lunes, 21 de septiembre de 2009

Haití: la historia del saqueo sin límites

Mariano Vazquez (ACTA)

Aquel país que pegó el primer grito de liberación en el continente clama por su definitiva ruptura de las cadenas imperiales, que se representan hoy de la mano de una intervención militar y de la destrucción de su economía, justificados en tratados académicos sobre los supuestos “Estados fallidos”. De esto habló con ACTA el profesor de Economía de la Facultad de Ciencias, Camille Chalmers.

Fue el primer país del continente en dar el grito libertario. Fue el 1 de enero de 1809. En una pequeña isla del Caribe que se rebeló contra el colonialismo francés. Esa independencia dio paso a la primera república de negros en el mundo y la primera en abolir la esclavitud en todo el hemisferio occidental. Cuando se repasa la cadena de martirios por las que ha pasado Haití a lo largo de su historia Víctor De Gennaro es contundente: “no le perdonan que haya sido la primera nación que se haya emancipado; no han perdonado su ejemplo revolucionario”. Efectivamente Haití fue hostigada por Francia durante todo el siglo XIX, crispada por la pérdida de esa colonia que en aquellos tiempo producía el 75% de azúcar del mundo y luego por los Estados Unidos quien tomó la posta y la copó militarmente e instaló una de las peores dictaduras de la región encabezada por Francois Duvalier -Papá Doc- que a su muerte fue sucedido por su hijo, Jean-Claude Duvalier que huyó al exilio en 1985. Esta huida parecía poner tope a la rep
resión y saqueo cuando el ex cura católico Jean Bertrand Aristide fue elegido en 1990, pero unos meses después en un golpe de Estado lo derrocó. Estados Unidos invadió militarmente la isla de 10 millones de habitantes y lo devolvió al poder en 1994, quien completó su mandato. Luego regreso en el 2000 pero las elecciones fueron calificadas de fraudulentas.

Justamente acompañado por el secretario de Relaciones Institucionales de la Central, el profesor de economía de la Faculta de Ciencias en Puerto Príncipe, Camille Chalmers, visitó la CTA y contó la situación que vive Haití.

Intervención militar

La Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (Minustah, por siglas en francés) fue ordenada por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y se inició en 2004, después de la intervención militar conjunta de los Estados Unidos, Canadá, Francia y Chile que derrocó al presidente Jean-Bertrand Aristide. Hoy ese contingente cuenta con 8.000 efectivos. Los supuestos objetivos de la misión son “estabilizar al país; pacificar y desarmar grupos guerrilleros y delincuenciales; promover elecciones libres e informadas; y fomentar el desarrollo institucional y económico”. Sin embargo Chalmers denunció que “no se han cumplido ninguno de esos objetivos” y por el contrario “la situación se ha agravado”.

Chalmers, integrante de la organización social internacional Jubileo Sur dijo que se trata de una “intervención tremenda de la Minustah, con 8.000 efectivos, el 95% militar, y 5% policías y con presencia mayoritaria de contingentes de América Latina como Brasil, Argentina, Uruguay, Chile y Guatemala; también de países de Africa y Medio Oriente. La comandancia es de Brasil”.

“Esta fuerza de intervención se justifica en la idea de los `Estados fallidos´ para justificar las intervenciones militares. Esta teoría la impuso (el ex presidente de los Estados Unidos George W.) Bush en 2004, quien instaló durante su mandato una oficina en su gobierno para `estudiar´ a esos `Estados fallidos´ que merecen una intervención para que, de manera mimética, reproduzcan el sistema estadounidense y que penetren sus multinacionales”, detalló Chalmers.

Para este profesor universitario la Minustah “ha resultado un fracaso total”. Y cita ejemplos: “Desde que ingresó la misión el flujo de droga se ha duplicado, hoy por territorio haitiano circula el 15% de la droga que consumen los Estados Unidos; en cuanto a las promesas de elecciones democráticas hoy el Consejo Electoral está controlado por la Minustah y el proceso electoral esta en franco retroceso; han aumentado las violaciones de los derechos humanos contra el pueblo. Cuando el ejército brasilero llegó, se instaló en un campus universitario desalojando a todos los residentes con lo que eso implica en un país con baja tasa de universitarios. Además, 104 soldados de Sri Lanka, que fueron expulsados por horribles violaciones contra miles de pobladores, nunca se les inició proceso judicial alguno”.

“La Minustah es la fuerza de represión directa contra la protesta social, contra los trabajadores”, reveló Chalmers. “En los últimos 4 meses se dio una lucha muy fuerte por aumento salarial. Desde 2003 que no se aumentan los salarios, a pesar de que este año el Congreso votó una ley de aumento, pero el presidente (René Preval) se negó a reglamentar la ley, entonces hubo manifestaciones que fueron reprimidas directamente por la Minustah, incluso hizo un cordón para que los barrios populares no se solidarizaran con los obreros y estudiantes que protestaban”.

Cortar de raíz

Chalmers también remarcó las trabas al progreso en la isla de 10 millones de habitantes: “No quieren el desarrollo de Haití”, sostuvo, mientras resalta que “hicieron un montaje que pretenden usar como precedente que hay que denunciar, desmitificar, porque se trata de una dominación imperialista”.

El economista da detalles del plan de ajuste perpetrado en 1986, “un plan clásico del FMI que tuvo como resultado la destrucción del campesinado. En 1972 éramos autosuficientes; hoy importamos el 82% de los productos que consumimos. Se perdieron 800.000 empleos en menos de 10 años en un país que tiene una tasa de desempleo que supera el 70%, y un ingreso promedio de menos de un dólar por día por habitante”. "Ahora estamos importando de Estados Unidos 250 millones de dólares de arroz. Haití es el primero en consumo de arroz proveniente de Estados Unidos por persona y nosotros podemos producir arroz y hacemos eso muy bien”, explicó.

Cifras de Naciones Unidas marcan la profundidad del ensañamiento contra la isla que comparte territorio con República Dominicana, que indica que más de la mitad de la población es pobre y que la expectativa de vida es de apenas 53 años.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.