miércoles, 16 de septiembre de 2009

Se realizó con éxito la Primera Feria del Libro Independiente y Autogestiva (FLIA) de La Plata

Federico Sager (INDYMEDIA)

Cerca de tres mil personas -según estimaciones de los organizadores- deambularon por la Primera Feria del Libro Independiente y Autogestiva (FLIA) de La Plata, que se realizó el sábado pasado, dentro y fuera del Centro Social y Cultural Olga Vázquez.

Desde el mediodía hasta entrada la noche la circulación de gente fue constante, como así también el diálogo, el cuchicheo y las miradas de asombro. La rambla de 60 entre 10 y 11 se colmó de casi dos centenares de puestos de editoriales independientes, revistas y fanzines, películas, ropa y otros objetos artesanales, comida casera y vegetariana. En simultáneo, hubo todo tipo de actividades culturales: poetas recitando sus creaciones, cantautores, bandas, muestras de fotos y cortometrajes, charlas-debate, títeres y payasos. Lo que se dice, un verdadero acontecimiento.

Los rasgos más significativos de la FLIA son al menos dos. Por un lado su increíble heterogeneidad. Cuesta creer que haya tanta, y tan diversa, producción de cultura independiente en un sistema que se dedica permanentemente a destruir/cooptar las diversas expresiones populares. Por otro lado, el contacto directo, el diálogo y el intercambio entre productores y "consumidores", lo que la asemeja a los tradicionales mercados de frutas, verduras y otros productos que todavía persisten en algunas diagonales de la ciudad, así como a las ferias artesanales que cada vez van ganando más espacio en las plazas platenses.

Detrás de cada puesto hay historias y, sobre todo, trabajo, mucho trabajo. No de ese que es remunerado por las grandes editoriales en concepto de derechos de autor, sino el que nace del deseo de crear y compartir lo creado, de las ganas incontenibles de escribir y reescribir, leer y releer, colectivamente el mundo. En esta feria, copyright es una palabra que pierde cada vez más peso, ya que una parte importante de las pequeñas editoriales prefieren adoptar el copyleft, concepto que invita a compartir y distribuir libremente el material, siempre y cuando se cite la fuente y, a veces, ni siquiera.

A algunos participantes les llamó la atención una pregunta recurrente por parte de muchos puesteros: "¿sos de aca?". Se trataba de los "flieros" históricos, provenientes en su mayoría de Capital Federal, quienes no salían de su asombro al comprobar que en La Plata hubiese tanta movida cultural. "Claro que soy de acá", respondían desconcertados los ocasionales o permanentes platenses. Sin embargo, para los organizadores también fue una grata sorpresa la masividad que tuvo el evento. Aunque en la previa se intuía que la cosa venía adquiriendo mucho peso, había que contrastar las aspiraciones previas con los hechos.

La magnitud que fue cobrando la propuesta, traducida en una fuerte organización, modificó la idea originaria que era organizar la 11ª FLIA en La Plata (las anteriores fueron en Capital Federal y una en Santiago de Chile). Las discusiones maduraron, creció el colectivo organizador y, finalmente, decidieron constituirse como FLIA La Plata, con el aliento de los integrantes históricos de la FLIA.

Rubén de Editora VomitArte e integrante de la comisión de comunicación de la FLIA La Plata, cuenta que en el colectivo local hay gente de dos facultades, centralmente: Humanidades y Bellas Artes, pero también "mucha gente suelta, que escribe un libro, hace una revista que no tienen quién los financie, o incluso gente que financia sus propias publicaciones pero después termina en el cuello de botella de la difusión." Explica Rubén que todo se hizo de manera autogestiva, igual que como hacen los libros, haciendo fiestas como la que dio cierre a la jornada del sábado, que contó con las presentaciones de Sr Tomate, Tropel, Vatangueando y Primer Hombre Internacional.

La emoción de Rubén al hablar de este nuevo espacio cultural está a flor de piel, casi como si hablara de una hija. "Esto es un rompecabezas que se va armando solo... Por ejemplo, hay un pibe que vino con un disco recién grabado, una piba de Arte al Ataque, de la Facultad de Bellas Artes le hizo el diseño y otro pibe que tiene imprenta le imprimió las tapas... De acá va a salir algo más que la FLIA, no se si una cooperativa de editores, no se, pero algo mas va a salir, ya está saliendo. Nos estamos juntando gente que nos necesitamos, juntos llevamos adelante cosas como estas que son bárbaras porque nos sirven a todos, difundimos lo que hacemos, nos contactamos con gente que hace otras cosas y sobre todo nos divertimos, la pasamos bárbaro, es un lugar de encuentro de agite, de convivencia y alegría, eso está bueno, combinar la militancia y el activismo con la alegría y el disfrute."

En cada FLIA se intenta apoyar las luchas de los lugares que están resistiendo y en esta ocasión se tomó el reclamo del Centro Social y Cultural Olga Vázquez por la expropiación definitiva. Los diputados y senadores provinciales sancionaron la expropiación, pero falta que el Ejecutivo pague a los acreedores (dueños legales del predio) y entregue formalmente el edificio a sus legítimos ocupantes. Además de la ayuda en cuanto a la difusión que adquirió el reclamo y a la cantidad de gente que conoció el lugar durante la actividad, los organizadores pidieron un libro por puesto para donar a la Biblioteca Popular Héctor Germán Oesterheld que funciona allí, y juntaron más de cien libros y publicaciones.

"Es un sueño cumplido", dice Tero, integrante de Arte al Ataque y del Olga Vázquez (que, a su vez, son parte del Frente Popular Darío Santillán); "la FLIA era ideal para visualizarnos al resto de la sociedad, [para que se vea] que no sólo se hacen cosas adentro sino en la calle". Tero rescata el trabajo asamblearío que hubo desde mayo para realizar este evento y que implicó reuniones semanales de cincuenta personas y grupos de editores, de músicos, de artistas de diferentes estilos "que estaban potenciando una convocatoria que no puede hacerla un sólo grupo, era una convocatoria colectiva, de colectivos, y eso da la potencia de lo que fue la actividad. La feria en sí superó las expectativas en cantidad de puestos, en cantidad de gente que rondó alrededor de todas las actividades... tengo una sensación de plenitud y felicidad absoluta colectiva".

La próxima aún no tiene fecha pero sí lugar: será en el Galpón de Tolosa, otro espacio recuperado y resignificado, que viene coordinando con el Olga Vázquez y otros espacios en la Red de Centros Culturales. A modo de conclusión, Tero enfatiza el grado de referencia que una actividad como la FLIA genera en torno a lo social, que hace que la gente "empiece a apoyar que espacios como estos no deben jamás ser desocupados por la fuerza ni por lo legal, esto es un espacio legítimo que gestiona y activa cultura continuamente, incluso a niveles que el Estado no puede generar. En ese sentido, todos los centros culturales tenemos que estar muy unidos porque esa es la mejor manera de resignificar estos espacios como proyecto colectivo que aportan a esto que denominamos cambio social."

Autor foto: Gustavo Sager - INDYMEDIA

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