martes, 29 de septiembre de 2009

Argentina, Córdoba: ¨Si el hombre común no entiende el derecho, el derecho no sirve”

Eleonora Chirino (PRENSA RED)

La prestigiosa jurista mendocina Aída Kemelmajer de Carlucci participó en las XXII Jornadas Nacionales de Derecho Civil en Córdoba y en una entrevista con Prensared opinó sobre la relación entre la Justicia y los medios frente a temas complejos como la inseguridad y las garantías constitucionales y se refirió a la nueva ley de servicios audiovisuales y los juicios por crímenes de lesa humanidad.

Dice Ricardo Lorenzzetti que “esta mujer no estudió en Harvard ni en Yale ni en ninguna de las grandes universidades del mundo, todo lo contrario. Estudió en la pequeña Universidad de Mendoza y, sin embargo, trascendió su aldea y hoy es convocada por las principales casas de altos estudios de toda Latinoamérica y del mundo para escuchar su palabra”.
Y mientras el presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación dice esto a modo de presentación, ella, Aída Kemelmajer de Carlucci, desde su metro sesenta y pico de estatura no sabe para dónde mirar ante tantos elogios.

Es jueza de la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Mendoza, docente universitaria, tiene prestigio internacional, lucha por la actualización del Derecho Privado y su íntima correlación con el Derecho Público. Fue una de las primeras juristas en fijar posición sobre la despenalización del aborto, la clonación, los derechos de las mujeres y propuso la ley de familia para que los apellidos no se trasladen sólo por filiación paterna; es miembro de la Academia Nacional de Derecho y Ciencias Sociales de Buenos Aires y de la de Córdoba, es académica honoraria de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de Madrid e integra el Comité Nacional de Etica. Además, es mamá y abuela.

Prensared conversó con ella sobre la responsabilidad de los medios de difusión en la opinión pública. También habló de principios republicanos en la división de poderes, sobre la nueva ley de servicios de comunicación audiovisual y sobre los juicios por crímenes de lesa humanidad. Está claro que Lorenzzetti no le regala elogios y que esta mendocina no mide lo que parece medir; su estatura es otra.

- Los medios de comunicación, habitualmente, emitimos opinión respecto de la casuística del Derecho Privado. Como jurista, ¿cómo evalúa el tratamiento dado a esos temas?

- Lamentablemente, en general, es una visión muy sesgada. Los medios no siempre cuentan con periodistas especializados en derecho. Siempre digo que los periodistas que van a la cancha saben más de fútbol que aquellos que van a Tribunales sobre cuestiones judiciales.

- Lo que se traduce en irresponsabilidad

- Bueno…acaba de decirlo usted. Creo que los medios frente a temas como los que tratamos hoy en estas Jornadas (N de la R: La íntima relación existente entre el Derecho Privado y el Derecho Constitucional) necesitarían tener periodistas que aunque no sean especializados, antes de publicar algo pidan asesoramiento.

- ¿Esto tiene vinculación al cuidado con la “democratización” de la interpretación que acaba de expresar?

- Exacto. Creo que el derecho tiene que ser entendido por todos. Si el hombre común no entiende el derecho, el derecho no sirve. Pero una cosa es que el derecho pueda ser entendido por la gente, y otra cosa que cualquier gente crea que tiene atribuciones para criticar una sentencia, o criticar una ley. No se puede decir que un médico ha cometido mala praxis sin haberse asesorado antes. De la misma manera veo que muchas veces se comenta un fallo sin siquiera haber leído el expediente.

- Sobre todo en temas tan sensibles como la recurrente evocación a la pena de muerte o el reciente fallo sobre la despenalización por tenencia de marihuana para consumo personal

- Así es. También nosotros tenemos que tener mucho cuidado. En general cuando hay un problema que acosa a la sociedad, como puede ser la inseguridad, la gente tiene tendencia a los excesos para opinar y es por el problema de la masificación. No hay nada que se pueda hacer contra eso. Y no es que quiera justificarlo porque el problema existe, pero hay que tener cuidado, porque los valores constitucionales no son los valores de un momento. Los valores constitucionales son los valores que deben permanecer en el tiempo y no pueden ni deben ceder ante mayorías ocasionales. Es nuestra responsabilidad, y de la prensa, hacerle ver a esas mayorías ocasionales que los verdaderos valores están ahí. Permítame un simple ejemplo: eso de que “Bueno… pero si es sospechoso por qué lo dejan en libertad”, es un caso típico. Cuando escucho que la gente razona de esa manera, yo les propongo esta reflexión: ¿Y si el “sospechoso” fuera una persona que simplemente estaba en el lugar equivocado a la hora equivocada? ¿Y si hubiera sido usted quien estaba en el lugar equivocado? ¿Qué prefiere, un juez garantista o uno que diga “bueno, como usted es el sospechoso lo dejo en prisión uno, dos o tres meses hasta que me pruebe por qué estaba en ese lugar”?

