martes, 4 de agosto de 2009

Colombia: De enemigo interno a enemigo externo

Alberto Pinzón Sánchez (especial para ARGENPRESS.info)

Hoy vemos en Colombia uno de los mejores ejemplos de la dialéctica materialista. Cómo “el enemigo interno marxista y bolivariano” por obra y gracia de la geoestrategia Norteamericana, se ha transformado en un “enemigo externo de alcance continental”.

Cómo Juan Manuel Santos, el duro con la mugre y suave con las manos del jabón de lejía Varela, de perseguidor implacable del enemigo interno, ahora pasa a ser un perseguido externo de la justicia ecuatoriana, y su candidatura presidencial (interna para Colombia) ahora es considerada una real amenaza externa para los gobiernos de Ecuador, Venezuela y Nicaragua entre otros.

Razón que, el nuevo ministro de defensa de Colombia Silva Lujan, el representante del poderoso y antiguo gremio de los terratenientes exportadores y quien ahora va a dirigir a los militares colombianos, saca a la luz pública en apoyo abierto de la candidatura de Santos, cuando en su primera entrevista afirma que, “le inquita que el proceso electoral y la democracia se conviertan en objetivo militar interno y externo. No se puede permitir que el terrorismo o sus ALIADOS interfieran en la expresión soberana de la voluntad popular”.

Argumento un tanto tardío, pues el conflicto colombiano que durante mucho tiempo fue considerado estricto asunto de Orden Publico interno del patio trasero colombiano y por lo tanto de manejo exclusivo de los militares colombo –americanos; ahora es una realidad externa innegable.

Debemos reconocer que al realizar los balances de estos 8 años del régimen militarista de los gremios, montado bajo el nombre de la Seguridad Democrática por Uribe Vélez, ha habido deficiencias al valorar las desastrosas relaciones internacionales del Estado colombiano, supeditadas a la estrategia de la guerra integral de todo el Estado contra el “enemigo interno” marxista y bolivariano.

Y salvo las denuncias sobre las movidas turbias para esconder en el exterior a reconocidos apoyos de las estructuras paramilitares como el general Montoya en Santodomingo o Rosso Serrano en Austria, o Noguera en Milán o Sabas Pretel en Roma, o Luis Camilo Osorio en Méjico, solo para mencionar los más sonados; no ha habido un análisis explicativo de fondo acerca del significado y las enormes responsabilidades que han tenido los ministros de exteriores de Colombia (llamados cancilleres y permítanme que suelte una carcajada), en la gestación de catastrófica realidad exterior actual:

Carolina Barco en la costosísima y fallida estrategia de hacer aprobar el TLC con almuerzos. Su reemplazo por la frustrada modelo “Conchi Araujo”. Seguida de Araujo, quien por su largo cautiverio en manos de las Farc estuviera enajenado sobre el acontecer del país. Hasta llegar el actual ministro Bermúdez, probablemente buen acólito en las ceremonias del Opus Dei, pero nada más. Quiero decir acólito político de Uribe Vélez, sin más.

Lo interno como en los embarazos, finalmente ha salido a luz haciéndose externo, y es muy probable que como los infantes tome vida propia y a su vez, tal como lo intuye acertadamente el ministro de defensa Silva Lujan, lo externo vuelva a influir en lo interno y así, hasta su superación dialéctica definitiva.

Con Nicaragua hay un pleito marítimo al parecer insoluble. Con Ecuador un asunto judicial y politico de soberanía nacional, que repercute en lo económico. Venezuela se apresta a sustituir con proveedores del Brasil y MERCOSUR, a los acaparadores y especuladores colombianos generadores del desabastecimiento de comestibles dentro de su territorio, y se prepara para enfrentar una posible agresión colombo-USA, lanzada desde las bases militares del US Army en Colombia. Perú como si fuera la franja de Gaza, para conservar el control territorial, tiene que bombardear inmisericordemente en la frontera colombo peruana a los nativos amazónicos desarmados que protestaron contra el TLC de esa región. Y el Brasil inquieto, no logra a explicarse para qué su amigo EEUU negocia en la clandestinidad con su pelele Uribe Vélez, 7 siete grandes bases militares en Colombia, dos de ellas marítimas y el resto en la selva amazónica.

Y como en los corridos norteños; este es la enseñanza de cómo algo interno, se puede volver externo, hasta llegar a Chihuahua.

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