martes, 29 de septiembre de 2009

Argentina: Causa Brusa. El tortuoso recorrido de militantes reconquistences en Santa Fe y la zona

Héctor Martín Galiano (NOTIFE)

Los testigos que declararon ayer dejaron en claro que la Brigada Aérea de Reconquista y la policía santafesina trabajan en forma aceitada en la represión ilegal. Un ex detenido contó que lo torturaron con una soldadora eléctrica en “La Casita”. Todos recordaron a la profesora de letras Alicia López, que estuvo detenida en la comisaría Cuarta en octubre de 1976. Cómo quedó al descubierto una supresión ilegal de identidad. Hoy siguen las audiencias.

Cuatro hombres, marcados por sus huellas, epidérmicas y permanentes como un tatuaje, pasaron ayer por el Tribunal Oral Federal de Santa Fe. No es justo que el mismo banquillo sostenga las humanidades de las víctimas y de los verdugos. Sin embargo, mucho tiempo después, algo parecido a la justicia llegará. Se percibe. La jornada estuvo signada por la presencia de ciudadanos reconquistences, detenidos en el norte santafesino y trasladados a Santa Fe para el “ablande”. La audiencia dejó en claro el interés que tenía el Segundo Cuerpo de Ejército en perseguir a militantes políticos en latitudes un poco más alejadas del área jurisdiccional del ex coronel Juan Orlando Rolón.

Temprano, Alcides Schneider, el primero de los testigos que llegó de Reconquista, contó cómo lo maltrataron durante tres días en la Tercera Brigada Aérea en los tiempos donde mandaba el capitán Danilo Sambuelli, hoy detenido en Campo de Mayo, acusado por haber sido el brazo ejecutor de la dictadura en el norte. El testigo fue trasladado a la comisaría Cuarta de Santa Fe en donde conoció al (entonces) dirigente de la Federación Juvenil Comunista, José Schullmann (muy reivindicado por todos los testigos). Padeció el encierro sin causa justa en Coronda y recuperó sulibertad en 1978. Para entonces las heridas físicas dolían menos que las otras, la que quedan pegadas en el paladar, siempre.

“Había mujeres detenidas”, dijo Schneider, “una de ellas pedía por sus hijos”. Recordó además que fue roturado también en “la casita”, un centro de detención clandestino que el Ejército tenía en las afueras de Santo Tomé, sobre la ruta 19, 200 metros antes de llegar al cruce de la autopista a Rosario. “Me torturaron con una soldadura eléctrica”, detalló pausado el expositor.

Otro testigo, Raúl Pinto, llegó a la sala del Tribunal acompañado por una sicóloga oficial del Plan de Protección al Testigo de la Secretaría de Derechos Humanos santafesina. Afectado por una hemiplejía Pinto encontró las palabras necesarias para recordar el horror pasado. “Tómese el tiempo que quiera”, aconsejó el presidente del TOF, Manuel López Arango. En agosto de 1976 Pinto fue detenido en su casa de Reconquista y trasladado a la jefatura de policía de esa ciudad y de ahí, unas horas después, lo llevaron a la Brigada Aérea donde lo sometieron a un simulacro de fusilamiento. A los pocos días lo trajeron a la ciudad de Santa Fe y fue torturado en La Casita, “me desmayé producto de la aplicación de la picana eléctrica. Luego me llevaron a la comisaría Cuarta. Allí lo conocía a Schulmann y a (la profesora de letras) Alicia Adela López (que tenía 29 años). Charlaba con nosotros, era muy chiquita, menudita, decía que estaba anémica, tenía en la celda una frazada, me daba mucha lástima. Luego me trasladaron a mi hasta la GIR y de ahí a Coronda, donde estuve cuatro años preso”. Para graficar su calvario en el centro de concentración del Ejército en las afueras de Santo Tomé, Pinto señaló que “todo el tiempo se escuchaban gritos, a un hombre lo amenazaban con cortarles los pies y entregarlo a los yacarés para que se lo coman, un horror".

El tercer testigo en declarar fue Alejandro Faustino “Chicle” Córdoba, también oriundo de Reconquista, de 56 años. El 8 de septiembre de 1976 lo detuvieron en su ciudad natal por la policía santafesina y estuvo luego preso e incomunicado en la Brigada Aérea alrededor de 40 días. En octubre del mismo año lo trajeron a Santa Fe con otra tanda de 14 detenidos políticos, entre ellos Alcides Schneider, Víctor González, Rubén Maulín y su madre, Juan Carlos Prato, Oscar Ortiz, y una mujer de apellido Martínez, entonces, casada con Rubén Viola. Los llevaron a la dependencia policial de Obispo Gelabert y San Martín. “Luego me trasladaron a la seccional Cuarta, donde había cuatro celdas chicas, como calabozos. Allí estaban José Luis Dalino (un radiólogo santafesino), frente a Dalino estaba Raúl Pinto y frente a la mía Pablo Nuñez. A la vuelta, en las celdas grandes se encontraban Alcides Schneider y José Schulmann”, recordó “el Chicle”, como lo conocen en Reconquista.

