lunes, 7 de septiembre de 2009

Colombia en el debate continental

ELN 

"La insinceridad es el peor enemigo del lenguaje claro". 
George Orwell.

Este agosto de 2.009, se recordará como el mes en que el régimen colombiano se vio obligado a justificarse ante la comunidad internacional, como nunca antes lo había hecho.

Algo similar se vio obligado a hacer el gobierno de Obama, pues sus acciones cada día demuestran la continuidad del intervencionismo de la era Bush, en vez de la llegada de una nueva era del Buen vecino, como muchos esperaban.

Desde febrero, ambos venían negociando la entrega de territorio colombiano, para trasladar las instalaciones de la Base militar estadounidense, expulsada de Manta, Ecuador.

A marchas forzadas, presionados sobre todo por la opinión latinoamericana, los gobiernos de Bogotá y Washington terminaron de negociar, el pasado 14 de agosto, el Tratado para ocupar 7 FOL (Forward Operation Location o Base de operaciones avanzadas) en territorio colombiano. Instalaciones que antes al parecer cabían en un solo sitio, el de Manta.

El día 10, el Presidente Uribe se negó a asistir a la Cumbre de UNASUR de Quito, por lo que le llovieron críticas, por rehuir el debate sobre el incremento de fuerza militar de EEUU en territorio colombiano.

Ahora sí, acudió a la nueva Cumbre de UNASUR del día 28, en Bariloche, Argentina, “para dar el debate”.

‘Es un asunto bilateral’

Entre otros, el gobierno de Brasil considera que el establecimiento de Bases militares extranjeras en cualquier país, afecta a todos sus vecinos. Si Colombia hace parte de UNASUR, la decisión de establecer Bases de EEUU en su territorio, afecta al resto de naciones de la Unión; por tanto tal asunto es de carácter multilateral y debe tratarse al interior de esta institución suramericana.

En cambio, el Departamento de Estado de EEUU, se mantiene en su posición de considerar que este asunto es bilateral, pues compete sólo a los gobiernos de Bogotá y Washington.

Decisión que se mantiene fiel a la doctrina Bush de enterrar las instituciones multilaterales y el derecho internacional, para imponer sus intereses imperiales.

‘Es una decisión soberana’

A propósito, decía el prócer mexicano Benito Juárez (1806-1872), que los derechos propios llegan hasta donde comienzan los ajenos y que el respeto al derecho ajeno es la paz.

Colombia no debe consultar con sus vecinos cada acuerdo que haga con otros países, pero éste Tratado posiciona a una fuerza militar extranjera, en el corazón de Suramérica, dándole la ventaja de acceso rápido a las Reservas Amazónica, Guaraní y del Orinoco, por lo que en un acto de buena vecindad, debía haberse informado del Tratado a los países afectados por tal fuerza; argumentan las naciones vecinas lesionadas por la decisión de Uribe.

El Departamento de Estado, reclama por la soberanía de Colombia, para que sus vecinos no cuestionen la decisión de instalar 7 Bases de EEUU en su suelo.

Es la tradicional política de EEUU, de actuar con doble rasero: cuando les conviene, llaman a los países a rechazar el nacionalismo y a abrirse al capital extranjero; pero ahora convocan a respetar una decisión nacional, porque les conviene a sus planes de guerra global.

‘No tienen fines bélicos ni ofensivos’

El Departamento de Defensa (Pentágono) sigue declarando que las Bases militares de EEUU no tienen fines bélicos ni ofensivos.

737 Bases que poseen en todo el planeta son enclaves para realizar su estrategia de “guerra global contra el terror” (GWOT), que ahora en la era de Obama, cambia de nombre y se llama de “operaciones de contingencia en ultramar” (OCO)… la humanidad tiene suficientes motivos para dudar de la sinceridad de este cambio y de estas palabras, cuando los hechos están demostrando que las agresiones imperiales perpetradas por EEUU y sus seguidores, todavía no son un asunto del pasado. 

Del presente son las pretensiones de EEUU sobre la Amazonía, cuando “a mediados de los 80, junto al Grupo de las 23 naciones más ricas (G-23), la clasificaron como Primera Reserva Internacional, para colocarla bajo responsabilidad de EEUU, dada la incapacidad y maldad de los pueblos suramericanos, para resguardarla” (*).

Más reciente fue la agresión perpetrada por las fuerzas militares de Uribe, contra Ecuador, en concordancia con planes de EEUU y usando armas entregadas por ellos.

‘Viva la libertad… de empresa’

El presidente Uribe para participar en el debate sobre las 7 nuevas Bases militares de EEUU en suelo colombiano, declaró que este problema está ligado a la controversia continental, sobre los caminos a seguir por los pueblos latinoamericanos y que él hace parte del bando que considera, que el Estado debe ser muy pequeño, para dar plena cabida a la empresa privada.

Ese mismo bando sostiene que puede hacer acciones ofensivas fuera de su territorio –extraterritorialidad-, con el propósito de defender sus intereses y para tal fin desarrollan una desproporcionada maquinaria militar.

La capacidad militar de ese bando está concebida para que nadie escape de la globalización neoliberal, ahora mal herida debido a la crisis capitalista mundial.

El consenso de los pueblos

Son cosas del pasado: el mito del libre mercado dirigido por instituciones financieras que sirven a banqueros e inversores de las potencias; liquidar industrias clave y empresas de servicios básicos, para privatizarlas y venderlas a menosprecio a extranjeros; desmantelar la industria para depender del comercio exterior; abrir el mercado de alimentos a los excedentes agrícolas de EEUU, arruinando la agricultura nacional; vivir de las remesas de los emigrantes; subordinar la producción a la especulación financiera; mantener políticas tributarias y financieras al servicio de la elite más rica; y la hegemonía de los mercados financieros destructivos, anti económicos y corruptos.

Ese pasado se llamó “Consenso de Washington” y de él depende el primer mandatario colombiano. Este bando permite desarrollar una política económica nacionalista sólo a EEUU, no al resto de naciones… otra vez aparece el doble rasero.

Los pueblos están hartos de ese bando de Washington, porque aplica la austeridad sólo contra los trabajadores, impone jornadas de trabajo más largas, reduce la fuerza laboral, estanca salarios y niveles de vida, arroja cada vez más niños a la fuerza laboral, además de producir una mayor concentración de la riqueza de las naciones en manos de una minoría de súper ricos.

Muchos países agrupados en la Alianza Bolivariana para América (ALBA) y en UNASUR toman distancia y rechazan el “Consenso de Washington”, para construir otros caminos mejores para sus pueblos y están decididos a avanzar, así se les amenace con la máquina de guerra de EEUU y sus seguidores.

*) Libro de texto Introducción a la geografía, de David Norman, página 76. Usado en escuelas de EEUU.

ELN: Ejército de Liberación Nacional de Colombia

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