miércoles, 9 de septiembre de 2009

El fantasma de un nuevo Vietnam preocupa a Estados Unidos

La muerte en combate de ocho soldados estadounidenses, cuatro en Irak y otros tantos en Afganistán, reavivó el fantasma de un nuevo Vietnam en Estados Unidos, mientras la Casa Blanca debate una nueva estrategia en torno a los dos frentes de guerra.

Los cuatro militares caídos en Irak -en Kirkuk y Bagdad- aumentaron a 4.342 los muertos en el país desde la invasión de marzo de 2003.

En Afganistán, en cambio, la cifra es menor, aunque crece día a día: ya suman 820 desde la invasión de diciembre de 2001, tras los cuatro soldados caídos hoy en Kunar, junto a 11 militares afganos. 

De frente a estas cifras, una pregunta crece entre las familias norteamericanas: ¿Vale la pena? De los últimos sondeos Gallup, la mayoría es favorable a un regreso de las tropas y apoya el enfoque dado a la guerra en Irak. Pero quisiera ver la misma política en Afganistán. Como se arriesga una guerra sin fin, nadie quiere un nuevo Vietnam.

Dividida en todo, desde la reforma sanitaria al plan de estímulo económico, el frente político estadounidense es cada vez más compacto en torno a Afganistán e Irak. Sólo el ala izquierda demócrata presiona por el retiro, pero en forma aislada. 

El presidente Barack Obama, después de afrontar meses de ataques por su plan de salud, recibió sobre el frente afgano el apoyo de dos figuras de la derecha norteamericana, como la ex candidata a vicepresidente Sarah Palin y el ex estratega de las campañas de George W. Bush, Karl Rove.

Ambos, en una carta abierta, dieron a conocer sus "felicitaciones por el enfoque dado hasta hoy a la guerra", y lo invitaron a proseguir "en la misma dirección" porque "ganar (en Afganistán) es vital para la seguridad de Estados Unidos".

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