita para Rebiya Kadeer por varios de sus familiares, sus hijos, hija y hermano en China hablaron sobre su dolor por los recientes hechos violentos instigados por ella, y sobre las expectativas que tienen frente a su madre y hermana.

El hijo mayor de Kadeer, Khahar, fue testigo de los disturbios que ocurrieron el pasado 5 de julio en Urumqi, capital de la región autónoma uygur de Xinjiang, en el noroccidente de China.

"Vi todo lo que pasó en la calle, desde el balcón de mi apartamento en el piso 12, en el callejón Shanxixiangzi", dijo. "Los atacantes vinieron desde el sur, y destrozaron tiendas, quemaron vehículos policiales y autobuses, y golpearon a la gente que pasaba. Estoy seguro de que nadie en Xinjiang hubiera esperado que alguna vez se presentaran hechos violentos como esos", señaló.

Khahar dijo creer que su madre está involucrada en los desórdenes, puesto que ella llamó a su hermano Memet seis horas antes de que se desataran los disturbios.

"Por eso decidimos escribir una carta a las familias de las víctimas del incidente", explicó.

"Ella es mi madre, sé que no está bien hablar mal de ella. Pero lo único que queremos es que deje de involucrarse en esas actividades (separatistas)", dijo y agregó que "quizás ella pueda hacer caso de los consejos de sus hijos".

Sin embargo, Khahar admitió que Kadeer usualmente no les hace mucho caso.

"Cuando ella llamó desde Estados Unidos antes de los disturbios, traté varias veces de convencerla de no hacer daño a la armonía étnica que reina aquí y de dejar de lado sus intenciones de separar el país. Pero no me tomó en serio", comentó el joven.

"Lo que queremos es una vida pacífica", manifestó Khahar.

El hijo de Kadeer administra un huerto de orquídeas de 2,67 hectáreas en Aksu, en la parte meridional de Xinjiang. Había planeado una vacación familiar allí en julio.

"Un total de 15 familiares, incluidos mi hermana, mi tío y yo, iríamos al huerto. Pero debimos aplazar el plan a causa de los disturbios", se lamentó.

Khahar se enteró a través de la televisión y los periódicos de que mucha gente murió en el incidente.

"Temíamos que hubiera malentendidos (en el sentido) de que nosotros, por ser sus hijos, también estaríamos involucrados", recalcó. "Por eso decidimos escribir la carta", insistió.

En la misiva, la familia aclaró que no tuvo nada que ver con los ataques, expresó su simpatía para con las víctimas y sus familiares, y pidió a la gente no escuchar los rumores difundidos por Kadeer.

La líder del Congreso Mundial Uygur (WUC, por sus iniciales en inglés) tuvo seis hijos con su anterior esposo, Abdurehim. La pareja se divorció cuando Khahar tenía 13 años de edad.

Su hija Roxingul ha trabajado en una escuela local durante más de 20 años. Cuando pensó que su madre podría estar detrás de los disturbios del 5 de julio, Roxingul dijo que "como hija suya, siento mucho las muertes ocurridas durante los disturbios".

Según Roxingul, aunque muchas personas cercanas saben que es hija de Kadeer, ellos "se llevan muy bien conmigo", dijo la joven, quien añadió que "al principio me daba miedo que la gente me odiara".

Sin embargo, sus colegas en la escuela han sido muy amables con ella. "Me siento como si formara parte de una gran familia formada por miembros de diferentes etnias", manifestó.

Roxingul recordó que un compañero de trabajo la llamó después de los incidentes para asegurarse de que se encontraba bien. "Me preguntó cómo estaba y si todo seguía bien. En ese momento, me sentí muy emocionada", recordó.

Los estudiantes de la escuela donde trabaja Roxingul son de las etnias han, uygur, kazaja, huí y muchos otros grupos étnicos. "Los profesores y estudiantes todos se llevan muy bien".

Roxingul comentó que su mayor deseo es que la armonía étnica en Xinjiang "sea lo suficientemente fuerte para resistir los intentos maliciosos de los separatistas".

Los seis hijos de Kadeer eran todos pequeños cuando se divorció y los dejó con su padre. El más joven de ellos, Alim, tenía sólo ocho meses.

A sus 33 años de edad, hoy sigue todavía sin superar aquel abandono. "No tengo ningún recuerdo de mi madre antes de los 17 años", dijo Alim, quien añadió: "no puedo entender por qué me hizo eso".

Después de graduarse de una escuela de medicina en 1999, Alim comenzó a administrar la compañía de su madre, que más tarde fue objeto de una investigación por un supuesto caso de evasión fiscal.

"Cuando la empresa fue inspeccionada, mi madre me llamó desde el extranjero y me dijo que podía salir a la calle para manifestarme y quemarme a lo bonzo para amenazar al gobierno", recordó Alim. "No dije ni una palabra y colgué el teléfono", añadió.

No siguió sus palabras. "Yo amo a mis hijos. Ellos me necesitan. No lo hice y nunca haré algo así". Al asegurar que se sentía profundamente dolido, Alim aseguró que no podía entender por qué una madre puede enseñar a su hijo a hacer eso.

Alim entró en la cárcel en el año 2007 para cumplir una condena por evasión de impuestos de más de 7 millones de yuanes (1,02 millones de dólares).

"La evasión de impuestos tuvo lugar cuando mi madre dirigía la empresa", recordó Alim, quien añadió que "mi padrastro le dijo que lo hiciera".

Alim supo de los disturbios del 5 de julio a través de los medios de comunicación. "Puede que ella no sepa cuántas personas murieron, cuántas resultaron heridas o los desperfectos causados en la ciudad", comentó. "¿Qué debemos hacer como hijos suyos?".

Alim expresó su esperanza de que su madre pueda pensar en los sentimientos del pueblo de su país y hacer algo bueno por su patria.

"Nuestra familia no ha estado unida durante mucho tiempo. Si mi madre continúa haciendo esto, no habrá ninguna posibilidad de que podamos volver a reencontrarnos", dijo Alim.

Por su parte, Memet, hermano menor de Kadeer, recordará la llamada telefónica de su hermana durante el resto de su vida.

Kadeer le llamó a las 11:40 horas del 5 de julio, unas cinco horas antes de que comenzaran los disturbios.

"Ella me dijo que podría ocurrir algo muy grave en Urumqi", recordó Memet. "Por lo que me comentó por teléfono, ella ya sabía sobre el incidente de antemano. Si lo provocó, será castigada sin importar dónde se encuentre".

Aquella noche, Memet fue testigo de "algo grave", tal y como le había anunciado su hermana.

"Al observar las calles desde mi ventana, vi a los alborotadores cómo quemaban vehículos y saqueaban tiendas", dijo. "Ellos también golpearon y asesinaron a personas inocentes", añadió.

Durante la entrevista, Memet indicó que se sentía "muy furioso" y "preocupado" por la violencia mientras observaba los incidentes desde su ventana.

"Pienso que la violencia fue un error", aseguró.

Memet, quien vivía y hacía negocios con Kadeer, dijo que regañaría a su hermana si le volviera a llamar después de los disturbios.

Además, comentó que las vidas de sus hijos, quienes trabajan o desarrollan actividades comerciales en Urumqi, se han visto afectadas por los disturbios.

"Los incidentes nos causaron grandes pérdidas no sólo a nosotros, sino también a muchas personas en Xinjiang y otras regiones del país", recalcó Memet, quien expresó su deseo de que la vida pueda volver a la normalidad con la armonía étnica.

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