martes, 29 de septiembre de 2009

Argentina, Misiones: “Escuchábamos a las mujeres pedir por favor por sus hijos”

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Cuatro testigos apuntaron al área 232 del Ejército como los responsables de las detenciones y torturas ocurridas en la última dictadura militar. “Conocimos la frontera entre la vida y la muerte”, dijo Aníbal Velázquez.

"Vos te quedás acá y a tus hijos no los ves más”, le manifestaban los efetcivos de las fuerzas a las mujeres detenidas en la última dictadura militar, según recordó Francisco Solís en la novena jornada del juicio por lesa humanidad contra los ex coroneles Carlos Humberto Caggiano Tedesco y Juan Antonio Beltrametti, quienes están acusados de privación ilegítima de la libertad, robo agravado, torturas y muerte.

En la jornada de ayer, cuatro hombres que estuvieron detenidos en 1976 y fueron sometidos a torturas, apuntaron al área 232 como los responsables de los hechos ocurridos en aquella época.

Francisco Solís fue detenido el 22 de octubre de 1976, sin tener ninguna militancia política, sólo porque se desempeñaba como fletero y sospechaban que había trasladado a una mujer que era buscada por las fuerzas armadas. El hombre recordó las torturas a las que fue sometido y aseguró que “por la forma de actuar y de hablar eran del Ejército” los efectivos que los apresaban y los responsables de los tormentos.

El hombre recordó que cuando permaneció detenido en la Jefatura de Policía podía escuchar a “las mujeres que pedían por favor por sus hijos”. En tanto, los efectivos que las tenían cautivas le decían: “vos te quedás acá y a tus hijos no los ves nunca más”.

Por su parte, Aníbal Rigoberto Velázquez, manifestó que fue detenido el 20 de octubre de 1976 cuando dormía en su vivienda junto a su esposa y su pequeña hija. Luego fue llevado a un lugar que no pudo identificar donde quedaba ubicado, allí fue sometido a golpes y picana eléctrica.

Días después fue llevado a un casa donde “se escuchaba agua y el ruido del tren, después me enteré que era la casita del Rowing. Ahí la tortura era más feroz, más sistematizada para pedir información”, recordó Velázquez.

El ingeniero enumeró entre las torturas la picana eléctrica, “me pegaron con una cachiporra en los dientes, me colgaron de los pies hacia arriba y me golpeaban en la costilla, además con una tenaza me movieron el diente y después se me inflamaba y largaba pus”.

“Conocimos la frontera entre la vida y la muerte”, manifestó Velázquez, quien aseguró que estaban detenidos a disposición del área 232, donde los familiares debían hacer las gestiones para poder visitarlos o tener noticias sobre ellos.

Otro de los testimonios conmovedores en la jornada de ayer fue el de el licenciado en letras Alejandro Rodríguez, quien fue detenido el 20 de octubre de 1976 junto a su esposa y sus dos hijas y tres meses y un año y nueve meses.

“No sabía cual fue el destino de mis hijas”, manifestó el hombre, quien aseguró que fue detenido por brindar refugio a Fernando Pierola, quien está desparecido, y María Julia Morrecio. “En esa época la militancia dejó de tener la vitalidad, sólo consistía en salvar a los compañeros de las fuerzas represivas”, recordó Rodríguez.

“Fueron 2.250 días” que permaneció detenido en distintos lugares, donde fue sometido a tormentos. “Éramos torturados por puro placer, preguntaban si alguien quería desayunar, el que decía que sí era picaneado”, recordó.

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