martes, 18 de agosto de 2009

El Salvador: Los indicadores de pobreza no reflejan la realidad social

Daniel Trujillo (COLATINO)

Cada mes, Julia Elena Aparicio recibe una pensión de 64 dólares, su único ingreso económico. A sus 67 años de vida no puede aspirar a un empleo y su esposo falleció hace tres años.

Ella vive en la colonia El Porvenir 1, en San Salvador. Son las diez de la mañana y ya tiene listos los $0.50 que le servirán para la compra de sus tortillas del almuerzo y cena del día.

Según la Encuesta de Hogares y Propósitos Múltiples de 2008, Julia logra cubrir el gasto de la canasta básica urbana, ya que el valor de esta es de $44.81. Supuestamente, no entra en el rango de pobreza.

La Encuesta de Hogares indica que el 40% de la población de El Salvador es pobre.

Sin embargo, para el encargado del área de investigaciones de la Fundación de Estudios para la Aplicación del Derecho (FESPAD), Raúl Moreno, esto no determina si una persona es pobre o no.

En el país, la pobreza se mide bajo la línea del ingreso y el umbral para determinarlo es el precio de la canasta básica.

La canasta básica alimentaria es un conjunto de alimentos básicos que conforman la dieta usual de una población, en cantidades suficientes para cubrir adecuadamente, por lo menos, las necesidades energéticas de todo individuo.

El economista Moreno sostiene que las cifras de la mencionada encuesta no reflejan la realidad de miles de hogares salvadoreños que viven en pobreza.

Él sugiere una revisión con lupa los indicadores para medir el fenómeno, porque no tiene la menor duda que existen más familias en situación precaria.

“Deberíamos tener ya un nuevo parámetro para la medición de la línea de la pobreza, que sea más objetiva”, aseguró Moreno.

Son 64 dólares que recibe Julia de pensión al mes, la canasta básica alimentaria en el área urbana vale $44.81, haciendo una resta matemática, a esta persona de la tercera edad sólo le quedan para pagar sus recibos de agua y energía eléctrica $19.19, cifra que no es suficiente.

“Tengo que pedir prestando a algunos vecinos para ir pasando”, confiesa Julia.

Moreno asegura que existe una “fragilidad importante” en el indicador que se utiliza como parámetro para medir la pobreza, porque sólo se configura con el precio de la canasta básica alimentaria.

Moreno señala otra fragilidad en los indicadores, y esta es el desfase de los datos de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos, ya que la última se realizó en 2005.

Esta encuesta sirve también de base para modificar el método de medición de pobreza y de la canasta de mercado.

“Mi parecer es que las cifras de pobreza son mucho más altas de lo que las estadísticas oficiales reflejan; la fragilidad del indicador nos está arrojando cifras todavía mucho más bajas”, agregó el analista económico.

Los porcentajes de pobreza de la última Encuesta de Hogares y Propósitos Múltiples son de 2008, año en que aún Antonio Saca era Presidente de la República.

El “gran reto”

Ahora, el “gran reto” del nuevo gobierno es revisar todo el sistema de estadísticas nacionales, para que éstas se aproximen a la realidad salvadoreña.

“El reto del nuevo gobierno es hacer una revisión consciente del sistema de estadísticas nacionales. Necesitamos darle robustez a la información social, económica y demográfica de este país. Es necesario la creación de un instituto nacional de estadísticas, con autonomía del gobierno”, propuso Moreno.

El economista insiste que la metodología para medir la pobreza es inadecuada, y el nuevo gobierno tiene que buscar otras formas.

El Director de la Dirección General de Estadísticas y Censos (DIGESTYC), Miguel Corleto, aseguró que la actual forma de medir la pobreza es “mundialmente aceptada”, porque se hace bajo estándares internacionales.

No obstante, Moreno la critica porque una persona o una familia pueda pasar de pobreza relativa a extrema o viceversa con sólo tener unos centavos más de ingreso.

Corleto reconoce que con esta forma de medición “fácilmente se puede entrar o salir de la pobreza por cuestión de centavos”.

“Por eso, es muy sensible la tasa de pobreza a los cambios en el ingreso, porque unos centavos bastan”, agregó Corleto.

El Ministro de Economía, Héctor Dada, dijo que la pobreza podría estar subvaluada, lo que quiere decir que hace falta un registro más apegado a la realidad para determinar el verdadero porcentaje del fenómeno.

Aunque tienen que responder a parámetros internacionales, para que las estadísticas gubernamentales sean validadas en el mundo.

Se están revisando componentes de canasta básica

Desde 2007, la DIGESTYC revisa la canasta básica alimentaria y lo hace con la colaboración del Programa Mundial de Alimentos, además, con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) se trabaja en una nueva metodología para medir la pobreza.

Corleto prevé tener resultados de este trabajo a final de este año: una nueva canasta básica alimentaria y una nueva metodología para medir pobreza.

Lo certero de esto es que será hasta final del año que el país sabrá con exactitud si se han sobreestimado o no los porcentajes de pobreza.

La factores centrales que determinan este fenómeno son el costo de la canasta básica, la evolución del empleo y las remesas.

Probablemente, cuando se presenten los resultados de la Encuesta de Hogares de 2009 en el 2010, la pobreza aumentará, ya que en este año el flujo de remesas mantiene su tendencia a la baja.

El Banco Central de Reserva indica que en las remesas de enero a junio ha existido un decrecimiento del –10.3%, en comparación con 2008.

“Por esa vía, y por el muy probable aumento de la desocupación, es probable que tendrá la pobreza”, expresó Corleto.

Por cuestiones de transparencia y técnica, por lo menos debería de revisarse los mecanismos de medición de pobreza cada cinco años.

Esto deja entrever que en el país existe un déficit en esta materia, o sea, una falta de cultura estadística en el país, el cual, se presenta en todos los países de la región.

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