martes, 29 de septiembre de 2009

Fidel y Chávez alertan el peligro de extinción de la humanidad

Rómulo Pardo Silva (especial para ARGENPRESS.info)

La crisis sistémica lleva a una alternativa de civilización.

A partir del problema político creado por el finalmente reconocido cambio climático, Fidel Castro vuelve a advertir del inminente peligro de desaparecimiento de la especie humana.

Denuncia en una Reflexión que las agresiones militares de Estados Unidos y su enorme maquinaria bélica son contrarias a la supervivencia de la vida humana.

Y explica que las sociedades de consumo con su despilfarro de recursos naturales son incompatibles con los ideales de crecimiento económico y de planeta limpio.

Hace presente que 5200 millones de habitantes de la Tierra, tres de cada cuatro personas, viven en países que deben desarrollarse y necesitarán una enorme cantidad de combustibles y recursos no renovables, lo que siguiendo los patrones de consumo capitalistas no podrá salvar a la especie humana.

Resume afirmando que la sociedad mundial no puede preservarse con las reglas del sistema económico imperante.

Ya en 1992 Fidel fue muy claro. Una solución inaceptable al problema es impedir el desarrollo de los pueblos que más lo necesitan. Otra, justa, y que salva a toda la humanidad, es disminuir el consumo excesivo de los países ricos para que haya menos pobreza en la mayor parte de la Tierra.

La previsión de Fidel es dramática a pesar que no menciona que también el agotamiento de los recursos renovables ya es un hecho y que en algún momento el carácter finito de los recursos del planeta hará imposible el crecimiento económico.

El presidente Chávez en Naciones Unidas acaba de explicitar ante los mandatarios del orbe cuál es la solución solidaria y sustentable. La que empezó a construir el pueblo cubano con Fidel.

Proclamó que el socialismo es el único y verdadero camino para la salvación del planeta.

Expuso que el mundo necesita una forma nueva de sociedad, de economía al servicio del ser humano.

Dijo que debe terminar el imperialismo capitalista que quiere dominar el mundo. Acabarse el hiperconsumismo, las guerras, el hambre.

Los dos líderes latinoamericanos presentan las alternativas del futuro:

Impedir el mejoramiento de los pueblos pobres para conservar el monopolio de la riqueza. Lo que Miguel d’Escoto, presidente de la asamblea de la ONU, ilustra como una Arca de Noé que salva sólo a unos pocos.

O decrecer a los ricos para mejorar a los postergados.

Hoy los grandes burgueses todavía tienen algún tiempo. Pero en algún momento el poscapitalismo será inevitable y la opción cambiará a fascismo corporativista o socialismo.

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