- Sería como considerar que sólo hay justicia si me dan la razón…

- Efectivamente. Siempre digo que somos buenos jueces hasta que tenemos que decirle a alguien que no tiene razón. A partir de ese momento para esa persona dejamos de ser un buen juez. Francesco Carnelutti, el gran procesalista italiano, aconsejaba al juez frente al abogado. Le decía: “El abogado no pretende que siempre le des la razón, pero sí que les des la razón de su sinrazón”. Parece sólo un juego de palabras, pero no lo es. Claro, el gran Carnelutti vivió hace 70, 80 años, y no comprendería lo que hoy siente la gente. Hoy la gente no atiende a las razones, atiende que quiere tener la razón a cualquier costo.

- En esta responsabilidad mediática, ¿cómo analiza usted la nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual?

- Permítame excusarme de opinar sobre la ley de medios en el aspecto técnico y jurídico. Lo que diré es que esta ley debió tener su origen en el Poder Legislativo y no en el Poder Ejecutivo, eso no me gusta. De todos los proyectos que había era responsabilidad del Legislativo llevar alguno de ellos adelante y hacer las modificaciones correspondientes si fueran necesarias, pero nunca tomar el proyecto del Ejecutivo donde hay órganos de contralor que dependen del propio Ejecutivo. Entiendo que esta es una responsabilidad por omisión del Poder Legislativo por no haber llevado un proyecto con su origen.

- Tratándose de una ley de la dictadura y habiendo pasado tantos años sin que hubiera una iniciativa, el impulso dado más allá de quién haya promovido su tratamiento ¿es importante o no?

- Es importante, pero a nosotros en Derecho Constitucional nos enseñaron que es necesario el equilibrio de los poderes. Uno de los problemas graves que tiene hoy el Poder Judicial es que está entrando en materia que corresponde al Poder Ejecutivo. A mí, que soy jueza, vienen a pedirme el audífono para el chico que no escucha en la escuela. ¿Sabe por qué una persona viene al juzgado a pedirle a una jueza un audífono en lugar de ir a un hospital? Porque según los medios de difusión, los jueces argentinos somos privilegiados, somos una corporación, los malos de la película. Y si el Poder Judicial es tan malo, ¿por qué siguen viniendo a pedirnos los audífonos? ¿Porque el Poder Ejecutivo es bueno y el Poder Legislativo aprueba los presupuestos como tiene que ser? La realidad es que cuando le ordenamos al Ministerio de Salud que le entregue el audífono al chico de la escuela porque no escucha, nos dicen que no tienen presupuesto para eso y que nos estamos metiendo donde no nos corresponde que nos metamos. Yo estaría de acuerdo con eso si el Ejecutivo y el Legislativo cumplieran con el deber que tienen que cumplir. En este asunto de los medios de prensa pasa lo mismo. Esto debió tener origen en el Poder Legislativo. Por supuesto que la Argentina necesita una ley de medios, pero yo acuso al Poder Legislativo de Argentina que durante 25 años no pudieron ponerse de acuerdo los legisladores para dictar una ley de medios que tenga su origen ahí, en el poder que tiene la responsabilidad de legislar.

- Usted citó al derecho a la identidad como un claro ejemplo de punto de conexión estrecho entre el Derecho Civil -filiación- y el Derecho Constitucional –origen biológico- que es un derecho absoluto. Teniendo en cuenta que se ha elevado a juicio en Mendoza la primera causa por delitos de lesa humanidad cometidos durante la dictadura militar, ¿cuál es su posición?

- Intentaré dar una respuesta sobre un tema tan complejo y ser comprendida. Siempre he creído que la Argentina tuvo su maxi proceso: reivindico a los jueces de la Cámara Federal que en épocas en que los militares todavía eran fuertes condenaron a los nueve jefes de las tres fuerzas. Ahí está escrita nuestra historia. Historia y sentencia que no ha sido lo suficientemente valorizada y ese es nuestro duelo. Lamentablemente, ni los medios de prensa le dieron importancia a esa sentencia, y esas personas condenadas fueron indultadas por el gobierno posterior al del presidente Raúl Alfonsín. A través de esa sentencia se cuenta toda nuestra historia. Sin ese indulto y con suficiente duelo por parte de la población, allí debió terminar el tema. El problema es que ha sido un veto injusto; a lo mejor era constitucional, no discuto eso. Pero ese es el duelo que la Argentina debió hacer y quedó frustrado. De lo que vino después, algunas cosas me gustan y otras no me gustan. Las que no me gustan son algunas cosas que parecieran demostrar que estamos en un macartismo al revés, en una caza de brujas.

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