viernes, 30 de octubre de 2009

Argentina, Catamarca: Denuncian una violenta represión contra los ambientalistas antimineros en Andalgalá

PRIMERA FUENTE

Vecinos de Andalgalá denunciaron que durante la madrugada de ayer fueron reprimidos por la policía cuando realizaban una protesta en la que se impedía el paso a camiones que supuestamente llevaban desechos vertidos por una aparente rotura del mineraloducto de Minera Alumbrera. Temen que este desperfecto haya contaminado un río de la zona. Por la protesta, detuvieron por varias horas al referente local, Urbano Cardozo. Temor por trabajos de la minera en el cauce del río Gastona, en Concepción.

Vecinos autoconvocados de Andalgalá, Catamarca, denunciaron que durante la madrugada de ayer fueron violentamente reprimidos por la policía cuando realizaban una protesta en la que se impedía el paso a camiones que supuestamente llevaban desechos vertidos por una aparente rotura del mineraloducto de Minera Alumbrera. “Impedimos el paso de los camiones por que estamos cansados de sufrir los drenajes ácidos y los derrames tóxicos del ducto de la minera, que reiterada e impunemente nos contamina las tierras y las aguas”, sostuvieron los vecinos.

Como reacción a la medida de fuerza la fiscal de Andalgalá, Marta Moya, dispuso despejar el paso a los camiones y el arresto del reconocido militante Urbano Cardozo. "Me comuniqué con Cardozo para solicitarle que cambie de actitud, pero que él no quiso, por lo que di la orden de que lo arresten. Lo único que me contestó fue que estaba cumpliendo con el artículo Nº 41 de la Constitución Nacional", indicó la repudiada fiscal al diario local El Ancasti.

En rigor, Cardozo le recordó a la funcionaria judicial que el citado artículo contempla que todos los habitantes gozan del derecho “a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras, y tienen el deber de preservarlo. El daño ambiental generará prioritariamente la obligación de recomponer, según lo establezca la ley”.

Este artículo también sostiene que las autoridades deberán proveer a la protección de este derecho y a la utilización natural de los recursos naturales y su preservación. Además, prohíbe el ingreso al territorio nacional de residuos actual o potencialmente peligrosos, y de los radioactivos. Justamente, se acusa que los desechos que transportaban los camiones, que se dirigían a la explotación de Minera Alumbrera, son potencialmente tóxicos.

Por su parte, Cardozo contó que lo mantuvieron arrestado varias horas, en lo que lo despojaron de sus pertenencias. Además señaló que no estaba cortando ninguna ruta “porque el camión pasaba por otra parte”, según consigna El Ancasti. ”Exigimos que el concretado que llevan los vehículos al menos sean transportados debidamente tapados en forma hermética”, agregó el vecino de Andalgalá quien reclamó que se informe dónde se produjo el derrame de concentrado debido a que se sospecha que se habría afectado algún río de la zona.

En tanto, el director de Minería local, Luis Molina, que los camiones transportaban material impregnado con hidrocarburos y con concentrados, “los que son producto de una limpieza en la válvula del ducto".

El mineraloducto, que desemboca en la planta de filtrado de Ranchillos, en Tucumán, es una de las obras más repudiadas de la minera dada sus constantes roturas y el vertido de concentrado que esto ocasiona.

Según el ambientalista Alfredo Carbonel de Pro-Eco, un ejemplo del rechazo que este ducto genera se lo vive hoy en Concepción. “Allí sobre el cauce del río Gastona, empleados de la minera están trabajando en la reubicación del ducto siempre a través de este río. Las poblaciones aledañas viven con el corazón en la boca porque se siguen sumando vertidos tóxicos”, denunció.

Carbonel explicó que se hizo una denuncia en una fiscalía local para registrar oficialmente los trabajos sobre la cuenca del Gastona.

“Nos vemos obligados a advertir una vez más, que nadie le pone límite a los múltiples derrames de un mineraloducto colapsado y que la propia minera reconoce la necesidad de rotar anualmente el caño por desgaste de materiales y roturas. El mineraloducto tiene 316 kilómetros desde la planta en Catamarca hasta Ranchillos y va sembrando la escoria de metales pesados y sopa química en su trayecto, y también en el vertido final en el canal DP2, que vuelca su torrente en el Embalse de Río Hondo”, agregaron los ambientalistas en un comunicado de prensa.

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