jueves, 24 de septiembre de 2009

Principios invariables a 60 años de la Nueva China

Juan Diego Nusa Peñalver (AIN, especial para ARGENPRESS.info)
 
Desde la fundación de la República Popular de China, el primero de octubre de 1949, hace ya 60 años, la economía de esa nación se ha convertido en un modelo de prosperidad bajo la dirección del Partido Comunista de China.

El milenario país se ha convertido en una fuerza impulsora clave para el desarrollo económico del planeta. De 1979 a 2007 registró un crecimiento anual del 9,8 por ciento, 6,8% superior al promedio universal, y su tasa de contribución a la economía global aumentó del 2,3 por ciento en 1978 a 14,5 por ciento en 2006, solo superado por Estados Unidos. 

Gracias a su enorme avance, China es un miembro destacado en los principales mercados internacionales, mientras resulta cada vez mayor su influencia. Para muchos expertos, su éxito económico deviene un milagro de Asia y del orbe. 

Sobre el particular, en entrevista para la Agencia de Información Nacional, Zhao Rongxian, embajador de esa nación asiática en Cuba, expresa: 

“El camino tomado por el pueblo chino es el de la construcción socialista y creemos que es la línea más conveniente y propia, que responde a la necesidad del proceso histórico del territorio chino. 

“Solo el socialismo puede salvar y promover su desarrollo.  Nuestra meta es construir un país próspero, civilizado, democrático y armonioso”. 

Y en esta hora del recuento no faltan razones para la alegría a ese laborioso país, el más poblado del planeta con más de mil 300 millones de habitantes, y el cuarto más grande en cuanto a extensión.

En las últimas seis décadas, lo que era un pueblo pobre y atrasado se ha convertido en una nación próspera y poderosa, respetada por las principales potencias capitalistas occidentales. 

El embajador Rongxian señala que se pasó de la economía planificada, tras la fundación de la RPCH, en el período 1949-1980, a una política de reforma y apertura, lo cual ha permitido establecer la denominada economía socialista de mercado. 

“Creemos que ese sistema puede dinamizar y revitalizar la economía y el desarrollo económico y social del país”, afirma. 

Tras recordar la existencia de poderosas fuerzas foráneas las cuales no quieren a una China próspera y poderosa e interponen difíciles obstáculos, significa que el programa estratégico de desarrollo diseñado a comienzos de la década del 1980 del pasado siglo y hasta el año 2050 prevé transformar al populoso Estado socialista en un país de desarrollo mediano. 

Y todas las metas las han cumplido con creces y anticipadamente y  lograron cuadruplicar el Producto Interno Bruto (PIB) per capita de 1980 al 2000. 

Explica asimismo el entrevistado que hacia el 2020 la meta fijada en esa esfera apunta a alcanzar los tres mil 200 dólares estadounidenses de ingresos per cápita. 

Rongxian destaca que el pasado año lograron los tres mil dólares de ingreso per cápita, y para este y el venidero cumplirán las estimaciones al respecto previstas para el 2020. 

“Queremos tener una sociedad más cómoda y confortable para el pueblo y estamos convencidos y confiados en ese futuro camino”, añade el diplomático. 

De acuerdo con instituciones del gigante asiático, ya en el 2008 el PIB de China era más de 400 veces superior al de 1952 y su economía ocupaba el cuarto puesto mundial (rebasando a Italia, Francia y el Reino Unido). 

Por otra parte, el embajador chino manifiesta que la crisis económica y financiera global afectó el desarrollo de su país, ante lo cual Beijing adoptó una serie de medidas para dinamizar su economía. 

Al respecto indica que el Gobierno central implementó con éxito un paquete de estimulación económica de cuatro billones de yuanes (584 mil millones de dólares USA), para promover la demanda interna y mantener un ascenso rápido y estable en el actual contexto.  

Puntualiza que en el primer semestre del ejercicio en curso obtuvieron un alza económica de 7,1 por ciento y están convencidos podrán alcanzar la meta del ocho por ciento de crecimiento anual. 

Desde luego sostendremos invariables los principios del marxismo-leninismo, el sistema socialista, la dirección de la sociedad por el Partido Comunista y la atención al pueblo, concluye Zhao Rongxian.

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