miércoles, 9 de septiembre de 2009

La lucha de los obreros de Portuarios, suma fuerza a la toda la Clase Obrera de Venezuela y a la Revolución

Ricardo Galíndez (EL TOPO OBRERO, especial para ARGENPRESS.info)

Guayana: Alcasa, Venalum, Carbonorca, Bauxilum, SIDOR, Ferrominera del Orinoco, Matesi; Oriente: Mitsubishi, Toyota, Centro Occidente: (Lara: IOSA, Yaracuy: Sindoni, Cerámicas Viscaya, Prointer, Molvenca, Central Santa Clara), Petroleros, Trabajadores del Sector Eléctrico, Misión Mercal...

Del estancamiento al avance como parte de un todo

Para los marxistas revolucionarios, así como para las fuerzas de la burguesía y el imperialismo, realizar un mapa de la dinámica de la conflictividad social es de suma importancia para determinar, en nuestro caso las tácticas a desarrollar y la concentración de fuerzas en función de fortalecer las posiciones de la clase obrera y el pueblo, mientras que para el imperialismo y la burguesía para determinar sus políticas en sentido de frenar, desviar o sencillamente derrotar a la clase revolucionaria y sus aliados, a fin de salvar al capitalismo de un proceso revolucionario histórico.

En abril del año 2002, la burguesía y sus socios imperialistas decidieron poner fin al gobierno del presidente Chávez. Para lanzarse a la acción golpista, midieron sus fuerzas y las del gobierno. Analizaron y concluyeron que mediante una campaña de ablandamiento y la movilización de sus cuadros dentro de las FFAA sería suficiente para sacar a Chávez de Miraflores. Contabilizaron su fuerza social que estaba disponible a ser movilizada y prepararon con lujo de detalles la emboscada que generaría los muertos deseados, a fin de justificar su golpe palaciego. En todo su análisis solo cometieron varios errores: subestimaron la capacidad de respuesta del pueblo, más allá de su dirección política, que en ello si atinaron de que esta no estaba en capacidad de organizar la contra respuesta a la sedición; subestimaron el grado de identidad o rechazo que tenía Chávez dentro de las fuerzas armadas y de la misma oficialidad, así como sobrevaloraron la unidad de metas políticas concretas que había en sus filas a la hora de dar el golpe y de responder a cualquier circunstancia. Estas subestimaciones y sobrevaloraciones fueron factor determinante del fracaso del golpe, pues fueron los factores que al momento del pueblo lanzarse a la calle a exigir la restitución de Chávez a la presidencia, hicieron estallar su unidad.

En diciembre de 2.002, nuevamente las fuerzas burguesas golpistas fallaron en la valoración de su fuerza y del rechazo que tenía Chávez en el seno del pueblo, a la vez de la disposición del pueblo a lanzarse contra éste apenas sufriese ciertas y determinadas presiones.

Estas dos importantes derrotas de la burguesía, que decidieron una tercera como fue la del referendo del 15 de agosto de 2003, son determinantes para entender cómo es que el proletariado en poco más de 3 años logró barrer del mapa lo que parecía una poderosa estructura sindical, que si bien ya no contaba con todo el apoyo del aparato estatal, si contaba con el peso y recursos del empresariado privado, el cual se puso al lado de la vieja burocracia blanca, verde, anaranjada y morada, pero nada sustancial pudo hacer para evitar una nueva derrota.

Intentos por domesticas las nuevas direcciones obreras y el renacer de las luchas

La Burguesía y la burocracia de gobierno, al principio cada una por sus propios intereses, empiezan toda una política para enfriar los ímpetus de lucha reivindicativa surgidos y fortalecidos al calor de la lucha antiimperialista y el descontento por los niveles de vida alcanzados tras más de 20 años de retroceso y estancamiento. Muchos han sido los esfuerzos por alcanzar reconducir al movimiento obrero, y aplacar a los dirigentes desarrollando toda una política conducente a los caminos de la burocratización o simplemente que los amarre al carro de una revolución desde arriba, pero sin poder cumplir cabalmente la tarea de dirigentes obreros. Se lo impide la fuerza inicial del movimiento de masas que tiene una etapa de relanzamiento con el triunfo de Chávez y los combates contra los movimientos golpistas y al que luego se le une la aspiración del propio movimiento obrero de reconquistar las reivindicaciones perdidas durante las décadas de los 80 y 90 del siglo pasado y los retrocesos sufridos en el nivel de vida y condiciones de trabajo, tras el golpe de estado del 11A y el lock out del 2D. A todas estas, los discursos del propio presidente Chávez y la toma de algunas medidas como la nacionalización de VENEPAL y la Fábrica Nacional de Válvulas entre otras, condimentaron la radicalidad del nuevo movimiento obrero.

