viernes, 25 de septiembre de 2009

El Salvador: ARENA sudando calentura ajena

José Mario Zavaleta (especial para ARGENPRESS.info)

El Salvador fue parte de la noticia de la semana a nivel internacional cuando este lunes se dio a conocer que el Presidente legítimo de la República de Honduras, José Manuel Zelaya, se encontraba en el corazón de la capital de su país, muy a costa de la perplejidad que tal hecho ha causado en el seno del ya tambaleante gobierno de facto, y también en las personas, partidos y sectores de derecha que han apoyado a la sanguinaria dictadura, cuyo mayor ejemplo se visualiza acá, precisamente en el Pulgarcito de América.

Con muestras de decepción y desatino, la derecha salvadoreña más reaccionaria y otros grupos empresariales afines, han pretendido sudar calentura ajena muy en serio, intentando responsabilizar al Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, FMLN, en la osada acción de Zelaya de cumplir la promesa que le hizo a su pueblo, que retornaría a la Patria para acompañarlo en esta lucha por el restablecimiento de la democracia. Han llegado a acusar al partido de izquierda que llevó a Mauricio Funes a la presidencia, de haber favorecido la entrada de líder hondureño de manera clandestina, como si se tratara de un delito que alguien entre a su propia casa de cualquier manera. 

En este ridículo colosal más de algún corifeo de estos sectores se ha atrevido a pedir al Fiscal General de la República que investigue al FMLN por ese supuesto procedimiento que en realidad nadie lo ha probado. Manuel Zelaya ha venido al país el domingo 20 de septiembre al aeropuerto El Salvador de Comalapa en un viaje privado en tránsito a Guatemala, y fue recibido por dirigentes del partido de gobierno junto al Encargado de Negocios de la embajada de la República Bolivariana de Venezuela, Vladimir Ruiz Tirado; este acontecimiento inmediatamente se hizo público, y poco pasó para que se formara la alharaca en los medios de comunicación y a través de voceros de Arena y de otros partidos de derecha en la Asamblea Legislativa, denunciando que tal acción podría perjudicar las relaciones entre ambos países, desconociendo que la comunidad internacional reconoce únicamente a Mel Zelaya como gobernante de Honduras, y que con su actitud sólo comprueban su apoyo a los golpistas asesinos de su pueblo.

La respuesta no se ha hecho esperar de parte de representantes del FMLN que han valorado la actitud de los dirigentes de Arena al acusarles de intervencionistas, como ridícula; cuando aquellos mismos apoyaron el golpe de estado en Venezuela de 2002 y la guerra en Irak; pero sobre todo porque en su momento guardaron silencio mientras gente vinculada a su partido fueron a Honduras a apoyar al régimen de facto. Además, otros sectores progresistas locales han señalado que en El Salvador, por acción abierta de funcionarios de anteriores gobiernos de derecha, se permitió la estancia clandestina de Luis Posada Carriles, y le concedieron documentos de identidad y apoyo logístico para que pudiera realizar sus acciones terroristas desde el país; precisamente utilizando mercenarios como a los salvadoreños Raúl Ernesto Cruz León y Otto René Rodríguez Llerena, quienes colocaron bombas en hoteles y restaurantes en Cuba en los años 1997 y 1998, con saldo trágico por la muerte del turista italiano Fabio Di Celmo en el hotel Copacabana, y muchos daños materiales más, hasta que fueron capturados y luego juzgados por actos de terrorismo.

Mientras la rabieta y los juicios de los políticos y medios conservadores salvadoreños aún resuena en periódicos, radios y televisoras, las noticias provenientes del hermano país anuncian que los hondureñas empiezan a asumir que su Presidente se encuentra en su país, y que ya es momento de restablecer el orden democrático; de ahí que el obispo auxiliar de Tegucigalpa Juan José Pineda haya iniciado el camino de la negociación con la primera de otras tantas visitas de políticos y personalidades, que empiezan a desfilar en la embajada brasileña en Tegucigalpa, donde aún permanece protegido el valeroso presidente Mel Zelaya.

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