lunes, 7 de septiembre de 2009

Qué se podía esperar de la mayoría de UNASUR en Bariloche

Rómulo Pardo Silva

Sólo lo que haría la minoría independiente de Estados Unidos era una incógnita.

A la reunión en Argentina llegaron tres gobernantes antiimperialistas. 

Evo Morales propuso adoptar una doctrina independiente: el rechazo a la instalación de bases extranjeras en la Región. 

Al terminar la reunión todos aprobaron el derecho a crear bases norteamericanas en cualquiera de sus países, con la condición imposible, de no afectar la seguridad de vecinos.  

Fuera de los presidentes de Ecuador, Venezuela y Bolivia, ¿quiénes eran los otros participantes? 

Estados Unidos, sin duda a través de sus dependientes. 

Los capitalistas regionales con su poder fáctico sin contrapeso sobre esos mandatarios.

Los militares sudamericanos, aliados fieles del Pentágono y ejecutores de golpes de estado y asesinatos de decenas de miles de ciudadanos. 

La jerarquía de la Iglesia católica defensora de la conservación del orden empresarial. 

Las historias personales de asistentes. Militancia en un partido que formó una banda anticomunista asesina, conversiones de políticos radicales en pragmáticos neoliberales, masacres en cárceles políticas y fraudes amnistiados, paramilitarismo narcotraficante. 

Ante lo previsible la incógnita era lo que harían los tres impulsores de la unidad con independencia en Sudamérica. 

Se sumaron a la mayoría. 

¿Tenían una alternativa distinta a legitimar la estrategia de Estados Unidos que votaban los amigos del imperio? Ellos explicaron después que se evitó el quiebre de UNASUR. 

Se puede pensar que era posible disentir, y no firmar, sin provocar el derrumbe de ese organismo. 

No es difícil mantener una unión cediendo. El problema es para qué sirve.  

Sin duda los tres mandatarios de izquierda tenían sus razones. Brasil parece ser una fuerza pronorteamericana de mucho peso en la situación que enfrentan. La viabilidad de la arremetida desestabilizadora de Washington contra Venezuela y Bolivia, que arrastra también a Ecuador, tiene mucho que ver con la posición del gran país sudamericano. 

Si Cuba volviese a la OEA –no lo hará- y aceptara someterse a la mayoría de los tributarios para no aislarse, se perdería su Revolución. Cuba sigue socialista porque se atrevió a luchar sola.

Hasta ahora Fidel no ha escrito algún elogio al acuerdo unánime de Bariloche. 

Quizás faltó audacia.

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