viernes, 14 de agosto de 2009

Implicaciones y consecuencias de las tropas de Rusia en el exterior

Ilia Kramnik (RIA NOVOSTI)

El pasado 10 de agosto, el presidente ruso, Dmitri Medvév, envió a la Duma o Parlamento una propuesta legislativa con enmiendas a la ley Federal sobre Defensa.

El proyecto, prevé complementar la mencionada ley con un punto que permitirá al Gobierno utilizar a las Fuerzas Armadas de Rusia fuera de las fronteras del país.

Como explicó el mismo Medvédev, las enmiendas propuestas tienen relación con "los acontecimientos ocurridos el año pasado", en alusión directa a la agresión perpetrada por Georgia contra Osetia del Sur y la respuesta militar adoptada por Rusia.

Según el proyecto de enmiendas, las fuerzas armadas de Rusia se utilizarán en el exterior en las siguientes circunstancias:

Para hacer frente a actos de agresión contra las Fuerza Armadas de Rusia, y también contra otros tipos de tropas rusas dislocadas fuera del territorio de Rusia;

Para rechazar o impedir agresiones contra otro país;

Para defender a los ciudadanos de Rusia en el exterior;

Para combatir la piratería y garantizar la seguridad de la navegación marítima.

La necesidad de regular jurídicamente los mecanismos para afrontar las situaciones anteriormente descritas es más que evidente, sobre todo si se tiene en cuenta que todavía está en fase de preparación la nueva doctrina militar de Rusia, cuyos aspectos políticos militares actualmente son objeto de un amplio debate.

Sin embargo, además del debate teórico sobre la posibilidad de utilizar las tropas rusas en el exterior, inevitablemente surgen otros interrogantes como la geografía donde esas tropas se podrán utilizar, y también los recursos que dispone la dirección política y militar de Rusia para poner en práctica lo establecido en la nueva Ley.

En lo que respecta a la geografía, en los próximos años, las tropas rusas con mucha probabilidad cumplirán misiones en el espacio postsoviético donde pueden surgir conflictos armados que requieran una rápida y oportuna intervención.

En cambio, es poco probable la presencia de tropas rusas en conflictos locales más allá de los límites de la extinta Unión Soviética y los mares adyacentes.

En esas zonas, la participación de las tropas rusas se limitará a operaciones especiales o específicas en el caso de secuestro de ciudadanos rusos o para garantizar la seguridad de la navegación de buques mercantes.

Y no obstante, para la ejecución de este tipo de operaciones es necesario contar con los recursos correspondientes, es decir, tropas móviles entrenadas y equipadas con el armamento moderno indispensable para el cumplimiento de las misiones encomendadas.

Esto concierne más que todo a la Armada y a la Fuerza Aérea de Rusia, que por definición, desempeñan las funciones de "fuerza de proyección" bélica en el exterior. En este sentido, es de vital importancia que estas entidades castrenses puedan modernizar su armamento y que se produzca un salto cualitativo por parte de la industria militar nacional encargada de producir armamento tecnológicamente avanzado.

A partir de la iniciativa legislativa expuesta por Medvédev, adquiere otra dimensión la discusión sobre la posibilidad de comprar buques de desembarco universales de fabricación francesa para la Armada rusa, como también las perspectivas de fabricación de buques análogos en astilleros nacionales, sobre todo, porque este tipo de buques demostraron ser un instrumento muy eficaz para la vigilancia de la navegación marítima y la ejecución de operaciones especiales.

Al mismo tiempo, creció la importancia de las bases que Rusia tiene o planea tener en el exterior, cuales pueden utilizarse para el emplazamiento operativo de tropas en las zonas de riesgo desde el punto de vista de posibles focos de conflictos.

De hecho, el proyecto de ley expuesto por Medvédev, forma parte de los pasos hacia el renacimiento de Rusia como potencia mundial. El empleo de las Fuerza Armadas para la defensa de sus ciudadanos y sus intereses en el exterior es una práctica común para Estados Unidos, Francia, Inglaterra y otros países.

Al respecto, es necesario comprender que este tipo de declaraciones por parte de Rusia y sobretodo las medidas concretas que adopta para su realización no pasarán desapercibidas.

Teniendo en cuenta las complicadas relaciones entre Rusia y Occidente, donde predomina la tesis de que los intereses estratégicos de Rusia no deben sobrepasar el límite de sus fronteras, se pude suponer que el reforzamiento de la influencia militar de Rusia no tendrá una cogida positiva en el ámbito internacional.

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