martes, 13 de octubre de 2009

12 de octubre de muerte; 12 de octubre de vida

Héctor Endara Hill (PANAMÁ PROFUNDO)

Todavía la ideología dominante domina la historia y la mente de muchas personas que siguen creyendo y contando el cuento de que el 12 de octubre se conmemora el “descubrimiento de América”, el “día de la raza”, el “encuentro entre culturas” y muchas otras estupideces que siguen tratando de ocultar el verdadero significado del codicioso y sangriento proceso de conquista y colonización. Ocultar la verdad y poner en alto la mentira ha sido la labor de la historia oficial; de los que dominan, explotan, saquean y mienten. Escriben e inventan para seguir dominando, saqueando y matando.

“Aquella violenta marea de codicia, horror y bravura no se abatió sobre estas comarcas sino al precio del genocidio nativo: las investigaciones recientes major fundadas atribuyen al México precolombino una población que oscila entre los veinticinco y treinta millones, y se estima que había una cantidad semejante de indios en la región andina; América Central y las Antillas contaban entre diez y trece millones de habitantes. Los indios de las Américas sumaban no menos de setenta millones, y quizás más, cuando los conquistadores extranjeros aparecieron en el horizonte; un siglo y medio después se habían reducido, en total, a sólo tres millones y medio.” Eduardo Galeano (Las Venas Abiertas de America Latina)

La presencia de representantes diferentes pueblos indígenas en la ciudad capital panameña y en las capitales de muchas ciudades de América Latina, exponiendo sus históricos reclamos, muestra la otra cara de la historia. La historia de los que, a pesar de las matanzas, marginaciones, saqueo, racismo y discriminación, resisten y luchan por la defensa de la vida contenida en sus pueblos y en la Madre Tierra.

Las demandas planteadas por los pueblos indígenas en Panamá constituyen una inmensa deuda social y ecológica que no podemos soslayar sin convertirnos en cómplices de los crímenes que se están cometiendo en nombre de un estúpido progreso y un falso desarrollo que está poniendo en peligro la vida de todos los seres humanos y de los ecosistemas, sin los cuales, no somos nada.

Espanto causa la frialdad con la que han venido actuando distintos gobiernos y demasiados burócratas corruptos. Las concesiones mineras y de represas en territorios comarcales y campesinos están hinchadas de ilegalidades y exabruptos jurídicos, superados sólo por la enorme codicia en los que han sido incubados.

La lucha indígena y campesina ha salido a la defensa de la vida de los ríos, montañas, árboles, plantas, aguas y animales. Nada somos los seres humanos sin la naturaleza. Los que apuestan por minas y represas, por la misma muerte apuestan; incluyendo la muerte de ellos y sus hijos. Con los indígenas y campesinos, con sus luchas y con sus métodos impregnados de humildad y respeto por la Madre Tierra , apostamos por la vida de todos los seres humanos y su indisoluble relación con la naturaleza.

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