martes, 25 de agosto de 2009

Pronostica el BID la disminución de remesas para América Latina y el Caribe en 2009

Los envíos de dinero que realizan los emigrantes de América Latina y el Caribe a sus países caerán 11 por ciento en 2009, según un estudio difundido ayer por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

El informe señala que el monto en efectivo llegará a 62.000 millones de dólares este año, lo cual refleja el impacto de la crisis económica global en los trabajadores emigrantes, la mayoría en países industrializados que experimentan recesiones como Estados Unidos, España y Japón.

"La crisis claramente está limitando la capacidad de los emigrados para enviar dinero a sus países de origen", dijo el presidente del BID, Luis Alberto Moreno, quien aclaró que las remesas cayeron menos que otros flujos financieros privados enviados a la región, debido a que los emigrantes realizan sacrificios para ayudar a sus familias.

El informe reúne datos de una encuesta encargada por el BID entre 1.350 trabajadores latinoamericanos y caribeños emigrantes, realizada entre marzo y junio, combinados con investigación de escritorio y análisis estadístico de patrones de migración y desempleo.

Las remesas cayeron 15 por ciento en el segundo trimestre de 2009, comparadas con el mismo período del año pasado.

La reducción fue menos abrupta en el Cono Sur, América Central y la región andina, mientras que en México y el Caribe la tendencia a la baja se incrementó.

La disminución en las remesas afectó a unas cuatro millones de personas en América Latina y el Caribe, casi un tercio de ellas en México, el mayor receptor de remesas en la región.

Las remesas desde Estados Unidos, donde el desempleo entre latinoamericanos está por encima de la tasa para la población general, alcanzará este año unos 42.300 millones de dólares.

Los envíos de dinero desde Europa, otro destino preferido de los emigrantes latinoamericanos, disminuirán 14 por ciento, al ubicarse en unos 9.000 millones de dólares.

Los envíos de dinero desde otras partes del mundo se reducirán 4,5 por ciento para ubicarse en unos 10.400 millones.

Según la encuesta, los emigrados en Estados Unidos envían remesas con menos frecuencia y por sumas menores que el año pasado.

En 2008, el promedio fue de 15 envíos al año, cifra que para este año bajará a 12.

La encuesta mostró que incluso personas que han perdido sus empleos siguen enviado dinero a sus países de origen, al recurrir a sus ahorros.

Un 45 por ciento de los encuestados dijo que reducen las sumas de dinero que envían a sus familias, mientras que más de un tercio ha recortado sus gastos diarios y uno de cada cinco ha tomado un segundo empleo.

Cuando se les preguntó si planeaban volver a sus países, 34 por ciento de los encuestados respondió que esperan hacerlo en un futuro cercano.

En el sondeo del año pasado, sólo 20 por ciento dijo tener intenciones de regresar a su paí, sin embargo el motivo mencionado más frecuentemente fue la reunificación familiar, no la falta de empleo.

Una tendencia preocupante que reveló el informe fue que los costos de las transferencias de dinero, que cayeron de manera dramática en años recientes debido a la mayor competencia y la introducción de nuevas tecnologías, han dejado de reducirse y en algunos casos han comenzado a aumentar.

El BID comenzó a analizar las remesas hace casi una década para determinar la magnitud de estos flujos y su impacto en la región.

Su trabajo alentó a nuevos competidores a ingresar en este mercado, incluidas las instituciones micro financieras, cooperativas y bancos que ofrecen servicios adicionales a los emigrantes y a sus familias.

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