El movimiento obrero, entonces dando pasos agigantados logra reconquistar la mayoría de los sindicatos industriales y buena parte de los del sector público y sobre esta base se realiza el Congreso fundacional de la UNT, el cual a pesar de ser producto de acuerdos burocráticos, significa un gran paso adelante en lo organizativo. Del Congreso sale aprobado además un programa que traspasa los límites de lo sindical, adentrándose en propuestas de nacionalización bajo control obrero de las palancas fundamentales de la economía. Si este programa no se pudo implementar posteriormente, no se debió a la falta de identidad de los trabajadores con el mismo, sino que todas las corrientes sindicales con presencia en la Coordinación Nacional de la UNT, decidieron en el mejor de los casos, guardarlo en el baúl de los recuerdos y solo en algunos momentos, levantar alguna de sus propuestas cuando los trabajadores presionaban desde las bases, o cuando servía para la propaganda estéril.

A pesar de estas limitaciones, que no son de poca importancia, el movimiento obrero logra realizar importantes experiencias de lucha, primero contra los patronos privados y luego contra el patrón público, mezclándose cada vez más ambas en el tiempo, donde se rescatan los métodos de la Asamblea, para tomar decisiones, los de la lucha directa y la solidaridad de clase entre trabajadores de diversas empresas y sectores de la economía. Se aprende, se saborea la miel de la toma de las empresas y de la obtención de victorias en la aplastante mayoría de los casos, lo que fortalece más aún la moral de lucha. Atrás quedaba la ignorancia de las formas de lucha proletaria, la división y la dispersión que practicaron la burocracia de las centrales sindicales nacidas en la IV República. Había y hay mucho camino que recorrer, pero ya no se parte de “0” y eso es un tesoro invalorable para el conjunto de la clase, como para los nuevos dirigentes surgidos al calor del proceso social revolucionario bolivariano.

La lucha de los portuarios

Este año, ha sido muy rico en luchas obreras, saliendo las más importantes y la mayoría, victoriosas, aunque también se ha probado lo amargo de la derrota. El movimiento obrero, en sus diversas expresiones sean manuales o intelectuales, ha madurado a tal punto que aún cuando batallones importantes de la clase han tenido que enfrentar al patrón gobierno, al cual asumen como su dirección política revolucionaria, no hay signos de que se hayan derechizado, se hayan ido a fortalecer las filas de la contrarrevolución desilusionados por la conducta de quien diciéndose obrerista, la carga precisamente contra él.

Es dentro de este contexto, que por dos motivos diferentes los trabajadores portuarios de Puerto Cabello, desde el mes de julio salieron a luchar para combatir precisamente a una parte del aparato del estado: el sistema judicial y a Bolipuertos, el nuevo patrón de los portuarios. Por un lado responden con paros y tomas de vías de circulación que provocan el caos en la ciudad y en las vías que comunican el occidente del país con el centro y la ciudad capital, protestando la arbitraria detención de compañeros de trabajo, quienes el lunes 27 de julio, en un oscuro manejo por parte de la policía de un procedimiento de incautación de drogas en la almacenadora Intermarca, para la cual trabajan alrededor de 146 trabajadores de Intermarca, 240 de la empresa Caridad del Cobre y otros 230 de Costa Norte y donde se pretende involucrar a 13 trabajadores con el caso de las drogas. Los trabajadores con piedras, objetos de gran tamaño y carros, trancaron la avenida La Paz por una hora, hasta que apareció la policía del estado.

A decir del proletariado combatiente, todo fue una sucia maniobra de las autoridades gubernamentales para desmoralizar al movimiento obrero en momentos que el gobierno nacionalizaba las empresas que manejan las mercancías que se exportan e importan por el sitio y donde se quiere imponer la más bestial de las tercerizaciones con contratos de 3 meses y a salario mínimo, (decreto publicado en la Gaceta Oficial 39.231) favoreciendo directamente a una empresa cubana y al sector de la burocracia que se encargaría en sociedad, de la administración de todo el movimiento de carga y descarga en Puerto Cabello. Los trabajadores le dan continuidad a su protesta por la detención de los 13 compañeros, ahora exigiendo estabilidad laboral y respeto a los derechos contractuales.