A los pocos días, siempre en el mes de octubre, trasladaron al detenido Pinto a la celda grande y llevaron en su lugar a una mujer que ingresó en los brazos de un policía tapada con una frazada. “Era Alicia López, la mujer del abogado de las Ligas Agrarias Luis Rodríguez, también conocido como ‘el rengo’ o ‘lucho’, que en ese momento estaba detenido en la cárcel de Rawson. Me dijo en una charla que el policía que la había llevado la había violado y que estaba muy enferma. Nos contó que estaba viviendo en Resistencia pero cuando su marido quedó preso se trasladó con sus tres hijos a Santa Fe, a la casa de su madre en Sargento Cabral 1345, donde fue detenida el 22 de octubre de 1976”.

López estuvo detenida en “La Casita”. Fueron 12 horas de extrema crueldad. Fue torturada desnuda. En la etapa de instrucción del expediente que por estos días de ventila en el TOF quedó la posibilidad que uno de los integrantes de la patota que la arrancó de su casa materna sea un familiar suyo que para 1976 se desempeñaba como “un servicio”. Alicia López cumplió 29 años detenida en octubre de ese año. El“Chicle” pasó por la GIR y el 5 de enero de 1977 fue trasladado a Coronda. “Un día, en la cárcel, en el patio del pabellón 6 me encuentro con una persona de apellido Vázquez, que había sido policía en la seccional Cuarta y que estaba preso por ayudar a los detenidos, concretamente por sacar una nota de uno de ellos destinada a un familiar que vivía en Rafaela. Le pregunté por Alicia y me dijo ‘la mataron, estaba muy grave, un día la sacaron para matarla”. Desde noviembre de 1976 López está desaparecida.

Después de Córdoba, el testigo Rubén Maulín llegó al sillón de los expositores. También reconquistence, narró con inusitada síntesis sus años de represión y encierro. “Me detuvieron el 19 de octubre de 1976 en mi domicilio donde vivía con mi madre, mi pareja y mi hija de nueve meses. Me llevaron a la Jefatura de policía donde también estuvo detenida mi madre. Fui sometido a golpes, apremios ilegales y amenazas. Luego fuimos trasladados junto a unas 20 personas a Santa Fe en un móvil de la Fuerza Aérea y nos trajeron a la GIR en Santa Fe, donde había alrededor de 50 presos, entre ellos mi mamá y también mi hermana Alcira. En noviembre de 1977 fui llevado a Coronda y mi hermana y mi mamá fueron presas a Devoto. Una vez nos llevaron, en 1977, a Santa Fe. A mí primero a la seccional Tercera, nos quedamos en unos calabozos sin ningún tipo de servicios. Luego (Juan Calixto) Perizotti nos trasladó él solo hasta la comisaría Cuarta a mí y a dos más. El manejaba y nos decía ‘son jóvenes, colaboren para poder obtener los beneficios de la justicia'. En la Seccional Cuarta me torturaron y al día siguiente llegó el que se decía secretario del juez federal Mánataras. Era Víctor Brusa qe me vió sentado en una silla, lleno de golpes y mepreguntó se me había sometido a apremios. Le dije que sí y me contestó ‘la sacaste barata’. Al día siguiente nos vuelven a Coronda. Recuerdo que Brusa se presentó limpio, pulcro, de camisa blanca y corbata. Me daba bronca porque nosotros estábamos sucios, era una inmundicia como estábamos (…) terminñe firmando una declaración que no me leyeron ni pude leer. Me condenaron por asociación ilícita a 4 años de cárcel, apelé y me dieron 3, pero en total estuve 5 años y medio detenido”.

-¿Hay algo más que haya impactado en su familia producto de todo lo ocurrido?, preguntó sobre el cierre de la audiencia una de las abogadas de la querella.

-Sí, cuando en junio de 1982 recuperé la libertad (estaba detenido en La Plata) regresé a Reconquista. Yo estaba muy nervioso, muy molesto. Me ponen en conocimiento que mi ex pareja había dado a luz a un bebé en marzo de 1977. Me dicen que el varón nació en una clínica privada de Reconquista. Ella, mi ex pareja, había quedado en el desamparo total después de mi detención. Entonces se le acercó una mujer en los últimos días de embarazo que quedó, incluso, a cargo del chico. Me informaron (los familiares) que el chico vivía en Reconquista y que si quería conocerlo, dije que no, por la reacción que podía tener. Tiempo después supe que la entrega había sido todo un ardid, un engaño, una apropiación ilegal. Sus nuevos padres lo habían anotado como si fuera un hijo biológico, después me enteré que la familia adoptante tenía un vínculo con la Fuerza Aérea. Ese chico, que hoy tiene 32 años, se enteró de la historia y quiso saber la verdad. Se expuso a la justicia y a un ADN y se comprobó que era mío con mi ex pareja que también vive y que al momento de tenerlo apenas tenía 23 años.

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