lunes, 21 de septiembre de 2009

China sigue respondiendo al desafío de la seguridad alimentaria

Yuan Ye (XINHUA)

Aunque el mes de septiembre es la época en la que cosecha el maíz en la provincia agrícola de Henan, en el centro de China, Wu Zhenhua ya ha empezado a hacer planes para el año que viene.

Señalando las extensas tierras de labranza en las afueras de la aldea Guaiziyang del distrito de Shangcai, en el sur de la provincia, Wu asegura que pronto empezará a sembrar trigo otoñal para intentar obtener una producción mayor el próximo verano.

"Sufrimos una grave sequía en primavera, pero he logrado aumentar la producción de trigo hasta un récord de 550 kilogramos por mu (8.250 kilogramos por hectárea)", explica este agricultor, de 47 años de edad. "Pero no puedo descansar, porque tengo que prepararme para la próxima estación".

En las últimas seis décadas, la dura labor que realizan año tras año cientos de millones de agricultores como Wu ha ayudado a China a encontrar una solución al que es probablemente uno de los mayores desafíos a nivel global: alimentar a casi una quinta parte de la población mundial con lo que se produce en sólo el 9 por ciento de las tierras cultivables del planeta.

Tras décadas de guerras y hambrunas, la autosuficiencia alimentaria se ha considerado como un gran éxito de la República Popular China desde su fundación en 1949.

En 2008, la producción total de cereales del país alcanzó los 528.500 millones de kilogramos en comparación con los 113.000 millones registrados a principios de la década de los 50 y los 400.000 millones de 1984, cifra que disipa las preocupaciones sobre la alimentación de la población del país.

Hoy, China se ha convertido en una de las principales economías del mundo, pero el desafío que supone alimentar a una población en continuo crecimiento en el proceso de su rápida industralización y urbanización todavía persiste.

Al igual que muchos otros, el vicepresidente del Comité de Agricultura y Asuntos Rurales de la Asamblea Popular Nacional (APN(Poder de supervisión)(Poderes legislativos), máxima legislatura del país), Yin Chengjie, sigue insistiendo en la necesidad de continuar haciendo esfuerzos necesarios para garantizar la autosuficiencia en la producción de cereales de China.

"China se enfrenta a muchos desafíos de la seguridad alimentaria debido a su rápida urbanización e industrialización", señaló Yin, mencionando la pérdida de tierras cultivables, los recursos hídricos cada vez más limitados y la migración de jóvenes rurales a las ciudades como principales preocupaciones.

La tasa de residentes urbanos en la población total de China ha pasado del 14 por ciento en la década de los años 50 al 47 por ciento en la actualidad y el creciente número de edificios urbanos, carreteras y fábricas está sometiendo a los limitados recursos terrestres a una presión cada vez mayor.

"Por ese motivo, el gobierno central de China ha prometido en reiteradas ocasiones que reservará al menos 120 millones de hectáreas de tierras cultivables para la producción de cereales. No habrá una base para la seguridad alimentaria si no hay tierras suficientes", explicó Han Jun, economista rural del Centro de Investigación de Desarrollo del Consejo de Estado (gabinete chino), un equipo de expertos de alto nivel del país.

La escasez de agua y el acceso a las instalaciones de irrigación plantean otro problema. Según Yin, los estudios han demostrado que cada año, la sequía provoca el 60 por ciento de las pérdidas vinculadas a desastres naturales en las cosechas de cereales en China.

La población china, que está previsto que llegue a los 1.500 millones de habitantes en 2033, necesita cada vez más cereales, carne, huevos y leche. Los millones de agricultores jóvenes que abandonan sus tierras y se desplazan a las ciudades en busca de una vida mejor se convierten en consumidores de cereales, lo que supone una presión todavía mayor para el suministro de alimentos, según Yin.

La provincia meridional de Guangdong ilustra como ninguna otra los desafíos de la seguridad alimentaria de China.

Después de que la reforma y apertura iniciadas a comienzos de los años 80 transformaran la provincia costera en un centro manufacturero global y un económico del país, Guangdong recibió a ciudadanos de todo el país que emigraron a la zona para trabajar en las fábricas.

Se estima que 30 millones de los 100 millones de habitantes de la provincia son emigrantes temporales o a largo plazo. Guangdong se ha convertido de una provincia productora independiente de cereales a principios de los años 80 en una importadora de grano ahora.

El vicepresidente del Comité de Agricultura y Asuntos Rurales de la APN matizó que la situación de esta provincia meridional no refleja necesariamente la del resto del país, ya que China ha conseguido una tasa de autosuficiencia alimentaria del 95 por ciento en la última década.

