martes, 8 de septiembre de 2009

Honduras: Secreto público

Néstor Núñez (AIN, especial para ARGENPRESS.info)

Es historia conocida, pero vale repetirla, sencillamente para aquellos que tienden a hacerse rápidas ilusiones con imágenes edulcoradas y frases de ocasión.

Lo realmente cierto, evidente, palpable y claro, es que la dictadura llegada al gobierno en Honduras el pasado 28 de junio persiste en su altanería y su brutalidad, por la sencilla razón de que cuenta con el abierto apoyo de los sectores norteamericanos de ultraderecha, y con una política exterior oficial impulsada por quienes prefieren los riesgos políticos y morales a siquiera chistar frente a las demandas y acciones de esos segmentos reaccionarios.

Al fin y al cabo, se dirán algunos personeros oficiales estadounidenses, la salida de Manuel Zelaya cercenó la presencia activa de Honduras en el ALBA, la Alianza Bolivariana para los Pueblos 
de Nuestra América, y golpeó a las tendencias de izquierda que con creciente fuerza se hacen sentir en diferentes e influyentes naciones del hemisferio.

Añadirán a sus torvos razonamientos que "el tiempo todo lo cura"...y es evidente que están jugando esa carta.

De ahí el silencio de Washington ante una represión que va dirigida contra al gran peligro que representa para el dominio imperial un movimiento popular hondureño activo, combativo y estructurado a todos los niveles; y ante los ilegales preparativos en que ya se empeña el régimen de facto para convocar a unas amañadas elecciones generales en noviembre cercano, que sirvan de cortinaje para intentar sepultar el asalto reaccionario al poder y otorgue visos "institucionales" a la vuelta al fascismo.

Roberto Micheletti, el ambicioso golpista ahora al frente de la nación, no puede ser más altivo y desafiante, incluso ante planes de arreglo mediatizado como el puesto en manos de Oscar Arias. Al final, 
el régimen sigue recibiendo importantes ayudas de organismos gringos o de factura Made in USA, como la USAID y el FMI, incluso destinadas a costear la cercana farsa comicial que pretende desconocer la vigencia legal de la presidencia de Zelaya.

Mientras, los personajes aposentados en Tegucigalpa, como la vicecanciller Marta Lorena Alvarado, siguen sus periplos a Miami para concertar, afirma la prensa local, acciones y pautas con "congresistas 
norteamericanos" adeptos al golpe...nada menos que con Ileana Ros-Lehtinen y Lincoln Díaz Balart, exponentes del más acérrimo terrorismo político.

Dime con quien andas y te diré quien eres, sería la máxima a aplicar en esta historia, donde el imperio ya escogió desde hace mucho que lado prefiere en Honduras.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.