El jueves 30/07 tras 5 horas de protestas con tomas de calles y avenidas, cuestión penalizada por la Ley, el gobierno interviene pero se cuida de aplicarse a fondo con los cuerpos represivos como lo hizo hace unos años atrás con los trabajadores de Sanitarios Maracay o el año pasado con los de SIDOR, quienes probaron “gas y plan del bueno” como en la IV República, planteando dialogar sobre el caso de los detenidos y pasados a la cárcel.

Ante las protestas que colapsaron a Puerto Cabello, el gobierno retrocede y acepta trasladar a los 13 obreros detenidos en la cárcel de Tocuyito hasta las instalaciones del D-25 de la Guardia Nacional, donde permanecerán recluidos hasta que el Tribunal sentencie.

Esto se convierte en una primera victoria que luego, el día 24/07, la sazonan con la petición de la juez temporal Tercera de Control, Yamileth Martínez, de una prórroga de al menos 15 días para concluir la investigación y dictar la libertad total de los trabajadores.

Con esta nueva victoria en su haber, que saben que no está completada, los trabajadores continúan su confrontación con Bolipuertos por su contrato colectivo y la estabilidad en el trabajo.

Durante la lucha, los trabajadores han sufrido las amenazas de la GNB, contra dirigentes como Alexis Polanco de la Unión Nacional de Trabajadores, al cual le han advertido de ser puesto preso y de “señalarle” que no asistiese a las Asambleas en los portones de Puerto Cabello, cuestión que ha sido rechazada por trabajadores y dirigentes.

La lucha de los portuarios por la libertad de sus 13 compañeros, por la estabilidad en el trabajo y la firma del contrato colectivo no ha terminado, pero la experiencia vivida los coloca en mejores condiciones para obtener un triunfo.

De la respuesta a contragolpe, a la necesaria preparación para las nuevas peleas

Así como la burguesía en aquellos días del 11A subvaloró la capacidad de respuesta del pueblo en general, el gobierno hizo lo propio en este ataque a los portuarios. Menospreciando la capacidad de lucha (respuesta) de los portuarios hizo un intento de doblegar a los trabajadores pero teniendo que retroceder. Retroceso que si tomamos en cuenta lo que sucede en diversas empresas como Vtelca y el uso de ritmos de trabajo sobre explotadores aplicando métodos como el toyotismo y negando el derecho a sindicalización y de contratación; con los empleados públicos y la negativa a discutir la contratación colectiva; en empresas como ALCASA, VENALUM, SIDOR, CARBONORCA, BAUXILUM con las violaciones a los contratos colectivos; mención especial merecen los petroleros, a los cuales se viola la autonomía sindical y el derecho a contratar colectivamente, etc. hay que saber que el importante triunfo es solo momentáneo y que si no nos movilizamos y elaboramos un plan de lucha anticrisis capitalista, partiendo de la capacidad de lucha del conjunto de la clase, la burocracia al servicio del estado capitalista continuará atacando en puntos concretos para derrotarnos gota a gota.

El gobierno sabe que no le será fácil pues ya ha probado la disposición de la clase en los combates de los trabajadores de SIDOR, Alcasa y VENALUM, Carbonorca, Bauxilum y Ferrominera, así como en los muelles de Puerto Cabello, pero lo seguirá intentando.

Los trabajadores de Puerto Cabello ahora forman parte de la clase que ha salido a combatir por sus derechos, enfrentando a instituciones del patrón gobierno. Su conciencia se ha fortalecido. Ahora tienen una mayor experiencia en el combate reivindicativo que se suma a la experiencia de toda la clase obrera a nivel nacional. Los portuarios muestran su disposición al combate con una alta moral.

Fortalecer su organización y unidad sindical en la zona, con una visión estatal y nacional es importante por los combates que se anuncian frente a la crisis del capitalismo y las medidas que se vienen aplicando desde el propio gobierno y de la empresa privada, pues las mismas no son nada favorables para los trabajadores, ni para el conjunto del pueblo, ni para el avance del proceso revolucionario.

Los socialistas revolucionarios, sabemos que la clase obrera Puerto Cabello y la de todo el país se encuentra hoy mucho más preparada y organizada que en la década de los 80 y 90 bajo la IV República y cuando el golpe del 11A y el lock out patronal del 2D; Pero también sabemos que la crisis capitalista está siendo descargada sobre los hombros de la Clase obrera y el pueblo por lo que podemos presagiar nuevos y más importantes combates reivindicativos y políticos, lo que nos compromete más aún en participar en esas luchas al lado de los explotados para ayudar a construir no solo una poderosa fuerza sindical, sino también una corriente socialista revolucionaria de carácter marxista, que se convierta en la Dirección Política Revolucionaria que destruya el capitalismo y dirija la construcción del socialismo.

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