"Sin embargo, China debe prestar gran atención a la seguridad alimentaria a largo plazo, ya que los cereales no son sólo un alimento sino también un producto estratégico para un país de 1.300 millones de habitantes", advirtió Yin.

Una parte de la respuesta al problema de la seguridad alimenticia está creciendo en el laboratorio de Yuan Longping, que lleva tres décadas investigando y desarrollando un tipo de arroz híbrido de alto rendimiento.

Este científico de 79 años de Changsha, capital de la provincia central de Hunan, es ya conocido en China como "el padre de arroz híbrido". Desde que Yuan consiguió obtener la primera generación de este tipo de arroz en 1974, se han cultivado variedades de alto rendimiento en alrededor del 60 por ciento de los arrozales de todo el país. La producción media de estas variedades aumentó en un 20 por ciento en comparación con la del arroz normal.

Durante una conferencia internacional sobre arroz híbrido celebrada la semana pasada en Changsha, Yuan dijo que la producción de un nuevo tipo de arroz híbrido podría alcanzar los 1.000 kilogramos por mu (ó 15.000 kilogramos por hectárea) en los próximos 10 años, lo que triplicaría la del arroz común.

"Este rendimiento aumentado permitiría alimentar a más de 70 millones de personas cada año", aseguró el científico.

Sin embargo, en la provincia de Henan, la mayor productora de trigo, el aumento del rendimiento depende del trabajo diario de agricultores como Wu Zhenhua.

Zhang Yinwu, técnico agrícola jefe del distrito de Shangcai, informó de que el buró de agricultura local enviará técnicos a todos los pueblos para enseñar a los campesinos a utilizar la tecnología para incrementar la producción.

"Aumentar la producción anual de trigo otoñal a través del uso de tecnologías avanzadas es una manera de garantizar la producción de cereales en una provincia altamente poblada como Henan, donde la posesión de tierras per cápita es reducida", afirma Zhang.

Henan es China en miniatura. La provincia, cuna de la antigua civilización agrícola, produce una décima parte de los cereales del país en sólo el 6 por ciento de la superficie nacional de las tierras cultivadas.

A pesar de haber sufrido la peor sequía de las últimas seis décadas este verano, Henan ha logrado cosechar 30.700 millones de kilogramos de trigo y otros cultivos veraniegos, cifra que supone un ligero aumento frente a la del año pasado. Shangcai es uno de los 20 distritos productores de trigo en la provincia.

Zhang atribuyó este éxito al sistema de irrigación patrocinado por el gobierno, que cubre alrededor del 68 por ciento de las 150.000 hectáreas de tierra cultivada del país.

Los agricultores están cada vez más dispuestos a invertir en tierras de cultivo a la vista de las políticas aprobadas por el gobierno para estimular la producción de cereales como la exención de impuestos, la estabilización de precios de compra y la mejora de los sistemas de reservas.

"La clave es desatar el entusiasmo de los campesinos", asegura Zhang.

Yin Chengjie también se muestra optimista acerca de las perspectivas del suministro de alimentos en China.

"Los legisladores chinos son conscientes de que el mayor país en vías de desarrollo del mundo no puede recurrir al mercado internacional para solucionar sus asuntos alimentarios. No debe escatimar esfuerzos para aumentar su propia capacidad", indica Yin.

En el futuro, la ciencia y la tecnología podrían desempeñar un papel todavía más importante. En China, menos del 50 por ciento de los factores que contribuyen al aumento de la producción están relacionados con la tecnología. En los países desarrollados, el porcentaje es superior al 70 por ciento.

Anthea Webb, representante del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU en China, afirma que el mundo aprecia los esfuerzos hechos por China para tratar los desafíos del hambre y la seguridad alimentaria dando la importancia a la producción de cereales y a la promoción de la tecnología agrícola.

"Cuando el PMA llegó a China en 1979, el 30 por ciento de su población carecía de los alimentos sanos y nutritivos necesarios para llevar una vida productiva", recuerda Webb. "Hoy, menos del 10 por ciento de los chinos padecen desnutrición según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO)".

Webb también indica que la producción de arroz en China creció un 54 por ciento entre 1979 y 2008. En este mismo lapso, la producción de trigo y maíz se duplicó.

"El proceso que ha permitido a China alcanzar la seguridad alimentaria en una sola generación supone una valiosa experiencia que debe ser estudiada y puesta a disposición de otros países en vías de desarrollo", asegura la representante de la PMA en el país asiático.

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